
Ya conocemos las listas electorales del PSRM-PSOE para el Congreso de los Diputados y el Senado. Finalmente la pugna entre secretario general y el delegado del gobierno -que terminó trascendiendo a la prensa- se resolvió con una solución de consenso: María Gónzalez Veracruz, miembro de la ejecutiva de Ferraz y del equipo de campaña del candidato Rubalcaba, liderará la lista al Congreso, relegando a Saura a un segundo lugar. Rafa Gónzalez Tovar quedaría al margen, con Ramón Ortiz encabezando la candidatura al Senado. Se cierran las listas oficialmente -con casi un 40% de rechazo- pero el debate no se ha cerrado: la herida sigue abierta y sangrando. ¿Son éstos los nombres más adecuados para representar al PSOE en la región el 20-N? ¿No son las mismas caras de siempre, las que nos han llevado de derrota en derrota? ¿Ha funcionado de nuevo la famosa "mesa de camilla" del PSRM? El desánimo cunde entre los militantes. Hay quien ya ha bautizado estas candidaturas como las de "la mayor derrota electoral de la historia del PSRM-PSOE en la región de Murcia". Todo parece indicar que así será. La cuestión es si esa derrota aplastante puede o no atenuarse "jugando" con otros nombres, con otros candidatos; la incógnita de si existe la posibilidad de que "con otros nombres" el resultado pudiese ser -a estas alturas- mejor o de lo contrario "todo el pescado está vendido de antemano".
Ciertamente si los simpatizantes y militantes se muestran cabreados, frustrados e indignados con las "listas de la discordia" se pueden perder importantes apoyos, porque el voto de castigo existe, y en algunos foros se está empezando a proponer seriamente. Hay quienes tras conocer las listas al Congreso y al Senado amenazaban publicamente con no votar al partido donde militan desde hace décadas, mientras que otros en frío dudaban y afirmaban que de hacerlo, lo harían en cualquier caso con "pinzas en la nariz". Entiendo y comparto el hastío de muchos de estos compañeros. Pero si alguien piensa que el PSOE puede conseguir en esta región -a estas alturas- un puñetero voto más porque el cartel no lo lidere Pedro Saura, Gónzalez Veracruz, u Ortiz -y lo haga otro- se engaña. Se llame Pedro, Rafa, Begoña o "la virgen María" el relevo tampoco seduciría -con total seguridad- al electorado socialista; el resultado no sería muy distinto en las urnas. ¿Por qué? Principalmente porque estamos "encabronados" con nosotros mismos. Ya se buscaría una razón para desprestigiar publicamente a los "nuevos" candidatos, sean quienes sean, dado el estado psicológico y decandente en el que se encuentra el partido. La organización está rota, dividida, anquilosada en luchas de familias, agrupaciones y clanes: ésto impide cualquier renovación, bloquea cualquier atisbo de ilusión . El PSRM es una federación fagocitada porque mantiene una estructura rígida, caduca, especialmente proclive al clientelismo, al amiguismo, en definitiva, al parasitarismo, de la que se sirven un puñado de dirigentes desde hace demasiados años. Nada ha cambiado al respecto. El PSRM es como un coche sin motor. Da igual que el piloto se llame Pedro Saura o Fernando Alonso. El resultado será el mismo.
Ciertamente si los simpatizantes y militantes se muestran cabreados, frustrados e indignados con las "listas de la discordia" se pueden perder importantes apoyos, porque el voto de castigo existe, y en algunos foros se está empezando a proponer seriamente. Hay quienes tras conocer las listas al Congreso y al Senado amenazaban publicamente con no votar al partido donde militan desde hace décadas, mientras que otros en frío dudaban y afirmaban que de hacerlo, lo harían en cualquier caso con "pinzas en la nariz". Entiendo y comparto el hastío de muchos de estos compañeros. Pero si alguien piensa que el PSOE puede conseguir en esta región -a estas alturas- un puñetero voto más porque el cartel no lo lidere Pedro Saura, Gónzalez Veracruz, u Ortiz -y lo haga otro- se engaña. Se llame Pedro, Rafa, Begoña o "la virgen María" el relevo tampoco seduciría -con total seguridad- al electorado socialista; el resultado no sería muy distinto en las urnas. ¿Por qué? Principalmente porque estamos "encabronados" con nosotros mismos. Ya se buscaría una razón para desprestigiar publicamente a los "nuevos" candidatos, sean quienes sean, dado el estado psicológico y decandente en el que se encuentra el partido. La organización está rota, dividida, anquilosada en luchas de familias, agrupaciones y clanes: ésto impide cualquier renovación, bloquea cualquier atisbo de ilusión . El PSRM es una federación fagocitada porque mantiene una estructura rígida, caduca, especialmente proclive al clientelismo, al amiguismo, en definitiva, al parasitarismo, de la que se sirven un puñado de dirigentes desde hace demasiados años. Nada ha cambiado al respecto. El PSRM es como un coche sin motor. Da igual que el piloto se llame Pedro Saura o Fernando Alonso. El resultado será el mismo.
Quienes están pidiendo una renovación en las listas en realidad están pidiendo una purga profunda y definitiva en el partido. Es el grito desesperado de miles de militantes y simpatizantes que se sienten reiteradamente estafados por ejecutivas que promenten cambios contudentes e inmediatos que nunca acometen porque ponen en peligro la propia superviviencia de las ejecutivas y la de sus miembros dentro del partido. Los militantes están pidiendo un gesto de honestidad y grandeza en sus líderes, una señal de esperanza. Necesitan ver que alguien con peso en la organización considera al partido por encima de su propia trayectoria o interés personal. La militancia y el electorado buscan a alguien que lidere y piense en el grupo en su conjunto por encima de cualquier factor individual. Pero los que están pilotando la nave no captan el mensaje. No se trata de simplificar o banalizar el problema; de que un nombre sea mejor que otro, sino de gestos políticos -y sacrificios- que requiere una militancia que se descompone de desesperación. A veces un gesto es capaz de movilizar y esperanzar por muy arbitral o banal que se pueda considerar. Pero el gesto debe ser genuíno. No basta con decir que no te presentas en una determinada lista pero te "quedas" en la recámara con un cargo orgánico. Eso no es generosidad ni altura de miras. Es tan malo quedarse a medias como "no hacer nada". La decepción es la misma. Si no cuidamos la moral de la tropa empezaremos a quedarnos sin tropas. Y sin tropas no hay batalla -ni cargo- posible.
Los críticos y los "indignados" con las listas aprobadas el viernes tienen razón en el fondo de sus lamentos y sus quejas están plenamente justificadas. Pero seguramente equivocan el momento, el lugar y la fecha de la protesta, queriendo plantear una batalla que no procede en estos momentos -elecciones generales- pero que sí procederá en el próximo Congreso extraordinario del PSRM que elegirá nueva ejecutiva y secretario general. Ahí se jugará el futuro del partido. Se puede ser crítico -también ahora- y se debe dar un toque a los jerifaltes del partido siempre que se pueda. Yo mismo soy crítico con el PSRM y con el propio Pedro Saura, pero sin olvidar un dato importante, demoledor: que la mayoría de militantes de este partido ha elegido, reiteradamente, a Pedro Saura como su secretario general. Pedro no ha caído del cielo, lo han puesto ahí los militantes del PSRM. Éstas listas, lideradas por María Gónzalez, están avaladas por una mayoría absoluta de delegados de la organización. ¿Qué queremos entonces? Elegimos unas listas que luego criticamos. Quizá no solo fallen los nombres, las familias y los clanes, tambien, los propios militantes.
El debate de los nombres es solo la punta del iceberg. Una excusa para, a la desesperada, intentar despeñar a los que se aferran al poder protegidos por la estructura caduda del partido. Sí, los socialistas murcianos estamos cabreados, frustrados y cansados de la derrota, y no nos fiamos de nadie, ni de nosotros mismos. Este sentimiento derrotista lo pagaría -en estos momentos- cualquiera que se presentara con estas siglas en la región, se llame como se llame, estando o no estando Saura, con él y sin él, por muy nuevo o renovado que sea. Hay "marcas" que nos recuerdan que el problema también es de personas pero no es solo de personas. Todos estábamos de acuerdo en que Begoña mejoraba el cartel de Saura y sin embargo consiguió menos apoyos que éste. Tenemos una clara contradicción para quienes piden renovación en la listas. Sara García es una chica joven, licenciada y con preparación académica, sin aparentes losas ni enemigos declarados en su cortísima trayectoria. Me consta que no gusta -dicen que no ha hecho nada en Madrid- y que no tiene el aprecio y reconocimiento de los militantes. Luego tenemos a María Gónzalez, que también es joven y que además está en el propio equipo de Rubalcaba, y en la ejecutiva de Ferraz con Zapatero. Dos mujeres jóvenes, preparadas académicamente y que podrían representar lo que se entiende por "renovación". Pero no gustan. Se resaltan sus defectos, su procedencia, su falta de méritos, sus ambiciones personales...tampoco valen. Entonces el problema principal no es la renovación de caras, hay algo más. De nuevo lo que en realidad se busca es una purga: de clanes, de familias, de rivales, de las caras que representan el "Saurismo", el "Tovarismo" o el "Zapaterismo". Por eso ser cabeza de cartel en estos momentos no es una suerte, es una "jodida papeleta".
¿Quiénes podrían ir en unas listas alternativas? Hoy por hoy: si pones a alguien nuevo tendrá como "pero" que no lo conoce ni dios. Si pones a alguien joven que es "inexperto". Si pones a un dirigente experimentado dirán que "lleva muchos años viviendo de la política". Si pones a fulano de tal agrupación las otras agrupaciones dirán que tienen más peso y prioridad, o menos, y que no es justo. Si eliges a Pedro es que "es un inútil" -reconociendo que los militantes del PSRM lo son por elegirlo-, si eliges a Rafa Gonzalez Tovar es porque "se le acaba el chupe de la delegación", si eliges a María es porque "el padre la ha enchufado", si vuelve Ortiz es porque "quiere un retiro dorado", etc. Quizá éstas críticas, al menos algunas, sean fundadas. Puedo compartir algunas, otras no. Pero en realidad estamos queriendo derribar personas cuando lo que hay que tirar de arriba a abajo es el proyecto, con personas incluídas si así se decide. Pero esto no toca ahora, tendrá su momento. Siento decir que no podemos -y no debemos- tirar abajo el proyecto de Rubalcaba por inquina a Saura, Rafa, María o Sara. Ya llegará la hora en un futuro congreso extraordinario de exigir responsabilidades si procede.
¿Caras nuevas para el mismo proyecto? ¿Para cambiar de caras no habría que cambiar antes de proyecto? Si los que exijen profundos cambios y renovaciones en las listas piensan que "otros" deberían liderarlas se equivocan. La derrota será de tal envergadura que esos nombres quedarían -y quedarán- inhabilitados para líderar el partido en un futuro, de por vida. Saura y Ortiz pintan muy bien en esa lista. Pintaba perfectamente Gónzalez Tovar. Creo que María comete un enorme error aceptando ir de cabeza de lista. Ella es la única que, al menos sobre el papel, tenía cierto recorrido en el futuro, aunque ultimamente estaba levantando muchas antipatías heredadas de los enemigos de su padre. Liderar una lista abocada al desastre electoral te pone en una situación cercana al punto y final. Cualquier otro nombre -de la familia de los renovadores- hubiese significado su entierro y olvido político, dado los resultados que se esperan. ¿Con qué cara se puede presentar en primavera un candidato a secretario general que apenas ha conseguido un 20% del voto en la circunscripción murciana? Quienes piden cambios ahora, renovaciones y purgas inmediatas, se equivocan de momento y de lugar. No procede. Y quienes lideran las listas, críticas aparte, hay que reconocerles que ponen la cara y el cuello para que se lo corten en nuestro nombre. Los murcianos volverán a darnos una patada y será en sus traseros. Si les compensa el sueldo y el viaje a Madrid es otra cosa. Hay que reconocerles también cierto grado de compromiso y valentía. Seamos prácticos. El 20-N el partido lo juega Rubalcaba, y los votantes mirarán a Rubalcaba, no a los representantes por Murcia; salvo que nosotros mismos pongamos el foco en ellos para descargar nuestra rabia y frustración por las sucesivas derrotas.
Seamos todavía más prácticos. Los socialistas murcianos tendremos muy pronto la oportunidad de elegir nuevo proyecto, nuevo secretario general, y nuevas personas. De arriba a abajo. Con nuevas caras, las mismas caras, o mejores caras. Lo decidirán como siempre los militantes, los mismos que eligieron en el último Congreso al señor Saura, los mismos que apostaron por Begoña, los mismos que el viernes se expresaron a través de sus delegados y apostaron por una lista que curiosamente a nadie convencía. No hay mal que por bien no venga por las razones que he expuesto. Pero mientras llega el congreso extraordinario los propios militantes y las propias agrupaciones tendrán que reflexionar profundamente sobre cúales serán sus prioridades: ganar una cuota de poder y un cargo dentro de partido o ganar unas elecciones. Hasta ahora no solo los "Sauras" han pensado en lo primero por encima de lo segundo, gran parte de la militancia ha jugado a lo mismo. Que reflexionen los militantes porque serán ellos los que decidirán cómo, dónde y cuando se renovará definitivamente este partido. Mientras tanto no estaría de más recordar que nuestro rival político tiene un nombre. No se llama María, Pedro, no se llama Ramón. Se llama Partido Popular.





