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    miércoles, 29 de febrero de 2012

    DIAGNÓSTICO: DEPRESIÓN MAYOR EN LA IZQUIERDA SOCIAL ESPAÑOLA



    Acabo de llegar de la manifestación convocada por los sindicatos en protesta por la reforma laboral (29/02/2012) y no me he resistido a compartir algunas impresiones con vosotros. Es cierto que la asistencia ha sido aceptable en términos numéricos pero me ha sorprendido que el ambiente entre la multitud ha sido frío, muy frío, bastante desangelado. Parecíamos como ese equipo amateur que sale al campo a jugar contra todo un Barça o Madrid, sin alma, esperando que corra el tiempo y que el arbitro pite el final del partido. La manifestación se asemejaba a una procesión de semana santa y por momentos quienes portaban pancartas y carteles parecían cargar con cirilos y cruces, deambulando casi en silencio, con desorden, sin una mueca de fuerza y convicción en sus rostros. Y es que la izquierda española, en todos sus ámbitos, está desorientada, y en shock. Permanece bloqueada principalmente porque sus líderes naturales, los sindicatos y el PSOE, han decidido meter la cabeza en el agujero. Aún despues de congresos y reuniones varias, pululan noqueados y sin respuestas ante la nueva coyuntura social y económica que se nos presenta. Unos y otros apuestan por las mismas recetas, los mismos proyectos, las mismas estructuras, los mismos líderes, para responder a una realidad significativamente distinta. La izquierda responde a las ansias de renovación de su electorado no renovándose y eso logicamente hace mella en la moral de una tropa que no confía en su fuero interno aunque trata de insuflarse ánimos hacia fuera, muy artificialmente, y sin éxito. Como dije, hay que tener más moral que el Alcoyano para creer en el PSOE de Rubalcaba, y en la resurrección de los sindicatos. Y nos hacen falta, mucha falta, unos y otros.

    Es muy significativo advertir como mientras esa derecha rancia y neoliberal se quita la careta, desnuda todas sus miserias y nos devuelve en dos meses a principios de los años 80, la izquierda no remonta el ánimo, ni se agita, todo lo contrario, profundiza en su depresión. No es esperable que las encuestas reflejen aun desgaste alguno en el gobierno, no pido imposibles. Me preocupa el tono, el músculo de la oposición política y social cuando apenas hemos empezado a sentir las curvas y "el cacharro" ya no parece aguantar dos meneos más. La reforma laboral representa la mayor patada a los derechos laborales de los trabajadores de este país en toda nuestra historia democrática y de por sí, siendo una calamidad objetiva, debería representar un estímulo notable para impulsar una nueva y verdadera respuesta progresista a la crísis. Es un buen punto de anclaje para un nuevo proyecto, desde luego. Muy pocos partidos en la oposición tienen la "bendición" de recibir un gobierno cuyas primeras medidas sean subir impuestos, sangrar a las clases medias, y cargarse el Estado del Bienestar. Y vienen más medidas impopulares, de ese tipo que son capaces de cargarse la progresión y la imagen de un ejecutivo en menos que canta un gallo.

    Pero las cosas no son tan sencillas, sobre todo cuando esa izquierda se empeña en el inmovilismo, y en la oposición de sillón, de guante blanco. Rubalcaba, el de los 110 diputados, el de los rescates a la banca, y el que no se atrevió a poner en marcha una reforma fiscal progresista o a atajar los desorbitados sueldos de los banqueros, es la viva imagen de lo que representa "tirar la toalla" durante 4 años. Pero es que no puede hacer mucho más. No sería creíble que hiciera lo que no se atrevió a hacer cuando practicamente era el presidente del gobierno en la sombra. Todavía tenemos que sufrir, de vez en cuando, la humillante sensación de que el PP nos parte la cara en algunos consejos de ministros, aunque sea con esa calderilla populista que se utiliza para amortiguar la dureza de otras medidas. El PSOE pudo apostar por una cara menos desgastada y por un proyecto más abierto y valiente, pero no lo hizo. Y lo está pagando y lo pagará. Porque una derrota como la del 20-N debería haber agitado profundamente la estructura caduca de un partido como el socialista. Era la ocasión perfecta para aprovechar el impulso que representaba la decepción de los millones de progresistas que dieron la espalda al partido, la excusa para enmendar de cabo a rabo el proyecto socialdemócrata y hacerlo más parecido y fiel a lo que esperan de nosotros los votantes socialistas.

    Sin embargo hoy tenemos un partido en el que solo los más fieles se ven reflejados. Yo mismo me miro en el espejo del PSOE post congresual y no me veo; no veo nada, solo atisbo el reflejo de un fracaso colectivo que los socialistas se han empeñado en revivir. "No a la elección abierta del secretario general", pues muy bien, allí se queden ustedes con sus chiringuitos, hasta que no les quede nada. No han comprendido nada. Mientras tanto disfrutamos de una pintoresca "no-imagen", la de la ausencia del secretario general de los socialistas en las manifestaciones contra los mayores recortes en los derechos laborales de nuestra historia reciente. Pablo Iglesias estaría orgulloso, muy orgulloso de él. Luego sacamos las estampitas y repetimos la frasecita de Pablo, y como si nos hubiesen confesado y perdonado los pecados. El líder de ese PSOE renovado y renovador no está ni se le espera. Manda a dar la cara a su número 2, o al 4, o al número 10, y con eso basta. Él está donde estaba antes del 20-N, en la oposición útil, dando sermones de responsabilidad y sentido de estado, desde su despacho y el escaño, donde él cree que debe estar, pero dando la espalda a la nueva realidad social, que es la calle.

    Por otro lado tenemos a unos sindicatos cuya imagen social no llegaría a igualar los 110 diputados de Rubalcaba, que ya es decir, pero ni con esas hacen un amago de renovación. Si el PSOE está fuera de servicio, los sindicatos dejaron de estarlo hace unos años. En parte por errores propios, en parte por el "buen trabajo" de la derecha económica y social española, empeñada en destrozar su imagen e influencia. Los sindicatos están empezando a darse cuenta de que ya no tienen capacidad de movilización y lo que es peor, precisamente de influencia. Su trabajo encomiable en el día a día en defensa de los trabajadores ha sido eclipsado por sus defectos estructurales y por las infamias vertidas en su contra. Tan hundidos están que tienen miedo de tomar cualquier decisión por evidente que sea y titubean hasta con el slogan de una puñetera pancarta. Por momentos incluso da la sensación de que el Partido Popular no teme una huelga general, sino que la desea, porque jugaría a su favor cara a la opinión pública. Los sindicatos deberían renovar a sus líderes, muy desgastados, para empezar a reconstruirse de arriba a abajo, y de abajo a arriba, bidireccionalmente. Poner a punto su caduca forma de organización. Sus métodos de presión e influencia. Deben purgar los excesos en sus filas, que también los tienen. Aclarar publicamente sus cuentas, dotar de mayor transparencia sus movimientos, en definitiva, deben abrir sus ventanas para que entre aire fresco, si es que quieren recuperar la confianza de la ciudadanía.

    Los millones de afectados por la reforma laboral todavía no perciben la gravedad de lo que les puede acontecer en cualquier momento. Un despido más barato, una bajada de sueldo, una nueva función, un nuevo horario, un traslado forzoso. Pero más pronto que tarde conocerán esas consecuencias y su rabia y frustración se desatarán. No solo se desorientarán, si no que desesperarán. El problema es que aunque pensarán en castigar a Rajoy, no tienen a donde agarrarse, una alternativa viable en la que poder creer y aferrarse con esperanza. Tienen a Rubalcaba, a Candido Mendez, y a Toxo. Sin duda tres buenos "profesionales" de lo suyo, cuyo trabajo y mérito puede que sea incuestionable para muchos, pero desde luego, convendremos que no son las personas más adecuadas para impulsar el cambio de ritmo que se requiere en la izquierda española mientras el PP exhibe su mayoría absoluta y controla todas las administraciones del Estado. Si sumamos a Cayo Lara la postal es de broma si a su vez reconocemos que la base social que ha abandonado en las urnas a la izquierda es basicamente esa juventud desnortada que ha perdido la fe en la política. Con razón muchos empiezan a caer en los cantos de sirena de los "magenta". Es lo único que les queda ya por "probar".

    Con un PSOE empecinado en arrugarse, con unos sindicatos desactivados, y con una derecha campando por todo el país, parece que la única esperanza es que un grupo de jóvenes prenda la chispa de algo. Ese algo puede significar violencia, disturbios, heridos y hasta muertos. Esos chicos tendrán que agitarse de la única forma que conocen ya que sus representantes naturales en la izquierda se desentienden formalmente de sus inquietudes adoptando una postura cómoda, conservadora, de responsabilidad social. Si esta posición ayudara en algo, bienvenida sería, pero no evitará el cabreo de la gente, lo acrecentará. Esa pobre gente no tiene un líder que grite contra los ajustes, ni que clame contra Merkel, ni que sea capaz de unirse a ellos en una puñetera manifestación. Nadie que les lidere pacificamente, y que les ofrezca una salida política a sus frustraciones, una voz en el parlamento. Nadie que arriesgue. Nadie que levante la voz. Nadie que quiera romper el circulo económico y social que la tecnoestructura europea nos ha impuesto. Zapatero no tuvo margen, pero en la oposición lo tenemos y no lo podemos desaprovechar. Cuatro años por delante dan mucho de sí pero es importante empezar con buen pie. Por eso no valen soluciones intermedias. No vale con presentar dentro de dos años a Patxi o a fulanita; el secretario general del PSOE debe dar la talla desde el principio, estar a las duras y a las maduras, y su líder y candidato no puede pretender llegar cuando solo queden las cenizas para recoger el premio. Por eso no sirve de nada que os cuente lo pésimo que es el gobierno del PP, lo reaccionarios que son, el daño que van a hacer a nuestro país. Solo hay que leer las noticias y te das cuenta. No podemos cambiar sus ideas y sus modales. Pero podemos cambiar las nuestras y solo eso hará la diferencia a nuestro favor.

    Hay un triunviriato (PSOE - UGT -CCOO /Rubalcaba - Méndez - Toxo) que deprime más si cabe a la izquierda española. Un partido y unos sindicatos que no logran conectar con la calle, con los parados, con los pequeños empresarios, con los trabajadores de este país. Mientras que no se reconozca esta realidad y la consiguiente necesidad de renovación y cambio en estas organizaciones no habrá reacción ni recuperación electoral, y el PP seguirá cosechando mayorías por la indefensión aprendida de un electorado decepcionado. Si no se gira ahora, "cuando hay que plantar para después recoger", no servirán de nada las promesas de cambio ni los volantazos a mitad de camino. Diréis que las organizaciones han decidido. Yo pido que los derrotados y los que no pudieron presentarse a los congresos, sigan hablando. Que no batallen con sus secretarios generales pero que batallen con el PP. Los progresistas españoles necesitamos atisbar un líder, o una líder, una esperanza en el horizonte. Que alguien levante la voz y diga algo diferente, valiente, atrevido, estimulante, por lo que merezca la pena salir a la calle emocionados a luchar. Que alguien plantee un discurso alternativo, aunque sea a titulo personal, aunque sea en representación de una corriente interna.

    No nos pleguemos a la mediocridad del "más de lo mismo" ni nos resignemos con una sola voz por disciplina. El cambio no termina con un congreso cerrado en falso, y absolutamente decepcionante en sus conclusiones y resultados. Queremos seguir escuchando a Chacón, a Antonio Quero, y a cualquier líder socialdemócrata que pueda granarse una pizca de credibilidad. En el partido y en los sindicatos. Esas voces discordantes deben hablar. Convulsionar. Dirán que se daña al partido, al sindicato, a la organización. Será la señal de que hay que apretar más porque se resisten a abandonar el barco los que hace muchos años debieron dejarlo. Pero esas voces nos les atacarán a ellos ni al partido, solo les dejarán en evidencia. El objetivo es el PP. Es recuperar el gobierno y proseguir con la modernización económica y social del país. Reconozcámoslo. Los ciudadanos ya no escuchan a estas organizaciones en sus actuales condiciones, con sus actuales estatutos, con sus actuales líderes. Que emerjan otros. No serán zancadillas, serán las semillas de la victoria. Nos estamos jugando nuestro futuro y el de nuestros hijos. Mucha gente está sufriendo y está al límite. No podemos conformarnos con esta oposición de pacotilla que desmerece a sus bases, a sus militantes, y a todos los electores que esperan de ellos mucho más de los que se les ofrece.

    sábado, 11 de febrero de 2012

    TRADUCCIÓN DE LA REFORMA LABORAL DEL PARTIDO POPULAR



    (Click sobre las tablas para ampliar su tamaño)













    Es importante conocer en profundidad la reforma laboral aprobada por el PP porque es extremadamente grave, sin duda, la mayor agresión jamás cometida contra la clase trabajadora. Esta es su traducción gracias a laborospain. Sería importante que proximamente alguien pueda elaborar una tabla en la se compare la última reforma laboral del PSOE y ésta del PP. Cunde en la calle la sensación de que son similares, pero no es así. Ahora con perspectiva podremos ver que la reforma aprobada por Zapatero era mucho más equilibrada y sensata de lo muchos pensaron. Solo hay que ver que la CEOE está exultante y satisfecha, es la reforma que ellos hubiera redactado. Con la de Zapatero no dijeron lo mismo.

    Seguiré ampliando.

    PD: Rajoy nos receta directamente Despidifrén:

    miércoles, 8 de febrero de 2012

    UNA REFLEXIÓN TRASCENDENTE



    Una rápida reflexión sobre el próximo Congreso del PSRM. Pongámonos en una hipótesis ideal, casi idílica. Imaginemos que los socialistas murcianos elijen un candidato que convence e ilusiona a la militancia. Con buenas dotes de comunicación y un equipo potente a su lado. No pensemos en nombres, imaginemos que saldrá ese candidato ideal que cubrirá nuestros deseos políticos más intimos.

    ¿Créeis que con todo, y a pesar de todo, el PSRM seguiría sin crecer, o se relanzaría? Pensadlo bien porque incluso acertando, no parece claro.

    La situación socio-económica de nuestra región es muy muy complicada. Y la ausencia de pluralidad informativa hace casi imposible que sobreviva otra opción política que no sea el PP.

    El "quién" lo decidirán los delegados para el Congreso, y ahí no podemos hacer nada nosotros (los no militantes). Es muy importante acertar pero me preocupa casi tanto o más el "día después".

    Este puede ser un debate interesante, espero vuestras ideas como siempre.

    lunes, 6 de febrero de 2012

    EL 38º CONGRESO DEL PSOE DA LA ESPALDA A LOS MILITANTES Y SIMPATIZANTES SOCIALISTAS


    Después del 38º Congreso del PSOE mis sensaciones no pueden ser peores. Me gustaría deciros otra cosa, escribir y compartir con vosotros que el pasado fin de semana se optó por el camino correcto, que se tomaron las decisiones adecuadas para que este partido recupere gran parte del apoyo electoral que ha perdido. Honestamente no puedo expresarme en esos términos ni puedo engañaros ni engañarme a mí mismo. Dudaba si publicar o no este artículo. Podría omitir mi opinión. Podría callarme y “hacer piña”. Pero no sería yo, y en realidad, no sería leal ni conmigo ni con el partido. Y menos aun con vosotros, mis lectores. Por eso tengo que decir, aunque me duela, que el Congreso Socialista no pasa la prueba del algodón. Que los delegados se han equivocado, bajo mi punto de vista, en la elección del secretario general. Que despreciaron a millones de simpatizantes y militantes socialistas boicoteando y errando en la votación más trascendente que se debatía en esa cónclave para el futuro del partido. Que la ejecutiva es continuista y poco integradora a pesar del valor innegable de algunos de sus integrantes. Creo, honesta y sinceramente, que el PSOE ha dado un paso en falso. O dos. Que sale del Congreso más debilitado que fortalecido. Y que estas decisiones, a mi modo de ver equivocadas, las pagaremos donde más nos duele: perdiendo apoyos en la calle y en las urnas. En este artículo pretendo argumentaros por qué pienso de esta manera.

    La mayoría de los 957 delegados reunidos en el Congreso finalmente apostaron -aunque ajustadamente- por el proyecto de Alfredo Pérez Rubalcaba, el cabeza de cartel y candidato que cosechó el peor resultado electoral de los socialistas en 30 años; de aquello apenas hace dos meses. Su elección es en sí un mensaje demoledor para los 4 millones de desencantados que dejaron de apoyar el proyecto socialista español en las pasadas elecciones. Es puro sentido común reconocer que -a poco que seamos honestos con nosotros mismos- los votantes y ex votantes socialistas no esperaban esta respuesta del Congreso socialista, sino otra bien distinta. Puede resultar irónico y hasta cruel si lo pensamos fríamente, pero el hecho es que los delegados han retratado fielmente el estado actual del partido. La respuesta socialista -así se titulaba la reunión- es decirle a millones de progresistas que sí, que han captado el mensaje y que por eso les ofrecen el mismo líder y el mismo plantel que se les dispensó el 20-N. Que tienen que creer en nosotros porque sí: en las mismas caras, en los mismos líderes, en los mismos dirigentes que generaron precisamente su desconfianza. Como si los Laboristas británicos hubiesen reelegido a Gordon Brown. Sé que el análisis de la derrota es más complejo y que es injusto personalizar. Pero nadie puso una pistola en la sien de nadie para que se presentara y asumiera la carga de una derrota "cantada". Ahora la carga está ahí -unos la llevan más que otros- y pesa demasiado en algunos líderes para impulsar el partido: es el caso de Rubalcaba.

    La sensación generalizada de frustración que percibo por el resultado del Congreso responde básicamente a la convicción de que no hay razón para pensar que lo que no funcionó entonces -insisto, hace tan solo dos meses- pueda funcionar ahora o en el futuro. Habrá quien diga que Rajoy perdió dos veces y luego ganó. Pero ni sus derrotas tuvieron la magnitud de la debacle sufrida por el PSOE en las pasadas elecciones ni los votantes socialistas se pueden equiparar a los votantes del Partido Popular. Ellos podrían presentar como candidato a un hombre de paja o a una fregona con sombrero y sacarían los mismos 10 millones de votos. Nosotros para bien o para mal nos movemos en otros parámetros. Necesitamos un estímulo, una ilusión, una reacción, tanto en las formas como en el fondo. Aunque ese cambio al principio sea débil, inconcluso. Es frustrante para muchos, entre los que me incluyo, ver cómo aquellos que representaron el pasado fin de semana al partido apuestaron por la fría figura del buen gestor, cuando lo que necesita esta organziación es remover emocionalmente a las bases del partido. Rubalcaba ya era un buen gestor y un brillante parlamentario el 20 de noviembre, y el resultado fue desolador. Lo que los ciudadanos nos demandaban era otro perfil, otra "posición".

    Pero en el 38 Congreso hubo “respuestas” mucho más dolorosas que la elección de un secretario general pública y socialmente amortizado. Es muy significativo que no se haya atendido la demanda más importante y crucial que se exigía dentro y fuera del partido: que el secretario general fuese elegido directamente por la militancia, "un militante, un voto". Ese nuevo PSOE, renovado y joven ha respondido, sin embargo, que NO. Que naranjas de la china. Tengo la impresión de que los delegados pensaron -en general- más en sus intereses, en su futuro, que en el de su partido. Muchos tenemos la convicción de que así ha sido. Al final parece que pesó y mucho el vértigo que suponía una candidata que defendía que los secretarios generales pudieran ser elegidos directamente por toda la militancia, incluso por un núcleo de simpatizantes, fuera del control previo de los cargos orgánicos y la influencia de las ejecutivas y los caciques del partido. Se ha optado por el "statu quo", pues muy bien. Pero no es esa la fragancia de cambio que necesitaba el PSOE, es el mismo olor a naftalina de una estructura oxidada, que se mantiene enrocada y encantada de conocerse. A partir de este gesto -en realidad "no gesto"- no puede ser creíble ninguna promesa de cambio en una organización y una ejecutiva que no se quiere adaptar a las nuevas realidades sociales del momento. Lo tenían “a huevo” y ni con esas han acertado.

    Una cosa ha quedado clara y la parte positiva es que el personal se ha retratado. Podemos concluir que a los delegados “Rubalcabistas” les gusta el sistema actual, que se sienten más cómodos y protegidos donde fluyen con naturalidad las mesas de camilla. Que me perdonen los descarriados por esta generalización, pero es lo que defendía su candidato. El secretario general seguirá siendo elegido por delegados ungidos en esos chiringuitos de intereses y poder llamados "agrupaciones locales", previo escaneo de las ejecutivas regionales. Es un filtro inaceptable aunque se nos quiera vender que las urnas son libres y que todos están invitados a participar. En algunas agrupaciones, en algunas localidades, en algunas zonas, es incómodo ejercer libremente el voto por muy secreto que sea. Era justo abrir esa espita, era necesario. Ahora que no nos vendan la moto del cambio. Solo por ese gesto de desprecio a los militantes y simpatizantes el 38º Congreso se podría tirar directamente a la basura. Han dado la espalda, mayoritariamente, a una militancia numerosa, deseosa de una democratización más intensa en su organización. Pero mucho más grave es que han dado la espalda a esos 11 millones de españoles que potencialmente simpatizan o pueden simpatizar con el partido socialista. Este desaire se notará en futuros comicios y hasta en las encuestas.

    Si el candidato no ilusiona ni aporta un avance significativo que refuerce las posibilidades del partido, la ejecutiva elegida tampoco representa adecuadamente el resultado de una votación tan ajustada. Sea por decisión del ganador o de la perdedora, la composición de la ejecutiva denota que el partido sale más roto y desunido de lo que entró el viernes por la tarde. Los que están prefieren rodearse de los suyos, desconfiando de sus compañeros-rivales; y los que no están no quieren acercarse porque no parecen dar un duro por los que se quedan. Y así, Rubalcaba, un parlamentario de 60 años, a quien 4 millones de desencantados dijeron "no" hace apenas dos meses - por la crisis, por la mala herencia, pero también porque no le creyeron cuando quiso enmendarse a sí mismo- , el mismo Rubalcaba que se opone a una decidida apertura del partido a la sociedad…resulta que ese perfil se vende y se va a vender a partir de ahora como una renovación, como el nuevo impulso del socialismo español. A dos meses de unas elecciones andaluzas que pintan mal, muy mal.

    Hay otro análisis significativo. El éxito o el fracaso del Congreso se pueden medir analizando la reacción del resto de fuerzas políticas. Me consta que en Génova respiran con alivio porque entienden que el nuevo secretario general está quemado y amortizado cara a la opinión pública. Temían más la incógnita y la ilusión de renovación que representaba Chacón a pesar de su menor cintura política y experiencia: Chacón y quienes la acompañaban iban a ser mucho más beligerantes y podían conectar mejor con una calle que está a punto de incendiarse. En CIU también se frotan las manos porque saben que Rubalcaba perdió el 20-N gran parte de su "punch", y de rebote, se congratulan por el fracaso de una líder catalana que, aunque derrotaron, temen y respetan. IU y UPyD por su parte parecen encantados y reconocen en privado que el PSOE ha apostado por meter la cabeza en el agujero y que serán los grandes beneficiados. Todo esto es muy sintomático. Está el arco parlamentario tan complacido y aliviado con los resultados del Congreso socialista que han recibido con exquisita deportividad al nuevo secretario general. Si le temieran, las críticas habrían sido feroces desde el primer minuto.

    A partir de esta apreciación, surge el debate de si el PSOE ha perdido más apoyo por el centro o por la izquierda. Ciertamente comparto que el PSOE ha perdido el poder por una importante fuga de votos por el centro, y que ésta se explica por la crisis económica. Solo se recuperará ese nicho tratando con cariño a las clases medias, y como he subrayado reiteradamente, con un discurso cercano a los autónomos y las Pymes, que en realidad, tienen tanto de empresarios como de trabajadores. Sin embargo ese resurgimiento debe iniciarse recuperando prioritariamente el terreno perdido por la izquierda, porque es la base social del partido, su fuerza. Solo cuando tengamos cubierto ese flanco, podremos conquistar el centro, que vendrá servido en bandeja por el descontento que generará el Partido Popular entre las clases medias con sus respuestas a la crisis. Lo que puede suceder con la apuesta de Rubalcaba -ni frío ni calor- es que a nuestra izquierda siga comiéndonos terreno una IU que se agitará en la calle con los sindicatos, y por el centro una UPyD que alcanzará insospechados límites de populismo, con los consiguientes réditos electorales.

    ¿Pero acaso la otra opción era preferible? Carmen Chacón era una opción francamente mejorable no cabe duda -me hubiese gustado que Antonio Quero hubiese llegado al Congreso- pero al menos representaba una opción de cambio efectivo, con mayor recorrido, y con mayores posibilidades de prosperar. Solo su imagen generaba un impulso, un cierto "rollo" de cambio, de avance. Carmen Chacón apostaba por una regeneración de mayor calado –ella sí defendía atender la principal demanda congresual-, con una mejor conexión con los movimientos sociales y los sindicatos, la esperanza de una reconexión con la juventud y una decidida apuesta por una renovación profunda en lo económico que iba un paso más allá respecto a las propuestas de Rubalcaba. Su discurso fue excelente –recomiendo su lectura- pero se eclipsó por usar un tono desagradable, gritón, que no casaba bien con la profundidad de sus palabras. Y es que el PSOE, como defendía su candidatura, no necesita cambios tranquilos, necesita cambios decididos, urgentes, tanto en las formas como en los contenidos. Cuando has perdido 4 millones de votantes y tienes 110 diputados no hay cambio tranquilo que valga. Recordemos el último “cambio tranquilo”, fue Joaquín Almunia. No salió bien. José Bono también era el cambio "tranquilo" y "seguro" frente al renovador Zapatero. Como sucede actualmente con Chacón, hubo quien dijo en su momento que Zapatero era frívolo, inexperto y hasta bobo. Menos mal que se eligió la opción arriesgada (el frivolo de Zp). Y es que medias tintas no valen para el electorado socialista. Tampoco soluciones de transición.

    En los simpatizantes –votantes en definitiva- no pesa solo "el que" o "el cómo" sino "el quien". Siempre he pensado que el cambio en las ideas nace o perece en quien las defiende, desde ese mismo momento. Lo primero que el receptor percibe no es el contenido del mensaje sino el continente; "el quién" es en realidad la primera palabra de ese mensaje y surge sin necesidad de abrir la boca. El votante se mueve esencialmente por sensaciones, primeras impresiones, simpatías, por una conexión emocional con el candidato. Son pocos los que por tiempo o formación profundizan en la magnitud de las propuestas, la mayoría se sienten abrumados por los programas electorales. Por eso siempre se dice que basta un buen candidato -que conecte emocionalmente con sus electores potenciales- con 2 o 3 buenas propuestas para ganar unas elecciones; con 2-3 ideas fuerza, no más. Por eso era imprescindible renovar las caras en el Congreso -no todas claro, pero sí los primeros espadas- para hacer creíbles los cambios en los discursos. Nadie se creerá esas promesas de renovación, o las nuevas ideas-fuerza, por profundas que sean, si las defienden aquellos que hace dos meses defendían otras distintas desde la primera línea: el ciudadano solo verá en ello una incongruencia fatal. ¿Quién se va a creer a Pérez Rubalcaba hoy si no se lo creyeron hace pocas semanas? Las menciones del secretario general electo a revisar el Concordato con la Iglesia son el ejemplo de que los experimentos con gaseosa no funcionan. ¿Por qué no llevó la propuesta en su programa electoral hace dos meses cuando tuvo la oportunidad?

    Lo siento pero los socialistas no salen del Congreso con la sensación de que "se está en el camino" para volver a Moncloa, o que se ha conseguido una renovación convincente. La ilusión brilla por su ausencia. Solo hay que mirar los cientos de foros y comentarios en la red, previo descarte de los “trolls”, para ver como el militante de base y el simpatizante se siente decepcionado, casi desinteresado por el resultado. Y si bien Chacón no generaba entusiasmo, sí generaba una expectativa, una ilusión, una chispa que podía prender. Porque se necesita "creer antes de ver" para movilizar. ¿Cómo creer en un candidato que cosechó semejante derrota, una derrota que todavía tenemos muy fresca en la memoria? ¿Cómo creer en un partido que se enroca para protegerse de un caudal de potenciales militantes y simpatizantes deseosos de aportar? ¿Cómo motivarse con una apuesta inmovilista y perdedora cuando la derecha está campando a sus anchas? Hay que tener más moral que el Alcoyano.

    En conclusión. Respeto el voto de los delegados. Creo que es legítimo, y nos guste más o menos es el que es y hay que aceptarlo. Hay que felicitar a Rubalcaba, y a todo su equipo, y desearle mucha suerte. Siempre será una opción mejor que la que representa Rajoy, mucho mejor. Pero tengo mi opinion. Si el objetivo es descabalgar al Partido Popular creo que no se ha apostado por un caballo ganador. En ese sentido para mí el Congreso ha sido profundamente decepcionante. Si los apoyos de Rubalcaba ganan, además, los congresos regionales, la apuesta inmovilista se extenderá a esas federaciones. En el horizonte el cónclave del PSRM, que no anticipa precisamente ningún movimiento ilusionante. De la misma manera que Rubalcaba a estas alturas puede cantar misa o prometer la luna sin ningún resultado, ningún cambio de discurso será creíble en un PSRM liderado por una cara "conocida", sea un barón del partido, un diputado o diputada currante, o un patrocinado por acuerdo de las familias cainitas. Y es que aburren y me aburren las promesas de cambio en proyectos e ideas cuando no vienen acompañadas de cambios en las personas y los equipos, consecuencia de la necesaria generosidad de quienes estaban en primera línea, liderando las anteriores ideas, las que se pretenden enmendar y modular para responder a una nueva realidad y a los nuevos tiempos en el partido.

    Esas promesas que se quedan a "medio camino" no me las creo y menos se las va a creer alguno de los 4 millones de desencantados. Queda mucho PSOE por hacer.

    PD: como siempre pido disculpas anticipadas por quien se pueda sentir ofendido por algunas generalizaciones que a veces, para expresar algunas ideas, se ponen encima de la mesa para hacer entender mejor un mensaje. Soy consciente de que incluso dentro de un mismo grupo homogeneo de opinión hay matices. Lo siento.

    miércoles, 11 de enero de 2012

    ¿SOLVENCIA O ILUSIÓN?


    Muy brevemente. Me preguntan: ¿Rubalcaba o Chacón? En su momento dije que ninguno de los dos representaba una opción "ideal" para el partido: sigo pensando básicamente lo mismo. Sin embargo parece que no tendremos un tercer candidato en liza, como sería deseable. Ese ansiado mirlo blanco que los militantes esperábamos no aparece y por lo tanto la elección se resume en dos nombres, entre Alfredo y Carmen. No hay más pescado para vender. Habrá que trabajar con esta hipótesis.

    Alfredo Pérez Rubalcaba es un político experimentado, con carisma y certera capacidad de comunicación. Esto nadie lo duda. Sin embargo después de la abultada derrota electoral es un candidato amortizado. Diría que su imagen está más que chamuscada cara a la opinión pública, incluso entre una mayoría de votantes socialistas. Representa "lo viejo", la mano derecha del Zapaterismo, la cara de la derrota más humillante de nuestra historia. Hizo una campaña electoral mediocre en la que apartó inexplicablemente su oratoria brillante y su acidez política para dedicarse a sermonearnos como un maestro de escuela, exhibiendo un "fair play" que sus rivales nunca practicaron y por eso su discurso perdió naturalidad y eficacia. Alfredo dejó de ser ese Rubalcaba mordaz y brillante en el mismo momento en que fue elegido candidato a la presidencia del gobierno. Claro y conciso: el tiempo de Rubalcaba ha pasado. Bajo mi punto de vista, ni debería presentarse a la secretaría general, lógicamente está en su derecho y lo ha hecho. Tiene mucho que aportar en la tribuna pero no tiene las características idóneas para liderar la reconstrucción de la organización. Ofrece una imagen de desgaste físico y político que no conviene al partido. Gracias Alfredo pero una vez diluída tu fuerza, tu "punch", eclipsada tu brillantez por la decepción de la derrota, ya solo representas los vicios colectivos del pasado en el partido, la mano derecha de los grandes errores del gobierno anterior, la falta de credibilidad, el "por qué ahora sí y antes no" que tanto daño te hizo en campaña. No puede liderar una nueva era en el partido quien soporta tan pesadas cargas.

    Carmen Chacón es una política con cierta experiencia, poco carismática y con una oratoria a perfeccionar. Estaba sentada en el consejo de ministros -como Rubalcaba- pero siempre con una función concreta en ministerios con escaso peso en las decisiones económicas más importantes. Su coartada puede ser ésa. Que se opusiera o no a ciertas decisiones polémicas del gobierno Zapatero quedará en el secreto de las deliberaciones del consejo de ministros. Pero tiene la oportunidad de enmendar las medidas neoliberales en el desglose de su discurso político. Tiene además la ventaja de ser en el fondo una gran desconocida. Mientras a Rubalcaba lo conocemos demasiado, en ella surge la expectativa de que en cualquier momento pueda "explotar" como una gran líder. Tiene el beneplácito de la duda porque representa un enigma, y ésta es su gran ventaja. También cuenta a su favor la simpatía del sector joven del partido que ve en ella un relevo generacional necesario, así como el apoyo de importantes federaciones, entre ellas el PSC. Se ha rodeado de un buen equipo, y su mano derecha era para mí uno de los dos grandes candidatos del partido, el alcalde de Soria (el otro es Guillermo Fernández Vara). Que tenga detrás a Borrell y a López Aguilar es un punto a favor. ¿Estará a la altura? Yo todavía no la veo dando grandes réplicas a Rajoy. Pero esa capacidad la puede ganar con algo de práctica. Tiene mucho que mejorar pero también mucho margen de mejora.

    En definitiva. Rubalcaba es un candidato con la palabra "perdedor" marcada en la frente. Creo que es un recuerdo que los simpatizantes socialistas quieren borrar lo antes posible. No su figura, sino su candidatura a las elecciones, y la última etapa del gobierno socialista. Quedará el más magnífico orador y político que ha pasado por el Congreso, no queremos acordarnos de nada más. Chacón es una candidata con la palabra "incógnita" marcada en la frente. Es como si el simpatizante en su fuero interno reconociese que Rubalcaba no funcionará porque no ha funcionado (ha tenido su oportunidad) pero Carmen puede funcionar (no ha tenido su oportunidad); esa es la incógnita que juega a su favor. El ser una total desconocida -a pesar de sus años en la arena política- subraya sus potencialidades frente a sus debilidades. Tendrá que tomar distancia de las últimas decisiones del consejo de ministros. Si lo hace con elegancia, puede tener su oportunidad. El carisma y la oratoria supongo que las irá sumando conforme avance su proyecto. O no, pero ahí está la duda. Por eso Carmen, al contrario que Alfredo, ilusiona, al menos a una parte del electorado que ha perdido la esperanza en el partido.

    Concluyendo. Rubalcaba representa la solvencia. Chacón representa la ilusión. ¿Qué necesita en estos momentos un partido moralmente desmoronado y que acaba de sufrir la peor derrota de su historia? Habrá partidarios de que ahora toca solvencia, otros dirán que ilusión. En mi fuero interno sé que Rubalcaba no va a funcionar. Con Chacón tengo dudas. Esas dudas dan ventaja en mis preferencias por Carmen Chacón aunque sea una opción que tampoco me apasione. A los puntos, y no por K.O técnico, le daría la oportunidad de liderar el partido al equipo de Carmen Chacón.

    jueves, 5 de enero de 2012

    ANTES Y DESPUES



    Importante conocer que el 70% del desvío en los objetivos de déficit corresponde a las comunidades autónomas, la practica totalidad de ellas gobernadas por el Partido Popular. Algunas de ellas gestionadas por los populares desde hace cuatro o cinco legislaturas, con el especial protagonismo de la "casi" quebrada Comunitat Valenciana y su hermana pequeña Región de Murcia.

    PD: Igual que Zapatero tuvo su foto electoral en el slogan "Por el Pleno Empleo" Rajoy ya tiene su propio retrato para la posteridad:



    Feliz año nuevo a tod@s

    martes, 13 de diciembre de 2011

    PSRM: EMPEZAR DE CERO O DESAPARECER



    Esta vez no valdrán medias tintas. Esta vez no servirán acuerdos o pactos de última hora. Tampoco los retoques estéticos en la correspondiente mesa de camilla o el "aquí paz y luego gloria" para que nada cambie sustancialmente. No bastará con un candidato de consenso, pactado por las familias del partido. No será suficiente con modificar superficialmente un programa electoral de mínimos. Esta vez no será suficiente el típico cambio de chapa y pintura en el próximo Congreso Extraordinario del PSRM: hay que cambiar el motor del partido sin mayor dilación; y la chapa y la pintura después, también, y sin perder un segundo de reloj. Los tiempos de las pequeñeces, de los apaños, de la política "en petit comité" han pasado. Los jueguecitos de poder entre barones, agrupaciones y familias también. Porque el PSRM-PSOE se juega su porvenir, su propia existencia: ¿empezar de cero o desaparecer definitivamente? Esa es la pregunta crucial que tendrá respuesta en muy pocos meses. Esto quiere decir que en pocos meses podremos aventurar si el PSRM tiene recorrido o ha llegado al final de su camino.

    Suena la campana del destino, la que nos convoca a la última reunión para decidir si somos o si dejamos de ser. La militancia se teme lo peor dados los antecendentes. Pero si la ejecutiva socialista y los grandes líderes del partido no entienden que esta vez con los gestos y las buenas intenciones de siempre el partido no se salvará de la autodestrucción, entonces entraremos irremediablemente en un gravísimo punto de no retorno, donde el PSRM quedará para los anales de la historia como un partido residual y marginal que tristemente terminará desapareciendo, sumido en el olvido más absoluto para los murcianos. Esta organización, esta vez sí, está en ese punto de inflexión definitivo que anticipa como nunca su propia supervivencia o su propia desaparición. Lo sé. Se ha advertido muchas veces (como el cuento "que viene el lobo") pero esta vez es definitiva, es la hora de la verdad. Por lo tanto sería bastante desolador que los líderes del partido encararan este Congreso Extraordinario como todos los anteriores: vendiéndonos en un primer momento buenas intenciones y grandes cambios, y terminando como siempre, repartiéndose el pastel entre los mismos y cambiándose si acaso de silla. No, esta vez no porque ya no quedará tiempo, ni otra oportunidad, ni paciencia, señores dirigentes del PSRM-PSOE. La militancia y los simpatizantes no volverán a perdonar que se repita el macabro juego de los últimos 20 años.

    Hay un diagnóstico claro, compartido por una mayoría aplastante. El PSRM necesita resetearse, empezar de cero. Se ha dicho y prometido tantas veces que cansa volver a repetirlo, pero estamos ante el momento más crucial de la historia de esta organización: entre "el punto y aparte" y "el punto final". La estructura caduca del partido sin embargo parece no entender esta encrucijada, y se defiende, pensando que está en juego solo su supervivencia y no la de toda la organización. Los cantos de sirena de los que advierten a las primeras de cambio de fricciones y riesgos de ruptura para a continuación recomendarnos un "cambio tranquilo" no saben que se está jugando el devenir de las siglas que representan. Aquellos que defienden que "tampoco hay que cambiarlo todo", lo que soterradamente nos están diciendo es "que no se van", que "no podemos prescindir de ellos" o "de sus padrinos", en cristiano, que quieren seguir mandando, dirigiendo. El partido les importa, en el fondo, un bledo. Por eso no hay cambio tranquilo posible si persisten con esa actitud esa decena de dirigentes que todos conocemos. Ya no queda una gota de paciencia y esa historia del cambio tranquilo no la compran los militantes y los simpatizantes del PSRM, ya no. Eso nos hace dudar si es deseable un cambio ordenado porque claro está, los cambios ordenados en los congresos anteriores sabemos cómo terminaron, en ningún cambio. La catarsis debe producirse por lo tanto sin dilación y debe ser explosiva, radical. Como un cáncer que es extirpado sin miramientos. ¿Quién manejará el bisturí? Es la hora de darle voz los militantes. Y de escuchar a los simpatizantes. No hay más remedio que ese.

    Habrá quien dirá que estamos en una organización democrática y que se puede hablar y debatir de todo a través de los cauces establecidos. ¡Hablad en las agrupaciones o callad! Algunos se sienten muy cómodos y muy protegidos en las agrupaciones; mientras que otros -la mayoría- ni aparecen porque se encuentran incómodos y desprotegidos, todo lo contrario. Las agrupaciones son el cáncer de esta organización. Dejaron hace mucho tiempo de ser un cauce democrático y verdaderamente libre por la presión que ejercen sus secretarios generales y los intereses creados alrededor de ellos. Dejaron de ser un hogar cálido para los socialistas con carnet y sin carnet. Se han convertido en pequeños cotos feudales, con algunas excepciones, que las hay. Demasiadas agrupaciones, demasiados intereses creados, demasiados reinos dentro del reino. También trendrán que renovarse o morir porque al ciudadano ya no le basta con oir el "tenemos las puertas abiertas" o "pase que le escuchamos". No basta porque los que se acercan ven que esas agrupaciones son los tentáculos del poder de cada familia, barón o cacique de turno, y que al final se trata de mantener un "statu quo" de contrapoderes donde hay empujones por ver quien pesa más o menos, donde se medran rencores pasados, presentes y futuros, ya sea porque la agrupación se siente maltratada al no estar representada con la justicia que merece en algún órgano de dirección o porque no lo pueda estar en el futuro. Si no teníamos bastante con cuatro familias en el partido, tenemos decenas de pequeñas familias, que se miran de reojo las unas a las otras, sin nexo de unión, como forma de organización.

    Luego viene el debate del líder y el de las ideas. ¿Qué esperan los murcianos de nosotros? Una disculpa pública para empezar. Seguida de una reprobación pública -constricción- de nuestros errores en los últimos 20 años. Después, y solo después, el reconocimiento y puesta en valor de nuestros aciertos históricos. Los ciudadanos deben conocer que muchos de los logros sociales que disfrutan nacieron en el PSRM. ¿Y qué más? Sobre todo y ante todo esperan de nosotros la demostración palpable e irrefutable -con hechos- de que hemos tomado nota. Ésta es la parte difícil y radical del asunto, claro. No serían creíbles, ni las disculpas, ni la constricción de nuestros errores, ni el reconocimiento de nuestros valores, si no cambiamos radicalmente de líderes y de gestores. Radicalmente significa radicalmente. No debe quedar en primera línea ni uno de los líderes de los últimos 20 años. Y ni uno es, ni uno: cero. La excusa de que no podemos desaprovechar la experiencia y el conocimiento de muchos de los líderes que han estado en primera línea es simplemente eso, una burda excusa: que se cree un órgano externo consultivo-asesor que los aglutine, y punto. Porque asesorar no es dirigir ni pilotar, y seguramente esos políticos experimentados sean grandes asesores pero han demostrado sobradamente ser dirigentes y pilotos más que mediocres, dañinos para el partido. Cambio radical en el fondo pero también en las formas. Un líder nuevo y un equipo a su alrededor nuevo, radicalmente nuevos. Una ejecutiva nueva y un grupo de asesores nuevo, radicalmente nuevos. Una forma de presentarnos a la sociedad radicalmente nueva. Que ningún murciano pueda decir "son los mismos" o "este está otra vez ahí".

    La situación es crítica y preocupante. Sé que muchos han escrito largo y tendido sobre qué hacer. Después de cada derrota electoral solemos llenar la prensa y los blogs de artículos dando nuestras opiniones, y nuestros remedios. Seguramente seamos injustos en nuestras apreciaciones, pero estamos en un país donde hay 46 millones de seleccionadores de fútbol, y con la política no iba a ser menos. Me parece bien aportar, aunque sea fuera de las agrupaciones, y aunque no se sea militante, toda opinión es bienvenida, aunque "ojito". En muchos casos esas opiniones son un desahogo sincero, se nota que duele la derrota, que se sienten los colores hasta el fondo de las siglas: se escribe con ganas de aportar algo, de ser útil, de participar sin otro interés que ese, participar. En otros casos se advierte un claro afán de notoriedad, una promoción personal aprovechando la convulsión del partido. Habrá que llevar cuidado para diferenciar a los unos de los otros porque hay quien ve en la debilidad interna la oportunidad de emerger o resurgir. Una cosa debe quedar clara para no engañarnos. No hay mesías, ni ideas mágicas, ni milagros. Hay trabajo que hacer, el que se debería haber hecho hace muchos años, el que no se ha hecho por confiar demasiado en nuestro propio desempeño, que está claramente quebrado, viciado, equivocado. No es que fallen las ideas, es que fallan "los pensadores".

    Alfonso Guerra dijo en los inicios de la época dorada del socialismo español: "A este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió". Yo os digo que "al PSRM después del Congreso no lo debe conocer ni la madre que lo parió". Os doy una pista nítida del éxito o del fracaso del resultado de ese congreso. Si en la calle la gente se pregunta "¿quién es ese?" es que hemos acertado con el líder. Si en la calle la gente exclama "ya era hora" es que hemos acertado con el mensaje y con lo que los murcianos esperan de nosotros. Si las preguntas y las respuestas en la calle son otras, las de siempre, atención porque los ciudadanos tienen escogido su resguardo, una nueva novia/novio a la que abrazarse: UPyD. Sí amigos y amigas, si el PSRM que salga del Congreso "lo conoce hasta la madre que nos parió a todos", mal asunto, será su fín como fuerza influyente en esta región y el relevo lo tomarán los chicos y chicas color magenta. Ya están ahí, cerquita, llamando a la puerta. En los municipios surgirán nuevas escisiones, como en Librilla, por cierto, con notable éxito. No tardarán esas escisiones en proyectar un partido regional que aglutine los enormes graneros de descontento que se van a generar, y que nacerán en nosotros (si nos volvemos a equivocar), y en la inevitable debacle que sufrirá el Partido Popular. Estamos pues en el temido "todo o nada". El "ser o no ser". El "ahora o nunca". Esta vez sí.

    Queridos amigos y amigas. La comunidad autónoma está a un paso de la suspensión de pagos. Os lo diré más claro, la CARM está peor que el PSRM, aún peor, que ya es decir, y eso es un drama enorme. Es cuestión de tiempo que la situación económica alcance un nivel insoportable que va a erosionar a velocidad de vértigo al Partido Popular en España y a Valcárcel en la región de Murcia. La austeridad forzosa y la incompetencia del gobierno regional nos llevan a un camino de difícil retorno, que dejará estancada a nuestra comunidad autónoma aún cuando el país consiga levantar el vuelo. La situación es mucho peor de lo que nos cuentan y hasta los empresarios más afines claman en privado contra la inoperancia del consejo de gobierno regional. La región está rota, su tejido productivo, su turismo, su agricultura, su comercio. Tan grave es la situación que Valcárcel partirá en el próximo tren europeo, dejando atrás no solo una región desmoronada en sus excesos, sino un partido roto y dividido por las luchas internas que me consta, ya se están produciendo. La oposición tendrá entonces un papel crucial. La gente mirará, buscará un líder, una esperanza, una solución. ¿Estará allí el PSRM, visible, esta vez, para todos los ciudadanos?

    Os diré cual es mi percepción. No soy optimista. Conozco algunos movimientos que no me gustan, los de siempre, nada que no sepáis o intuyáis. Los barones se resisten a perder su poder e influencia, organizan sus jugadas maestras, mueven sus peones, y contaminan a buenos candidatos, que algunos hay, promocionándolos y dirigiéndolos sibilinamente a su antojo. Conspiran en cafeterías aunque nos venden que son reuniones para hablar de fútbol, toros y otros asuntos mundanales. La ejecutiva actual no es de fiar, no porque la formen malas personas, todo lo contrario, sino porque nadie confía en ella, y esto crea tirantez y rencor en los más aperturistas, que temen de nuevo el rodillo de su influencia. Los militantes en paralelo y a la desesperada, y todavía con escasa organización, se reunen para ver qué se puede hacer. Temen, como yo, como muchos, moviéndose con mayor o menor acierto, que este sea el final para el PSRM. Pero habrá que dar un paso más. Yo miraría más allá de la militancia. Habrá que preguntar a los simpatizantes sin carnet. Ellos llevan en sus ojos la pena de su propia intuición, esa intuición que les dice que el PSRM no tiene remedio. ¿No es triste esto, lo suficientemente conmovedor para que ese mensaje desesperado llegue a quien tiene que llegar?

    Quiero hacer un llamamiento a Princesa. A todas las viejas glorias del partido. Al grupo parlamentario. A los grandes secretarios generales de las innumerables agrupaciones de esta organización. A quienes buscan solo su interés personal, o el de los suyos, y tambien a quienes no lo buscan pero están marchitos a los ojos de los ciudadanos. Me dirijo incluso a aquellos que aun con el peso de los años y de largas trayectorias se encuentran con fuerzas para recoger el testigo. A todos os digo: por favor, dejadlo ya. Dejad en paz a este partido si de verdad lo queréis. Iros ya a vuestras casas, a vuestros negocios, a vuestros puestos de trabajo, ya habéis habitado esta casa bastante. No sois imprescindibles, no sois el partido, el partido es mucho más que vosotros y mucho más que vuestros egos. Confiad en los jóvenes, en los menos jóvenes, en los renovadores, en los que buscan un cambio valiente aunque sea casi utópico en el partido. Si se equivocan en los inicios, ¿acaso no os habéis equivocado vosotros durante 20 años, con toda vuestra experiencia, conocimiento y galones? Tenéis que iros. Ya. Y cuando os hayáis ido, seguro que os volverán a llamar. Porque los nuevos que llegarán a llenar el hueco que dejáis necesitarán vuestra experiencia. Porque en la profundidad de vuestros vicios adquiridos, hay grandes valores, buenas ideas, y mejores consejos. Desde la distancia es donde podéis ayudar, como un padre que deja a su hijo salir fuera de los límites de su protección. El partido tiene que crecer desde abajo. Pero para eso tenéis que abrir la mano, tenéis que estar fuera. Porque si no, ¿sabéis que va a pasar? De nuevo las guerras internas. Y una escisión en el horizonte que dará paso a la desaparición del partido, y con el del partido, también la vuestra. A veces llego a pensar que esto incluso lo deseáis antes que ver un partido que crece sin vuestra mano.

    Nadie está por encima del partido. Nadie es imprescindible en el partido. Nadie es el salvador del partido. El partido es de sus militantes, de sus simpatizantes y de sus votantes. Ellos no llenan las agrupaciones porque no confían en vosotros, les habéis fallado. Pero hablan en las urnas, y esa voz es inapelable. Hablan desde la lejanía, donde pueden, como pueden y como saben, pero es imposible no oirles, no prestarles atención. Dad un paso atrás. Mejor dos, o tres, no sea que volváis a tener la tentación de avanzar. Gracias pero vuestro tiempo pasó. Tened un gesto de dignidad, de amor por vuestro partido. Dimitid de los cargos no institucionales. Para empezar, la ejecutiva debe dimitir en pleno. Este partido necesita un cambio radical o desaparecerá. Y para anclar con fuerza esas ansias de cambio nada como un gesto de dignidad para devolvernos la confianza y la autoestima, para hacernos creer que esta vez el cambio será posible, de verdad, que no lo tutelaréis, que no lo bloquearéis, que no saldremos otra vez decepcionados con nosotros mismos. Apartaos, de una vez, y que una gestora pilote el Congreso. Se lo debéis a los militantes, a los votantes que aun en el peor momento han ido a las urnas a echar la papeleta con el puño y la rosa, con vuestro nombre. Aun con pinzas en la nariz lo han hecho por las ideas que representáis, no por vosotros. De vosotros ya solo esperan eso, un gesto de dignidad, que os apartéis. Solo saliendo lo viejo entrará lo nuevo. Porque necesitamos empezar de cero. Ya.

    PD: Ésta es una opinión personal, la de un simple simpatizante socialista, que siente los colores, que los ama, que sufre cuando ve como se pisotean esas siglas (P.S.R.M) y que quiere lo mejor para su región. Y lo mejor para mi región es un gobierno socialista. Quiero pedir disculpas a quien se pueda sentir ofendido por mis palabras. Asumo que algunas generalizaciones pueden ser injustas. Pero estamos en un punto en el que más vale pasarse que no llegar. Nos la estamos jugando de verdad.

    Un abrazo socialista.

    viernes, 2 de diciembre de 2011

    LA ALCALDESA DE TOTANA (PP)



    Sin palabras.

    miércoles, 30 de noviembre de 2011

    UN NUEVO LÍDER PARA UN NUEVO PROYECTO SOCIALISTA


    En principio ni Rubalcaba ni Chacón. Se equivocan los socialistas si parchean el desastre electoral del pasado 20 de noviembre con una apuesta cortoplacista. El PSOE demostraría que no ha captado el mensaje de los ciudadanos y que el partido está definitivamente desconectado de la sociedad, como muchos militantes vienen denunciando desde hace algunos años. Los simpatizantes y desencantados esperan una enmienda a la totalidad y no se van a conformar con menos, no valen medias tintas. Enmendar no significa renegar del pasado, pues los errores nunca empañarán los grandes aciertos de estos 8 años en el gobierno, que los hubo, aunque no se defendieron con el merecimiento ni el acierto necesarios. Enmendar significa que este país necesita un cambio de ritmo en el partido que representa el "centro-izquierda" socialmente mayoritario, una regeneración de caras en favor de líderes que sean capaces de defender las reformas programáticas que renueven y refuercen a las socialdemocracias española y europea, ambas en crísis. El diseño de una reforma fiscal progresiva, lucha contra la corrupción y el fraude fiscal, la regulación del sistema financiero español europeo y mundial, anteponer la justicia social a influencias y presiones de los poderes económicos y financieros, la defensa de los intereses de los trabajadores, de los pequeños empresarios y autónomos, y de las clases menos favorecidas, la lucha por un Estado del Bienestar que se encuentra amenazado y en definitiva la defensa honrada de los principios elementales de la socialdemocracia europea. Muchas de estas propuestas pertencen a nuestro ADN y no será complicado ponerlas en común. Ese nunca será el problema. El problema será de credibilidad precisamente por los errores en nuestro pasado más reciente.

    La nueva ejecutiva socialista tendrá el encargo ciudadano de aprender de esos errores y de rehacerse -casi reinventarse- contando con las bases, desde abajo, y abriendo el partido a la sociedad sin complejos; habrá que hacerlo desde ya, mientras enmendamos de puertas para dentro nuestros errores (trabajo interno) y compartimos púbicamente las lecciones extraídas de 8 años de gobierno (trabajo externo), en los que hemos conocido la verdadera cara del enemigo, el amargo poder de los mercados y la complejidad de las crísis económicas sistémicas. El PSOE tendrá el encargo de reaccionar y se le exigirá que lo haga rápidamente, sin perder un segundo de tiempo. Mal comienzo sería empezar el nuevo "partido" (la nueva legislatura) diciéndole a nuestros electores que sí, que tomamos nota de nuestros errores, pero que ponemos al frente de nuestro proyecto a los mismos directores de orquesta, al ex-representantes de la peor versión del "Zapaterismo". El personal ya no está para ejercicios de fe. Estaríamos dibujándonos como post Zapateristas o neo-Zapateristas, y eso no sería inteligente. Es tan importante ser creíbles desde el primer minuto -la primera impresión es la que cuenta- que un mal paso -o un paso que se quede corto- puede truncar la proyección de los socialistas en toda la legislatura, y puede que para otra más.

    El PSOE necesita líder nuevo -fresco, dinámico, renovador, osado, atrevido- que represente una ruptura parcial con todo lo anterior, capaz de iniciar un proyecto desde cero, sin losas del pasado, sin el peso de una gestión criticable o mejorable que le corte el paso. Porque debe quedarnos muy claro, quien lidere al PSOE no solo tiene que liderar la socialdemocracia española, sino que tendrá que emerger y ejercer como el líder que pide a gritos la socialdemocracia europea. Este punto es importante. El nuevo secretario general tendrá que tener la autonomía, el coraje y la libertad de levantarse públicamente contra la tecnocracia conservadora europea y las decisiones políticas de Merkel. Tendrá que criticar la obsesión por la austeridad, denunciar que no se ha reformado el sistema financiero ni perseguido los paraísos fiscales, que el BCE necesita una reforma en profundidad y que nuestras economías necesitan estímulos monetarios y fiscales para superar la crísis. Este requisito inhabilita, insisto, totalmente a Rubalcaba y parcialmente Chacón, porque...¿por qué ahora sí y antes no? Este requisito inhabilita a todos los escuderos de Zapatero y miembros de su ejecutiva, porque...si el sistema fiscal es mejorable, si la austeridad no es justa, si es inmoral indultar a un banquero corrupto, ¿por qué no levantaron la voz antes?

    Por lo tanto en teoría no valen ni segundas partes (Rubalcaba) ni líderes con poco peso y carisma (Chacón). Tampoco arribistas de última hora, expertos en poner piedras en el camino. Hace falta un líder sin complejos, capaz de enmendar el "Zapaterismo", y de liderar una Europa en crísis. ¿Existe esa persona? En el próximo Congreso de los Diputados no parece que esté, aunque se empeñen en que así sea, salvo sorpresas de última hora. No debe ser un problema -aunque fuese deseable- que el nuevo secretario general sea un diputado electo, importa acertar con la persona y personas. Lo importante es quien lidere y cómo, con el carisma, la valentía y el nuevo discurso, requisitos necesarios para que la socialdemocracia europea resurja de sus cenizas. Estamos pues buscando al "Milliband" español. A un líder que haga frente a Rajoy pero también a Merkel o a un próximo presidente republicano en la Casa Blanca. Porque el PSOE se juega volver al poder más pronto o más tarde. Por eso hay que empezar con buen pie, con guiños que esperan y gustan a los ciudadanos, por ejemplo una elección abierta a la militancia sin mesas de camilla ni contrapoder de los barones regionales, incluso abierta a simpatizantes al modo francés. Un debate profundo de los candidatos, público y notorio al modo americano. Una campaña limpia y llena de propuestas, y a poder ser de contrastes. Hay muchas formas de volver a enganchar a la gente con el proyecto socialista. Solo así la militancia recuperará la ilusión y el pulso. A pensar y a acertar.

    El PSOE debe estar preparado porque a Rajoy la legislatura se le hará muy larga. Los ciudadanos necesitarán un líder en quien apoyarse y confiar como una nueva esperanza frente a la era de los recortes y la austeridad obsesiva. Los socialistas deben estar preparados para gobernar en cualquier momento. Sabremos si están en condiciones en febrero: si apuestan por un próximo presidente del gobierno o por un jefe de la oposición para una o dos legislaturas. Suerte.

    viernes, 25 de noviembre de 2011

    MARIANO RAJOY DICE QUE "ESTÁ TRABAJANDO". ¿Y EL PSOE Y LOS SINDICATOS, ESTÁN TRABAJANDO?


    El mesías de la confianza Mariano Rajoy lleva una semana escondido en su madriguera, sin dar la cara. Está muy ocupado cuadrando recortes y haciendo selección de personal, y por eso no puede eregirse en un líder -ni por una sola vez en su vida- cuando España está siendo vapuleada en los mercados, a pesar de su "mariano" aterrizaje y los vaticinios de Montoro, que dijo que el 21-N bajaría la prima de riesgo, nada más lejos de la realidad. Los mercados no se fían de Mariano y le exijen medidas, palabras, hechos, pero el bueno de Rajoy está callado. A la derecha siempre le ha importado un bledo España y los españoles, solo le ha interesado el poder, y por eso calla aunque la tesorería y la deuda del país sufra como nunca. Así que mientras Rajoy trabaja solo queda preguntarnos si el PSOE y los sindicatos -principalmente UGT y CCOO- también están trabajando. Porque más les vale que lo estén haciendo.

    Si en el PSOE y en los sindicatos quedan tres neuronas -con eso basta- deben estar preparando y trabajando concienzudamente sobre un argumentario preventivo, en todos los ámbitos, pero principalmente en el económico. No hay que ser muy listo para anticipar que el PP justificará la dureza de sus recortes en la herencia recibida, en que "los socialistas han dejado el país en la ruina". No hay que ser muy despierto para anticipar que los populares instrumentalizarán las movilizaciones consiguientes de los sindicatos para apuntalar la demonización hacia éstos, cobrándose la agitación de UGT y CCOO como la prueba palpable de que las medidas son correctas y por eso provocan el recelo de los "representantes del parasitarismo". PSOE y sindicatos no deben perder un minuto o serán devorados por el rodillo popular.

    La herencia recibida será complicada, por una razón principal, la crísis. Será dura y hay que decirlo porque se han hundido los ingresos, no porque en este país los gastos estén disparados, pues seguimos a la cola de Europa en gasto social, sanidad, educación, o servicios sociales. La herencia recibida en forma de golpes a nuestra deuda se debe, y habrá que decirlo, a que las comunidades autónomas gobernadas por el PP (casi todas) se han desviado en déficit y no lo han corregido mientras que el Estado ha cumplido escrupulosamente cuadrando sus cifras. Si nos desviamos del objetivo del 6% no será por el gobierno central sino por los autonómicos, en manos del PP, ésto debe quedar muy claro. Habrá que recordar -aunque nos duela- los halagos de la Comisión Europea, de Merkel y de Sarkozy a la labor del gobierno, gracias a la cual, España no es Grecia o Italia. Éstos y otros argumentos -no voy a desarrollarlos todos- deben estar siendo trabajados desde ya, así como un plan de comparecencias públicas, región por región, y al más alto nivel, para responder y a poder ser anticipar las excusas del Partido Popular. Me da que ellos están más en eso que en otras cosas.

    En cuanto a los sindicatos, idem de lo mismo. Sobre ellos recaerá la ira del gobierno y sus palmeros mediáticos, así como de una gran proporción de ciudadanos si no se protegen preventivamente. Tendrán que defenderse desde ya con argumentos, cifras y datos como los que aporta el artículo que os propongo a continuación como lectura recomendada:

    LOS SINDICATOS OBJETIVO PRIORITARIO DEL PP

    Solo quería hacer este breve reflexión. Más vale que el PSOE y los sindicatos estén trabajando al menos tanto como Rajoy, o pasará lo habitual, que se nos adelantarán, nos partirán la cara y encima serán los buenos de esta película. A ver si aprendemos de una vez.

    miércoles, 23 de noviembre de 2011

    ELECCIONES GENERALES, PSOE Y PSRM



    Quiero empezar felicitando al Partido Popular por su victoria electoral. La democracia ha hablado y los españoles han decidido dar su confianza a Mariano Rajoy para presidir el gobierno de la nación. Nada que objetar al respecto. El hasta ahora partido en el gobierno se ha llevado el peor resultado de su historia, un batacazo que ha sorprendido incluso a los más pesimistas. 110 diputados es una cifra contundente, que lleva implícita un mensaje todavía más contundente: "así no". Rubalcaba, el mejor parlamentario que ha conocido este país, planteó una campaña de bajo perfíl, aburrida, y de escaso valor. No utilizó todas sus capacidades y argumentos para desmontar a Mariano Rajoy, y no supo alejarse de los errores del Zapaterismo. Bien es cierto que lo tenía realmente difícil. Como aventuré hace unos meses, Alfredo dejó de ser un candidato solvente el 22-M, tras el batacazo electoral en las autonómicas y municipales. Quizá lo fuera hace un año, pero en aquel momento dejó de ser una buena opción. Escribía por entonces -sin ánimo de ser ventajista- sobre las encuestas que vaticinaban una aplastante victoria al PP en las municipales:

    "En clave nacional, de confirmarse tales resultados, habría dos posibles consecuencias. La primera, la posibilidad de un adelanto electoral a otoño, resultante de la debacle del partido de gobierno en las elecciones y la posible beligerencia de las fuerzas nacionalistas, que sustentan al gobierno, en el escenario post electoral. La segunda, Rubalcaba y Chacón, miembros del gobierno, empezarían a no resultar candidatos solventes con aspiraciones a la victoria."[...]"Caer estrepitosamente como pronostica el CIS pasaría por buscar y relanzar a un candidato rupturista, renovador y alejado del "Zapaterismo". Salvar los muebles, mantener los gobiernos de Extremadura y Castilla La Mancha, daría posibilidades a Rubalcaba para la batalla con Rajoy. Los resultados de las autónomicas y municipales no son extrapolables a las generales pero generan una tendencia casi definitiva en la coyuntura de crísis actual."

    Está claro que los socialistas no entendieron el mensaje que les lanzó la ciudadanía el 22-M. Algunos esperábamos un cambio aun cuando los candidatos fuesen los mismos pero éste no llegó. El recrudecimiento de la crísis hizo el resto. Pero hay problemas internos importantes que explican lo abultada que ha sido la derrota. El PSOE es un partido que lleva años oxidado, alejado del sentir de la calle, de sus verdaderas preocupaciones y problemas, y con una organización donde la militancia pierde peso a marchas forzadas. Hay una desconexión total hacia dentro y hacia fuera. En algún momento el PSOE dejó de llamarse PSOE para pulular por la escena política como el "Partido Zapaterista", personalizado y arraigado hasta las trancas en la figura de su secretario general. Basta mirar el primer gobierno de Zapatero y el último para concluir que el presidente empezó contando con buenos escuderos y terminó rodeándose de mediocres. En la primera legislatura teníamos a ministros como López Aguilar, Jordi Sevilla, Pedro Solbes, Maria Teresa Fernández de La Vega, y salvo algunas excepciones, formaban un equipo bastante solvente. Cuando la cosa se ponía fea, el presidente se desprendía de alguno de sus mejores escuderos -que le advertían y contradecían con buen criterio- y se rodeaba de Pepiños, Leires y Bibianas, que con todos mis respetos, dejaban mucho que desear. El "Zapaterismo", como aquel "Aznarismo" que se zampó el centrismo de su primera legislatura, dejó hace mucho tiempo de ser un movimiento fresco y renovador para convertirse en un movimiento de culto al amo y señor, de trepas interesados en medrar dentro del poder. Donde la crítica interna o los debates pasaban a convertirse en movimientos sospechosos que merecían ser aplastados, en vez de ser convenientemente aprovechados.

    Si es bueno y sano reconocer y recordar los grandes logros de los gobiernos socialistas de Zapatero (en este blog siempre me he empeñado en ponerlos en valor), no podemos obviar los grandes errores cometidos, porque los 110 escaños no son casualidad o un mero accidente, y por lo tanto hay que tomar decisiones potentes sin prisa pero sin pausa, de gran calado. Ya tocarán los homenajes cuando el tiempo y las circunstancias dejen paso a un clima más propicio para observar con cierta distancia todo lo bueno que se consiguió. Pero ahora toca un Congreso Ordinario donde seguramente tengamos que prestar más atención a lo que hemos hecho mal. Y se han hecho mal muchas cosas, casi desde el comienzo de la andadura del gobierno socialista. En especial, la pésima política de comunicación, la desconexión con la calle y la militancia, la inacción en la respuesta de los ataques del Partido Popular, la ausencia de una historia-relato de la crísis, y la falta de liderazgo y seriedad de algunos dirigentes socialistas, que han vendido más frivolidad que confianza, cuando ésta, era más necesaria que nunca. No quiero ahondar más en detalles, os remito a mis últimos artículos (y a otros más antiguos), donde he analizado los errores del PSOE, y las fallas de su organización, de su discurso, de su política de comunicación, entre otras.

    Solo quiero añadir un par de apuntes. Sobre el PSOE. Me parece insistir y persistir en el error, no haber entendido nada el simple hecho de plantear que Rubalcaba pueda ser el secretario general. Ni él, ni Carme Chacón, ni nadie que se haya codeado en cercanía con Zapatero puede representarnos con solvencia en el futuro. Tomemos ejemplo de Rajoy, quién durante 8 años tuvo que cargar con la sombra de Aznar, hasta que una crísis sistémica salvadora tapó todas sus vergüenzas. Rubalcaba gracias por tu sacrificio pero no gracias. Sobre el PSRM (vale para PSPV o PSM). Idem de lo mismo. Pero en este caso, la situación es de emergencia total. Hay que cambiar discursos y estrategias, pero oído esto en algunos dirigentes suena a excusa para ganar tiempo y medrar. Seguramente perdamos buenos políticos pero en esta coyuntura si el PSRM quiere sobrevivir debe innovar. Innovar implica primero limpiar lo oxidado, y eso solo es posible de dos maneras: con la generosidad de los primeros espadas, que voluntariamente se apartarían; o mediante la convulsión e insurrección de la militancia. Los que mandan y dirigen esta organización pueden decidir el camino para que se produzca una catarsis. Para empezar, medio centenar de dimisiones. De arriba a abajo. Hay que auditar hasta al que está en la recepción de Princesa. Quitarle poder de decisión a las agrupaciones que juegan en los congresos como sanguijuelas en busca de cuotas de poder. Apartar a los grandes medradores históricos. Solo cuando se haya hecho esto se podrá hablar de proyecto. Entonces algunos, los más válidos o voluntariosos, se podrán acercar a la sede a aportar y la militancia se movilizará.

    Una crísis representa un punto crítico, donde te puedes crecer o te puedes hundir. El PSOE y el PSRM se juegan los 8 próximos años en dos o tres meses. Hago un llamamiento a esa generosidad que el partido necesita. Renovación profunda. Vayan pensando en abrir el partido a la sociedad. Tomen ejemplo del PS francés, que abrió sus primarias al público en general. Hágase algo similar, en la medida de lo posible. Hay que recuperar la calle, y hay que implicar a los simpatizantes porque la militancia ya no da más de sí. Mayor peso a esa militancia resistente y menos mesas de camilla. La estructura no aguanta más. Si falláis, algunos nos tendremos que mudar a otro edificio. En el caso del PSRM, hay un enorme riesgo de ruptura. Si alguien se empeña un fagocitar la organización para que nada cambie que no descarte quedarse solo en el barco, con la federación en propiedad como si fuese una sociedad limitada. Un partido socialdemócrata regional alternativo emergerá de cualquier manera y los despeñará para los restos, ya sin remedio. Por eso, mejor el camino fácil, el más cabal y honrado. Dimisión inmediata de la ejecutiva del PSRM. Por favor. Ya. Necesitamos un gesto de dignidad para creer que las cosas esta vez cambiarán.

    PD: Servidor habla como simpatizante socialista y en ejercicio de su libertad de expresión, sin ánimo de ofender a nadie. Si lo he hecho pido sinceramente disculpas a quien se pudiera molestar por mis opiniones.


    lunes, 14 de noviembre de 2011

    DEL "ERROR COMPARTIDO" A LA "ESTAFA SINGULAR": DE "ZAPATERO" A "MARIANO RAJOY"


    "Por el pleno empleo" o "la economía española ha jugado esta legislatura en la Champions League" fueron algunas de las citas de Zapatero más empleadas por la oposición política para desgastar al gobierno socialista. Todos recordamos esas palabras, palabras que se repiten como chascarrillos en todas las tertulias políticas sin contestación. En efecto, Zapatero dijo lo que dijo pero con el tiempo se ha ido diluyendo una matización importante: el contexto en el que se dijeron esas palabras. Como desde las filas socialistas nunca se apuntilló que esas palabras respondían a un contexto, se dió vía libre para que la derecha las usará "sin contexto", intemporalmente. Ciertamente estas afirmaciones -descontextualizadas- pueden representar una metedura de pata, sobre todo si pensamos en nuestras circunstancias actuales, o las de hace un año, dos o incluso tres. Pero si nos atenemos al contexto de aquel momento, año 2007 y principio de 2008, la metedura de pata -que se ha agrandado hasta límites insospechados- no representó más que la manifestación de una convicción nacida de un error colectivo y global en el mundo. Nadie, ningún organismo o institución, ningún gobierno, ningún partido de la oposición, vió "la que se avecinaba". Todos anticiparon una relantización de la economía -esto incluso se defendió que era positivo- pero nadie atisbó que el capitalismo sufriría el mayor colapso desde el crack de 1929.

    Es justo y sensato contextualizar las palabras de Zapatero para evitar que un error sorbeviva y se multiplique en el tiempo como un "error fatal". Hay que atajar las exageraciones. Por ejemplo nunca discutió eso de que Rubalcaba era "ministro del GAL" cuando con los datos es fácil desmontar que no es cierto, y ahora el candidato socialista es conocido como tal para un buen número de ciudadanos. Pero volvamos al tema. Cuando el presidente hablaba en estos términos -insisto finales de 2007 y principios de 2008- la economía española crecía al 4%, la tasa de paro estaba en un mínimo histórico (7,0%) y el superavit de las cuentas españolas alcanzaba cifras sin precedentes. Y aunque en Estados Unidos las hipotecas subprime empezaban a dar la cara diversos organismos internacionales avalaban el optimismo de Zapatero dismunuyendo el impacto de la crísis y su riesgo de contagio tildándola de mero "enfriamiento" o "desaceleración". Sí, antes que Zapatero, multitud de organismos internacionales y líderes mundiales (como Bush) utilizaron la famosa expresión "leve desaceleración". Recordemos algunas previsiones para 2008 nacidas de los informes de los más prestigiosos economistas del mundo, entre ellos el presidente del FMI el señor Rodrigo Rato:

    OCDE: 2,7% de crecimiento para España en 2008 (24/05/2007)

    La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha constatado una importante aceleración del crecimiento económico en España que se viene produciendo desde finales de 2006. Por ello en su último informe semestral –publicado ayer– ha decidido revisar al alza sus previsiones para 2007. Sin embargo, ante los indicios de ralentización en el sector de la vivienda, ha reducido sus expectativas para 2008 hasta el 2,7%, alertando que el sector de la construcción se ralentizará por el enfriamiento inmobiliario.

    FMI: 3,4% de crecimiento para España en 2008 (25/07/2007)


    Collyns explicó que el FMI aún prevé una ralentización en España, especialmente en el sector inmobiliario, pero menor que lo anticipado. Para 2008, el organismo mantuvo inalterada la previsión de crecimiento que adelantó en abril, en el 3,4%. "Ciertamente no esperamos una crisis en España, pero el déficit por cuenta corriente es muy amplio" y es producto de la gran demanda interna, explicó Collyns.

    FUNCAS: 2,8% de crecimiento para España en 2008 (22/11/2007)

    La economía española crecerá un 3,8% este año y experimentará una desaceleración de un punto el próximo año, hasta registrar una tasa del 2,8%, según las últimas previsiones de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

    Unión Europea: 3% de crecimiento para España en 2008 (17/10/2007)

    Todas las variables de las previsiones otoñales de la Comisión Europea presentan un sesgo negativo, pero el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, prefirió darles una lectura cargada de optimismo y voluntarismo. 'Nuestro escenario central es que los efectos de las turbulencias financieras tenderán a disiparse', apostó el viernes Almunia durante la presentación de sus previsiones. Y el comisario confía en que, 'gracias al fuerte crecimiento de la economía mundial y a unos sólidos indicadores económicos, los efectos negativos deberán poderse limitar'.

    Ciertamente cuando las previsiones de todos los organismos internacionales hablaban de una orquilla de crecimiento de entre 2,7% y el 3,4%, uno tiende a pensar que con la tasa de paro más baja de la historia democrática de este país (7,9%) se podía aspirar, con esas tasas de crecimiento, a lograr el pleno empleo (el pleno empleo es una tasa de paro técnica del 5%). El FMI se equivocó; la OCDE se equivocó; Funcas se equivocó, la UE se equivocó. Y ciertamente Zapatero se equivocó. Rajoy también se equivocó porque prometió pleno empleo (2,2 millones de puestos de trabajo) y en el cuadro económico con el que se presentó a las elecciones de 2008 estimaba crecimientos de la economía española por encima del 3% hasta 2012. Este año según Rajoy estaríamos casi creciendo al 4%. Ciertamente Zapatero será recordado por amplificar un error compartido mundialmente y hasta por el líder de la oposición. Es su error es innegable pero no podemos juzgarlo como el origen del error o aquel que propagó el error. No fue un engaño. Fue un error. Un error que es compartido.


    El hundimiento del sistema financiero mundial, la restricción del crédito y el estallido de la burbuja inmobiliaria hicieron aterrizar las previsiones de todos los economistas. Un problema sistémico, global y complejo que el PP de Rajoy simplificó en que "hay paro por culpa del gobierno". Los populares vendieron reiteradamente que ellos tenían las receta para crear empleo y que sabían como hacerlo. Se postulaban como los salvadores del país no ya cuando los organismos hablaban de "ligera desaceleración" y "crecimiento por encima del 2,7%" sino que lo hacían a pesar de augurios de recesión y shock financiero. El PP parecía ser el único partido del mundo, y Rajoy el único líder mundial, capaz de crear empleo con la economía en recesión. Y así, si Zapatero se equivocó en 2007 y tuvo excesos verbales, Rajoy en 2009, 2010 y 2011 fue más allá. Prometió algo que con el tiempo veremos si puede conseguir.

    Rajoy alardea de que él reduciría a "más de la mitad" la tasa de paro (11/12/2010)


    El presidente del PP, Mariano Rajoy, se ha comprometido a que si gana las elecciones en 2012 reducirá "a más de la mitad" la tasa de desempleo del país "como ya lo hizo el PP en 1996. Supimos hacerlo entonces y volveremos a hacerlo ahora"


    Rajoy promete reducir la cifra de paro por europapress

    González Pons: "Aspiramos a crear 3,5 millones de empleos" (07/09/2011)

    El vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, ha señalado hoy que si su partido gana las elecciones del 20-N "aspiran a crear 3,5 millones de empleos". En rueda de prensa en la sede del partido, Pons ha destacado que "la prioridad del PP es la creación del empleo, el resto de temas son todos secundarios". "El PP es especialista en resolver crisis económicas y súper especializado en crear puestos de trabajo", ha añadido. "El PSOE será bueno en lo suyo, pero lo nuestro es crear puestos de trabajo



    Rajoy prometió reducir la tasa de paro a la mitad en 4 años. Esto es, en el año 2015 nuestra tasa de paro debe rondar el 11%. Compromiso firme. Gónzalez Pons habló de crear 3,5 millones de puestos de trabajo en una legislatura. Después matizó que era una aspiración. Ciertamente lo es, tanto o más que la aspiración de lograr en pleno empleo en 2008. Con la diferencia contextual que antes ha matizado claro. Y así, el PP se erige como el partido que tiene la varita mágica para crear empleo. ¿Cómo lo creará? No se sabe. Pero así lo venden:



    Zapatero ha pagado muy caro sus excesos verbales. Rajoy usó una vara de medir demasiado exigente y será la que se le aplique con sus promesas y palabras. El PP está vendiendo que sabe como crear empleo -mucho empleo- y como solucionar la crísis. La hemerotecas estarán ahí. Si en 3-4 meses la situación no empieza a mejorar netamente y además se aplican durísimos recortes toda la miel ganada se la comerán los osos de Covadonga.

    Estaremos expectantes. Porque hasta en el PP tiemblan ante las enormes expectativas que ha generado su partido. ¿Y si se demuestra el timo? ¿Y si con el PP se sigue destruyendo empleo? ¿Y si llegamos con Rajoy a los 6 millones de parados? ¿Y si se tocan prestaciones por desempleo o se aniquila la negociación colectiva, sin resultados? Un enorme tsunami se tragará al PP. Cameron llegó con fuerza y en pocos meses se desinfló. Si el PSOE se renueva y si los medios progresistas (incluyendo blogs) hacen su trabajo de oposición, el PP lo puede pasar muy mal. Ojalá Rajoy tenga razón y solo con el cambio de muñeco la economía mejore y se cree empleo. Ojalá por nosotros, independientemente de nuestras simpatías, y ojalá por él. Más le vale que "esto" mejore notablemente y no existirá sobre la tierra un lugar donde esconder su cabeza. Lo de la mala herencia aguanta el tipo 3 meses, no da para mucho más. La gente le exigirá empleo, "qué hay de lo mío". El propio Aznar ha dicho que Rajoy no debe tener ni 100 días de gracia, que debe actuar ya.

    Suerte Mariano. Ah, y hasta el 20-N hasta el rabo todo es toro. Aquí quedan grabadas a fuego las promesas del PP de Rajoy. En 3, 6, 9, 12 meses iremos pasando revista a ver si Merlín se ha personificado en Rajoy o si Rajoy ha sido un vulgar timador. De momento es bueno recordar la diferencia entre un error -compartido- y una estafa singular -por confirmar-, 100 días señor Rajoy y ni uno más.

    PD: Recordatorio. El paro no empezó a bajar con el gobierno de Jose María Aznar. Empezó a bajar y la economía a crecer con el gobierno de Felipe Gónzalez, gracias al programa reformista de Pedro Solbes. Vean en qué año empieza a bajar el paro. 1996 es año con presupuesto socialista, por cierto.