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    miércoles, 2 de noviembre de 2011

    CRÓNICA DE UNA ESTAFA ELECTORAL: EL TRASVASE DEL EBRO Y EL "AGUA PARA TODOS"



    La historia de la "batalla del agua" escribe un nuevo capítulo. La traición se ha consumado: el programa electoral del PP abandona la idea de acometer un trasvase del Ebro. Como muchos veníamos advirtiendo, el lema "Agua Para Todos" no era más que una quimera para engañar y embobar a la ciudadanía de la región de Murcia y la Comunitat Valenciana, con un doble objetivo: inflar y cebar la incipiente burbuja inmobiliaria -los llamados "modelo Polaris World" y"modelo Marina D´Or- y aniquilar políticamente a la oposición, principalmente al PSOE, quién en el año 2004 derogaba un polémico PHN que incluía un trasvase del Ebro que no contaba con el consenso imprescindible de la cuenta cedente (era inviable socialmente), ni con el apoyo de la comunidad científica (inviable medio ambientalmente), ni siquiera con el apoyo financiero de la Unión Europea (inviable económicamente). En su lugar los socialistas desarrollaron el "Plan Agua", basado principalmente en la desalación, la depuración y la reutilización de caudales de agua, la llamada "nueva cultura del agua" que hacía del "ahorro" una de sus banderas. Los murcianos y los valencianos recibieron una importante inversión del Estado para la construcción de estas infraestructuras gracias a las cuales, y pese al boicot del Partido Popular -aún mantienen bloqueada la desaladora de Torrevieja que tiene que aportar más de 80hm/m3- éstas regiones no sufrieron cortes de agua en medio de la peor sequía que se recuerda en muchos años (2005-2009), a diferencia de lo ocurrido en el año 2003 con el gobierno del Partido Popular.

    Los socialistas entendieron que ningún trasvase era realizable si no contaba con el apoyo de la cuenca cedente. El Tajo-Segura, una explotación consolidada, estaba siendo cuestionado ya en el año 2003, incluso desde amplios sectores del Partido Popular. Pocos años después conocimos en boca de Esperanza Aguirre que el objetivo del PNH de Aznar era abrir un trasvase del Ebro para cerrar el acueducto Tajo-Segura, cuyos caudales servirían a la Comunidad de Madrid, que reclamaba su prioridad como cuenca cedente. Ante la creciente protesta de Aragón y Cataluña, el levantamiento de miles de ciudadanos de las ciudades y pueblos ribereños del Ebro, y las fundadas sospechas de que el trasvase fuera inviable económicamente, los socialistas apostaron ya en 2001 por dotar de una estable independencia hídrica a las regiones del Levante español, como la mejor estrategia para asegurar su supervivencia en épocas de sequía. De todas formas -como defendían los críticos- en los años de gran sequía, el PHN de Aznar establecía que no se podría enviar agua del Ebro, cuyo delta y caudal estaban en claro retroceso por ser -como el Segura- un río mediterráneo, dado a crecidas pero también a meses de enorme sequía estival.

    Los políticos del Partido Popular de Valencia y Murcia, la zona cero de la burbuja inmobiliaria, entendieron que la derogación del Ebro podia ser eficazmente utilizada para desgastar -y casi aniquilar socialmente- a una oposición política que empezaba a ser incómoda para sus intereses políticos y económicos. Los grandes embajadores del pelotazo urbanístico se vieron amenazados por unos partidos en la oposición que empezaban a destapar casos de corrupción y negocios opacos en los que presuntamente participaban altos cargos del PP en conexión con importantes empresarios y constructores. La derogación del trasvase del Ebro fue la excusa perfecta para trasladar la atención de los ciudades de los desmanes urbanísticos al Palacio de la Moncloa. Se demonizó la derogación del trasvase, y utilizando fondos públicos -como denunció infructuosamente la oposición- se pagaron importantes campañas en la televisión, la prensa y la radio para denunciar el castigo que los socialistas daban a la región de Murcia. Se convocaban manifestaciones ruidosas de protesta frente a la delegación del gobierno y la Confederación Hidrográfica de Segura, se recibía a gritos y empujones a los ministros del gobierno socialista, y se tildaba de anti-murcianos a los socialistas, como "los perros de su amo", que anteponían sus intereses particulares a los de la región de Murcia. Así, se fueron gestando mayores y crecientes mayorías absolutas del Partido Popular en Levante, y el retroceso sin límite de los socialistas hasta su casi extinción.

    Basta recordar un poco esta historia y es necesario refrescar nuestra memoria para entender qué nos ha pasado. Podríamos retroceder un poco más en el tiempo para entender la utilización partidista de una desgracia estructural de nuestra tierra -la sequía- que nos azota cada pocos años. Resumió perfectamente los antecedentes de la batalla del "Agua Para Todos" Juan Ramón Calero, ex-líder del PP murciano antes del desembarco de Valcárcel, alguien poco sospechoso de simpatizar con los ideales socialistas:




    La realidad es que el PP de Aznar -como bien dice Calero- echó abajo el que seguramente representó el mejor proyecto para acabar con la sequía estructural de la cuenca mediterránea, el famoso "Plan Borrell" (ministro socialista de Obras Públicas) que abogaba por la intereconexión de todas cuencas y ríos del país. Los socialistas por entonces no utilizaron políticamente el bloqueo del Partido Popular en el senado ni emprendieron una campaña de criminalización del adversario como años después harían los correligionarios de Valcárcel, Zaplana y Camps. Pocos años después de bloquear "el Plan Borrell" Aznar prometía en la plaza de toros de Murcia "agua a cambio de votos". Poco dió de sí la promesa. En 8 años lo máximo que hizo su gobierno fue poner cuatro piedras en territorio "amigo", y dejar en manos de la UE la financiación de parte del proyecto, financiación que se cuestionó en diversos informes internos que aconsejaban la negativa al proyecto por insostenible económica y medio ambientalmente. Pero los populares habían encontrado la piedra angular ideal sobre la que cimentar un discurso victimista, basado en culpar al gobierno de Zapatero de todos los males y retrasos que la región de Murcia sufría, aunque muchos de ellos se explicaran por decisiones del anterior gobierno -el de Aznar- y de acuerdos que había firmado el propio Valcárcel -como el del AVE- y que perjudicaban a nuestra comunidad en favor de otras.

    Las intenciones del PP, como he dicho anteriormente, cristalizaron en feroces campañas que removían las visceras de murcianos y valencianos. Algunos ejemplos bastan para reconocer el cinismo y la maldad de los populares, auténticas canalladas mediáticas que adquieren mayor trascendencia ahora que conocemos que el señor Rajoy no hará el trasvase del Ebro, y que eso del "Agua para Todos" ya no interesa, una vez el Levante español está convenienemente aborregado y votará a ciegas al PP, y cuando se han recuperado bastiones como Aragón o Castilla La Mancha. Observad hasta qué punto llegaban los dirigentes del PP para "comerle el tarro" a la gente y hasta qué punto pusieron en peligro la convivencia en estas regiones. Lo más grave, la cantidad de dinero público -con nuestros impuestos- que utilizaron para tal fín:



    ¿Por dónde se pasa ahora Rajoy la solidaridad, el apoyo y el compañerismo? ¿Partido Popular comprometido con qué?



    ¿Cómo suena la sinfonía de Rajoy "no al trasvase del Ebro"? ¿Es Rajoy injusto e insolidario?



    ¿Por qué Rajoy va a tirar al mar el agua que necesitan la región de Murcia y la comunidad valenciana? ¿No era ese su discurso?



    El premio que recibimos como agradecimiento a haber votado masivamente al PP es una enorme peineta de Rajoy a los murcianos y valencianos. Podría ser el nuevo spot del PP.



    El PP niega ahora el sentido común que defendía hace muy pocos años. Claro como el agua el "por qué ese cambio".



    A ver cómo Rajoy explica a estas criaturas que las mejores ideas, las más sencillas, han desembocado en un cubo de la basura.

    Tanta indecencia no fue en vano. Las consecuencias logicamente no se hicieron esperar:

    Narbona insultada, increpada y casi agredida en su visita a Murcia



    Los resultados en la ciudadanía: irracionalidad, odio y rabia.

    «Narbona nos robó el agua. Este martes, día 10 de octubre, viene a Lorca. ¿Vas a dejar que se ría de ti?. ¿Recíbela como se merece! Frente al Ayuntamiento a las 12.30»

    Así intentaba calentar el ambiente el PP según denunció el PSOE de Lorca.



    Reventando la visita de Zapatero a Lorca.

    Miguel Ángel Cámara, alcalde del Murcia, politizando una manifestación apoyada por todas las fuerzas políticas murcianas.


    Felicitación de las fiestas del gobierno de Murcia a los gobiernos de Aragón y Cataluña

    La esperanza -y la obsesión- de millones de levantinos (almerienses, murcianos, alicantinos, valencianos, castellonenses) cristalizó en un nacionalismo hidráulico de enormes proporciones. Oponerse al trasvase del Ebro o cuestionar la política del PP se convertiría desde entonces en un peligro público en estas regiones, donde un rodillo político y social -bien tejido en las campañas pagadas con dinero público y dinero que provenía de la construcción- acabó por finiquitar a la oposición política. Como en el caso de Narbona o Zapatero, los socialistas tenían que salir escoltados por la Policía Nacional de sus reuniones, muy a pesar de que el gobierno socialista invirtió en infraestructuras de agua más de 1000 millones de euros en la región de Murcia, garantizando de por vida los abastecimientos para la población y la industria. Hasta ese momento la región de Murcia había recibido muchas promesas y poco dinero. Por una vez tenía dinero encima de la mesa. Sin embargo Murcia y Valencia se levantaban en armas envilecidos por sus gobiernos regionales contra el presidente que mejor les trataba presupuestariamente:


    Y presentaban a Rajoy como la garantía de un gobierno que defendería los intereses de todos:



    La gran esperanza era Rajoy. Valcárcel y Camps, Camps y Valcárcel, estiraban el chicle, acusando a los socialistas de traidores. Día sí día también, declaraciones públicas, editoriales en la prensa subvencionada, artículos de personalidades públicas regionales, el machaque contra los socialistas se hizo insoportable. Especialmente duro y maleducado fue Ruiz Vivo, portavoz del PP murciano, quien dedicaba semana sí semana también duros descalificativos a Cristina Narbona, Pedro Saura y Zapatero. Artículos como "Cristina Desalada" o "Zetapé, Saura y maracas de machín" son claros ejemplos del duro lenguaje que se utilizaba en aquellos años contra los socialistas, rozando lo demandable y lo machista, y sobrepasando el buen gusto y la mínima educación exigible a un cargo público. En esta película de buenos-malos Rajoy fue pintado como un superhéroe y desde entonces, fue visto como el gran salvador de la región de Murcia y la Comunitat Valenciana. Curioso. Hasta tal punto llegaron las campañas de manipulación masiva que los murcianos eran los únicos españoles que aprobaban al líder de la oposición cuando hasta en su propio partido lo cuestionaban. La marea nacionalista que se estableció se resumía en las palabras de la ex-consejera de la región de Murcia, que llegó a decir en prensa que "o se era murciano o se era socialista, las dos cosas eran incompatibles".

    Rajoy era la salvación de la región y el fervor casi superaba el que los murcianos profesaban por su líder y presidente, Ramón Luís Valcárcel. Así, la campaña continuó para apuntalar los éxitos políticos y afianzar las mayorías absolutas del PP. Valcárcel y Rajoy, Rajoy y Valcárcel, seguían vendiendo su burra, a pesar de las denuncias de engaño y estafa de los socialistas.

    Llegaron las elecciones de 2007:





    Era la época en la que en prensa se vendían imágenes de campos secos, con árboles arrancados por la enorme sequía, y por culpa de los socialistas. Años después se conoció que esos árboles se arrancaron para urbanizar el terreno con chalets y adosados como los de la siguiente foto, en la que según denunciaron los ecologistas, podemos observar como se riegan campos de golf con agua de pozo, apta para el riego de cultivos:


    Llegaron las elecciones de 2008 y aunque algunos datos ya apuntaban al fín de "Agua para Todos", el PP mantuvo el tipo, y el engaño. Este mismo señor que prometía, hoy dice que del Ebro ni hablar, y del Tajo ya veremos:


    El Partido Popular cosechó mayorías absolutas crecientes y parecía no tocar techo mientras los socialistas no encontraban su suelo. Las elecciones de 2011 fueron otro gran éxito electoral del PP, que ya había rentabilizado un victimismo estratégico (Agua-Ave-financiación) que se hacía todavía más fuerte con la llegada de la crísis económica. Valcárcel y Camps, que hasta hace poco se ponían las medallas del crecimiento económico y de la espectacular creación de empleo, endosaban los malos datos de sus respectivas comunidades a Zapatero. A pesar de contar con la mayor parte de las competencias en diversas materias -economía, empleo, industria, ordenación del territorio, urbanismo, medio ambiente, comercio, etc- las comunidades autónomas del PP descargaron en el sospechoso Zapatero las propias responsabilidades. Si ese victimismo-nacionalismo había funcionado con el agua y los levantinos les creían a pies juntillas, ¿por qué no endosar también toda la culpa del desastre de la crísis inmobiliaria?

    Entonces llegó la pre-campaña de las elecciones anticipadas de 2011, las generales, donde Rajoy, que había prometido el chocolate del loro, "Agua Para Todos", tenía todas las papeletas para salir vencedor. Llegaba la hora de mojarse de verdad. Sucede que las elecciones autonómicas y municipales de mayo cambiaron el mapa: el PP gobernaba en Aragón y Castilla La Mancha, dos comunidades donde los populares en la oposición llevaban años renunciando a las tesis trasvasistas al ser dos cuencas cedentes. La firme oposición de la secretaria general del PP y nueva presidenta de CLM Dolores De Cospedal al Tajo-Segura era conocida. Luisa Fernanda Rudí, nueva presidenta de Aragón, se oponía tajantemente al trasvase del Ebro. Rajoy pactaba con el PAR - un partido nacionalista y antitrasvasista- ir juntos en las listas a las elecciones generales. El nuevo presidente de Extemadura, Monago, también del PP, echaba abajo la posibilidad de un trasvase del Tajo-Medio que su antedecesor, el socialista Vara, mantenía abierta. Si a ello sumamos el apoyo de Rajoy en 2007 al estatuto de Aragón que garantizaba una reserva de agua para esa comunidad de 6500 hm/m3, cualquier ciudadano informado podía entender lo que en definitiva ha terminado pasando: las tésis trasvasistas habían desaparecido del PP como lo hicieron en 1993-96 porque habían conseguido sus objetivos políticos, los votos que necesitaba para gobernar.

    La región de Murcia y la comunitat Valenciana han sido victimas de un enorme engaño. De una operación de marketing político-financiera que ha cambiado su percepción de la realidad económica y social en estas comunidades. Se crearon artificialmente necesidades en la población como si beber agua estuviese en peligro y unos perfidos señores se enpeñaran en hacernos sufrir "porque sí", negándonos el agua que el Ebro tiraba al mar. En estos momentos nada ha cambiado: el Ebro sigue tirando el agua al mar (desembocando, lo natural) y nadie en el PP habla de solidaridad, de injusticias y de maltratos. Ninguna campaña. Ni siquiera -ahora que ven que Rajoy ganará las elecciones- se escuchan discursos reivindicativos, no solo en temas como el agua, sino en otros como infraestructuras o financiación. Las mentiras, tienen las patitas muy cortas, aunque esta vez, gracias a una poderosa maquinaria mediática, el engaño ha durado más de lo previsto. La prensa apesebrada y financiada, y algunas plumas regionales, han contribuído, no sabemos si a cambio de algo o por amor al arte, a crear un clima visceral de odio irracional hacia los socialistas y amor freudiano que roza lo enfermizo hacia el PP. Se mantiene todavía.

    Rajoy no va a hacer el trasvase del Ebro. No porque no vaya en su programa electoral, que no va. Sino porque no le interesa hacerlo. Porque no puede hacerlo, porque como entonces, sigue siendo irrealizable. Porque se encontraría con los mismos problemas que en 2004, con una faraónica obra, inmensamente cara, inviable económica, social y medio ambientalmente, que desvertebraría el país, y enfrentaría -más todavía- a diversas regiones, todas en manos del Partido Popular. En resumen: Rajoy y Valcárcel toman por tontos a los murcianos. Fabra a los valencianos. Saben que se han trabajado tan bien y tan a fondo a los ciudadanos de estas regiones que les votarán a ciegas, mientras que en Aragón y Castilla La Mancha el trabajo está por empezar. El Tajo-Segura también está en peligro, ahora con el Partido Popular. El final de esta historia se resume de forma muy distinta a la historia que los murcianos tienen su cabecita. Los socialistas, con todos sus errores, tenían razón. De la misma manera que advirtieron que se estaba gestando una burbuja de enormes proporciones en la región de Murcia y que ésta explotaría dejando un reguero de paro y misería, los socialistas murcianos y valencianos advirtieron que la milonga del "Agua Para Todos" era una enorme mentira, cuyo único objetivo era granarse el apoyo de la ciudadanía en favor de sus intereses urbanísticos y especulativos, y de rebote, aniquilar a los adversarios políticos.

    La triste realidad es que han engañado a los murcianos pero los murcianos aún confían, no se han dado cuenta. La crísis que todo lo tapa mantiene el paraguas de la vergüenza, el que todavía proteje al PP. Pero antes o después caerá. La oposición política en estas comunidades se debe rearmar, renovar y emerger con una nueva vitalidad. Los murcianos y los valencianos merecen conocer la verdad. Una verdad que paso a paso, poco a poco, se irá abriendo camino. Preparémonos para una batería de excusas porque pretenderán justificar el engaño y revestirlo de moralidad. Ese tiempo pronto llegará. Ni trasvase, ni AVE por Cieza, ni financiación, ni autovía del bancal. Rajoy ni siquiera ha sido capaz de apoyar el Corredor Mediterráneo. El Partido Popular se tendrá que explicar y enfrente tiene que tener un líder y un proyecto alternativo. Por eso es tan necesario recordar y refrescar la verdadera historia del Agua, lo que ha venido pasando en estas regiones, y lo que se ha pretendido con tanto enfrentamiento político y verbal. Espero haber contribuído a esta pequeña "memoria histórica".



    ¿Tiene sentido mantener estas pancartas o representan una burla a los murcianos?

    "La verdad os hará libres" Juan 8:32

    martes, 11 de octubre de 2011

    "RAJOY PACTA LISTAS CONJUNTAS CON UN PARTIDO NACIONALISTA Y ANTITRASVASISTA"


    Os dejo el artículo de Antonio J. García Conesa, portavoz del grupo socalista en Fuente Álamo, sin duda la cabeza mejor amueblada del socialismo murciano. Análisis crítico y documentado sobre el recurrente tema del "trasvase del Ebro" y el abandono del proyecto por parte del Partido Popular de Mariano Rajoy.

    Rajoy pacta listas conjuntas con un partido nacionalista y antitrasvasista

    "
    El diario La Verdad nos hablaba ayer del libro La tribu del agua, una historia sin final. La odisea del trasvase Tajo-Segura, del periodista Manuel Buitrago. Según la reseña, la obra «condensa los últimos siete años más intensos de la guerra del agua» y «ofrece claves y cuenta aspectos inéditos de la larga lista de protagonistas, así como la trastienda donde se tomaban algunas decisiones». Y dentro de esa trastienda nos recuerda «el pago que exigió Esquerra Republicana por apoyar a Zapatero»: la derogación del trasvase del Ebro. Eso es lo que ha quedado y lo que quedará en la memoria política de una mayoría de murcianos.

    Pero hace bien Buitrago en calificar su libro como «una historia sin final». Porque las cosas en este asunto no son tan sencillas.

    Hoy hace una semana que Rajoy fue a Zaragoza para firmar con el Partido Aragonés un acuerdo para llevar candidaturas conjuntas en las próximas elecciones generales. Eso significa que PP y PAR irán juntos y revueltos en la misma papeleta, para sumar así sus votos en las tres provincias aragonesas. Sorprende, sin embargo, que el españolísimo Partido Popular celebre este tipo de pactos con un partido que ha llegado a definirse como nacionalista (de hecho, en 1990 eliminaron de su nombre la expresión ‘Regionalista’) y que resulta ser radicalmente contrario al trasvase del Ebro.

    Esta oposición del PAR al trasvase no es de ayer. Está en el origen mismo de esta formación política, que tuvo su germen en la Candidatura Aragonesa Independiente de Centro, de 1977, y que movilizó «un incipiente regionalismo aragonés de derechas, fundado, sobre todo, en la defensa del Ebro y en contra de cualquier trasvase. Ello le granjeó un amplio apoyo de las mancomunidades de regantes zaragozanas, claves en una comunidad fundamentalmente agrícola como Aragón» (O. Barberà, A. Barrio y J. Rodríguez. Papers 92, UAB, 2009). De hecho, sacó más votos que la AP de Fraga en aquellas primeras elecciones democráticas.

    El PAR nunca olvidó su origen y su principal razón de ser. Basta con ver el siguiente titular del ABC de Sevilla, de agosto de 2002, referido a unas declaraciones de su presidente, José Ángel Biel:

    Año y medio después, en enero de 2004, el propio Biel dejaba bien claro en un artículo que «trasvasar el agua del Ebro a otras zonas más ricas es una enorme injusticia y una hipoteca inmensa sobre nuestro futuro y el de nuestros hijos. Somos el único partido que siempre ha dicho no al trasvase».

    Y en la web del PAR pueden encontrarse noticias como esta: «Ana Cristina Fraile comenzó [una charla sobre gestión del agua] recordando que el Partido Aragonés nació ya con un objetivo claro de parar cualquier intento de trasvase del Ebro por parte de Gobierno central, lo cual se ha convertido en una seña de identidad del partido.»

    El idilio PP-PAR no ha empezado con este acuerdo de listas conjuntas. Después de las elecciones autonómicas, que el PP ganó en Aragón sin mayoría absoluta, ya llegaron a un arreglo para convertir a Luisa Fernanda Rudi en presidenta de la comunidad a cambio de dar cerrojazo al trasvase en el programa del Partido Popular. La noticia en El Heraldo de Aragón, el 17 de junio, se presentaba así:

    Y Luisa Fernanda Rudi lo dejaba bien claro ya antes de su investidura: «el PP no va a reactivar el trasvase del Ebro».

    Pues sí, por increíble que parezca, Mariano Rajoy también paga sus apoyos a los nacionalistas. A estos del PAR y a cualesquiera otros que pueda necesitar mañana. ¿Recuerdan cuando en el año 2000 el ministro Arias Cañete fue cazado por un micrófono en Jumilla hablando del trasvase del Ebro?: «Salir, sale por cojones. Porque pasan dos cosas: que tenemos mayoría y hemos perdido en Aragón». Pues eso. Ha pasado el tiempo, han cambiado las cosas y Aragón, ahora, bien vale un trasvase."

    Se puede decir más alto pero no más claro.

    martes, 4 de octubre de 2011

    EL PLAN E, ¿UN FRACASO?


    Gráfico ilustrativo que no merece muchas explicaciones. Pinchad encima para aumentar su tamaño. Mide el PIB en relación a dos políticas, una expansiva (plan E) vs austeridad en el gasto público.

    Visto en twitter

    lunes, 26 de septiembre de 2011

    LA CAMPAÑA DEL CANDIDATO RUBALCABA NO PROGRESA ADECUADAMENTE



    Si Rubalcaba pensaba que la campaña electoral iba a suponer un impulso a su candidatura se equivocaba, sobre todo si nos atenemos al panorama que dibujan las encuestas electorales, una tras otra, sin excepción, a cual peor. La última conocida -El Periódico de Catalunya- anticipa un resultado desastroso para los socialistas, peor incluso que el obtenido por Almunia en el año 2000, y con el PP alcanzando los 185 diputados, la mayoría absoluta. El efecto Rubalcaba se ha diluído finalmente. Su figura y trayectoria ya no pesan, lastrado por una campaña que desaprovecha sus virtudes como parlamentario, aburriendo a las ovejas. Ciertamente la coyuntura económica y social del país puede explicar gran parte de este descalabro, pero las encuestas -y el pálpito de la calle- demuestran que el equipo de campaña de Rubalcaba no da con la clave para revertir -al menos- la tendencia bajista en la demoscopia. El problema está en que los asesores de Rubalcaba no entienden los mecanismos básicos que van a llevar a los electores a apostar por un cambio político y de gobierno. No parecen entender qué va a llevar a tantos ciudadanos, tan diferentes y variados en intereses y prioridades, a votar a un mismo candidato, el candidato conservador que representa la figura de Mariano Rajoy. Como consecuencia están errando -a mi modo de ver- en el enfoque que quieren dar a su campaña. Se están equivocando y lo están pagando en las encuestas y lo que es peor, en la profunda desafección que el estancamiento de su candidato-estrella está provocando en la moral de la tropa socialista, hasta ahora confiada en su apabullante superioridad frente al líder de la oposición peor valorado en la historia de la democracia y cabeza de cartel del Partido Popular.

    Hay errores que corregir con celeridad. Para empezar hay que señalar una cierta candidez y una especie de "buenismo patológico" en la pre-campaña del candidato socialista, que nos recuerda demasiado a la sobredosis de "talante" de Zapatero, que terminó por indigestarnos a todos. La filosofía de su campaña está equivocada al pensar que los ciudadanos no quieren una confrontación radical de ideas y candidatos, discusiones encendidas y politica "de barro". El equipo de Rubalcaba piensa -de ahí su candidez- que los ciudadanos quieren que los políticos den ejemplo, que sus representantes no se hagan pupita en público y que no se metan el dedo en el ojo, que queda muy feo y desmoviliza. Suena muy bonito pero esta visión no es real, al revés, el PSOE necesita -siempre lo ha necesitado- tensión, mucha tensión en campaña. La ciudadanía presta más atención a las "contras", a los ataques a las propuestas, más que a las propias propuestas; la política es sucia y eso es lo que se espera de la campaña, que sea dura y sucia. La política para que interese debe tener esos ingredientes o aburre, es como una comida sin sal. Sucede lo mismo en la televisión. Desgraciadamente los documentales de la 2 no tienen gran audiencia, son magníficos, pero aburren. Sí entretienen y llaman la atención del espectador los "Sálvame" y los programas del corazón donde se arrancan la piel a tiras, aunque no sea lo más pedagógico ni lo más deseable. Rubalcaba se equivoca porque está apostando por aburrir a los españoles "con documentales de la 2". Y Rajoy está encantado con la siesta. No se trata de llegar al extremo de provocar bochornosos espectáculos, entiéndase mi ejemplo solo de forma retórica. Pero la campaña debe ser caliente, y debe anclarse en el descrédito del oponente y de sus propuestas. Si alguien apostó por Rubalcaba fue precisamente porque lo consideramos el único capaz de desarmar y desenmascarar a Rajoy. Es el mejor en esa tarea, único. ¿Por qué se está desaprovechando? Lo único que están consiguiendo es que echemos de menos a Alfonso Guerra.

    La confrontación política en campaña es necesaria y debe versar sobre esta premisa: ¿Es Rajoy un candidato solvente y el PP un partido capaz de levantar la economía del país? A estas alturas cuando todos dan ganador a Rajoy no importan demasiado las propuestas de Rubalcaba aunque tenga que hacerlas: si alguien vota a Alfredo será por su solvencia personal y su valía, por simpatía política o por miedo al PP, desconfianza en Rajoy. Lo que los socialistas se juegan realmente es ver si son capaces de "desmontar" en campaña el truco de Rajoy. Rajoy ha llegado a donde ha llegado golpeando a Zapatero, y solo golpeando a Zapatero, sin proponer nada. ¿Por qué no debería funcionar al revés? Hay que poner el foco en Mariano. Hay muchos ciudadanos que van a votar a Rajoy con pinzas, por desesperación personal o para ver si suena la flauta mágica y un cambio político trae consigo un cambio en la inercia de nuestra economía. No se trata de averiguar por lo tanto quien es más creíble, quien es más confiable, quién tiene mejor pulso para llevar el país, sino que se trata de averiguar si el casi seguro ganador Mariano Rajoy es creíble, confiable y tiene mejor pulso que el denostado Zapatero, si llega a mejorarlo; y digo Zapatero porque la gente ya descuenta que Rubalcaba es mejor candidato de largo que Rajoy (y que el propio Zapatero). Por eso hay que jugar siempre en el terreno de Rajoy, en el de sus propuestas inconcretas, en el de sus incongruencias, porque de lo contrario se jugará en el de Rubalcaba, y lo que es peor, se volverá al recuerdo que pesa sobre él, el de la losa de Zapatero. El foco en Rajoy, siempre en Rajoy. Pongámoslo en aprietos, que sude la camiseta, que pase vergüenza, que se pille los dedos.

    Los ejes de la campaña de Rubalcaba están por lo tanto equivocados en fondo y forma. Es bastante mejorable la puesta de escena que bien intencionadamente busca ofrecer una imagen de "modernidad", de "I+D tecnológico", de partido 3.0, y que sin embargo es totalmente contraproducente en época de austeridad económica, cuando los recortes se sienten con enorme crudeza en la calle. La escena de unos chavales rodeados de ordenadores y herramientas digitales en Ferraz, como si estuviésemos en la sede central de IBM o Apple es una mala foto, pésima, porque subraya una lejanía del candidato y su equipo -que no es tal- con los problemas reales de la calle. Ese "mirad que modernos somos" no funciona en estos momentos porque no estamos en el año 2008 ni en la campaña de Obama. Más útil sería una puesta de escena en el epicentro de los problemas de los ciudadanos, en hospitales y centros de salud cerrados, colegios públicos con barracones, empresas y comercios quebrados por impagos de administraciones gobernadas por el PP. O la apuesta por un escenario sobrio y solemne. Sería suficiente. La digitalización de la campaña en época de crísis es una soberana estupidez. Ese ánimo de demostrar que "somos modernos" es un insulto a la gente que lo pasa mal, y una forma de entender que la juventud española es tan superficial como para votar a un partido que se comporta "guay" en la red abusando de "facebook" y "twitter". Hay que hacer una campaña en Internet, cierto. Pero debe ser sobria, mesurada, y austera porque no va a suponer ningún plus, ningún avance, ningún voto ganado. No hay que alardear de medios a riesgo de que te pinten la cara en medio día, como ha sucedido en twitter con los apoyos de Rajoy.

    Si en las formas no están acertando en el fondo andan igual de desencaminados. Política en positivo: muchas propuestas, hablar lo justo del rival político, "fair play" y la intención de convencer con argumentos racionales a unos ciudadanos que se van a mover en parámetros emocionales. Si el equipo de Rubalcaba espera avanzar por ese camino se equivoca. No existe a día de hoy una propuesta política capaz de generar ilusión al electorado. Los electores apenas van a prestar atención a 2 o 3 mensajes-fuerza en campaña, y dedicarán pocos segundos a atender otro tipo de razonamientos político-económicos. El Partido Popular se mueve con inteligencia en esta coyuntura y hace volar como nadie esos 2-3 mensajes-fuerza que maneja entre su electorado potencial, contagiando y captando a nuevos electores. Movilizan a sus voceros y medios afines, preparan y coordinan a todos sus candidatos para que ese día todos digan lo mismo al unisono... y machacan, machacan, machacan, esas 2-3 ideas, a cual más simple, hasta que resuenan en el coco de todos los españoles. La única oportunidad de Rubalcaba reside por lo tanto, no ya tanto en presentar sus magníficas propuestas de gobierno, como en contestar a esas 2-3 ideas-fuerza de la candidatura de Rajoy, que fijan los apoyos del PP y erosionan diariamente la confianza en el PSOE. Mientras no se de oportuna respuesta, continua y machaconamente, a esas ideas fuerza, las encuestas no pintarán mejor. No valdrán de nada las buenas propuestas y la campaña será un fracaso estrepitoso.

    A saber estas ideas son:

    1. "Si el gobierno cambia de color político es muy posible que se produzca un cambio a mejor en lo económico. Este país necesita un cambio radical y dirigentes que devuelvan la confianza a nuestra economía para que los empresarios vuelvan a inventir y crear empleo". Millones de personas creen que con un gobierno del PP la economía mejorará. Que serán fiables con sus recetas y que éstas lograrán que la confianza vuelva a fluir en los actores económicos del país y en los mercados internacionales.

    2. "La derecha gestiona mejor las crísis económicas y tiene la voluntad de acometer la reformas necesarias sin contemplaciones, por muy duras que sean. El Partido Popular ya resolvió la crísis del 96 y nos fue muy bien con ellos durante muchos años, lo pueden volver a conseguir, si lo hicieron una vez, lo harán de nuevo". Rajoy y los suyos han trabajado muy bien esta idea. La creencia popular de que la derecha gestiona mejor las turbulencias es otro "haber" en la cuenta de los populares. Su mejor gestión de las cuentas públicas otra leyenda urbana muy conseguida. Sus recetas para crear empleo -el todo vale- tiene muchos adeptos, acuciados por la desesperación. Es la figura del obrero de derechas que nació al calor de la burbuja inmobiliaria y que progresa por la expectativa de un retorno al boom de la construcción.

    3. "El gobierno anterior ha despilfarrado mucho dinero en cosas innecesarias, los socialistas han vuelto a arruinar el país, como siempre". Si de algo se ha acusado al gobierno socialista es de despilfarrar, de gastar ingentes cantidades de dinero en ayudas y subvenciones que no han servido para nada. Curiosamente los socialistas jamás han respondido a tales acusaciones, y como consecuencia, ha cundido la sensación de que los populares tenían razón. Este razonamiento es populista y tiene tirón en el sector privado. Un ataque a la política y al sector público que solo pagará la izquierda en votos, y que esconde el verdadero objetivo, el desmantelamiento y privatización del Estado del Bienestar. El "san Benito" de partido "arruina España" es otra arista que merma la confianza del los ciudadanos en el proyecto socialista. Esa mala fama tampoco ha tenido respuesta, ni siquiera la tuvo en la anterior crísis económica, donde el PP logró identificar crísis y gobierno socialista. Lo han vuelto a hacer y conseguir.

    4. "PP y PSOE son lo mismo, no hay diferencias: PPSOE". Es el "frame" que erosiona a los socialistas por la izquierda y que desmoviliza a gran parte de su electorado más "purista". Los partidos de izquierda minoritarios y los nuevos movimientos ciudadanos son especialistas en acusar al gobierno de Zapatero de ser amigo de banqueros y grandes empresarios, de defender sus intereses por encima de los de los trabajadores. Saben que están golpeando al núcleo duro- histórico del partido, el voto de castigo del que se nutren. Esta idea-fuerza es tan poderosa y efectiva que hasta el Partido Popular se ha atrevido a jugar con ella señalando al PSOE como "el partido de los recortes", para congraciarse con la clase obrera y pedir su voto, en versión "Partido de los Trabajadores".

    Extraordinaria: "Rubalcaba es lo mismo que Zapatero, no representa ningún cambio". En efecto Rubalcaba se ha diluído en Zapatero. No ha tomado ninguna distancia con su antedecesor. No ha enmendado su política, solo ha modificado algunas trazas. ¿Pero puede hacerlo a estas alturas? Esta idea es la más difícil de modificar. No hay tiempo. Esta es la gran losa que impide que el PSOE gane las elecciones. Rubalcaba no es Milliband, es Gordon Brown. La derrota del PP es difícil, pero romper su apabullante victoria es posible. Refutar las otras cuatro ideas-fuerza es condición suficiente para evitar una mayoría absoluta del PP y conseguir un resultado más que digno. A estas alturas, sin renunciar a la sorpresa, parece lo más factible.

    En definitiva, estas 4 ideas-fuerza más la "extraordinaria" destrozan las expectativas del PSOE. Hay que responderlas con inteligencia. Hay que trabajarlas para responderlas adecuadamente. Hay que "atacarlas" ya, refutarlas sin perder más tiempo. Y machacar la nueva versión. Cualquier otro esfuerzo en campaña o propuesta es un parche inservible. Hay que desenmascar a Rajoy. Bajarlo del cielo y desmontar esa especie de aura inmaculada de salvador que nos está vendiendo. Por qué no, hay que utilizar incluso el miedo como herramienta de movilización y fidelización, estaría más que justificado, porque nadie puede sentirse seguro en su puesto de trabajo, simple y llanamente por esa obsesión por la austeridad que puede alcanzar a cualquiera, hasta a los propios funcionarios. Dirán que es la versión 2.0 de aquel Guerra asustando a las masas con la derecha y las pensiones (por cierto se logró una dulce derrota cuando las cosas pintaban mucho peor), pero es que estamos viendo que allá donde el PP gobierna los populares están empezando a acometer medidas terriblemente lesivas con lo público, contra el estado del bienestar. Existe el precedente Cameron, ese "bluff" que hoy perdería abultadamente las elecciones, cuando llegó al poder hace poco más de un año como la gran esperanza que metería en cintura y reactivaría la economía británica, eso sí, con un plan que ocultó en campaña -como Rajoy- para no despertar a los progresistas desmovilizados por la desconfianza en la labor de Gordon Brown. Vendría bien recordarlo más a menudo.

    Hay razones y ejemplos de sobra para desenmascar a Rajoy. Lo debe hacer el propio Rubalcaba, con su magnífica oratoria, buscando las cosquillas a su oponente, desnundándolo ante la opinión pública, recordándole Gurtel, la deuda de la ciudad de Madrid, el déficit de la comunidad valenciana, la corrupción de la región de Murcia, la tasa de paro de las comunidades gobernadas por el PP, los recortes de Aguirre, el hecho de que una mayoría de ciudadanos se empiece a arrepentir en las encuestas de los cambios de mayo en Castilla La Mancha y Extremadura, de su admiración por Cameron, de su defensa de Fabra, de su tendencia a huir de las decisiones difíciles, de su incapacidad para gobernar su propio partido...hay tanto "material" para utilizar en contra del "mesias Rajoy" que no se entiende esta campaña "buenista" y de perfil bajo. Hay que aprovechar las cualidades del candidato. Hay que pasar al ataque. Para eso te elegimos, Rubalcaba. Para pasar al ataque. Para hacer lo que estás haciendo, nos bastaba y sobraba con Zapatero. Que se pongan las pilas.

    domingo, 18 de septiembre de 2011

    LAS LISTAS DEL PSRM-PSOE


    Ya conocemos las listas electorales del PSRM-PSOE para el Congreso de los Diputados y el Senado. Finalmente la pugna entre secretario general y el delegado del gobierno -que terminó trascendiendo a la prensa- se resolvió con una solución de consenso: María Gónzalez Veracruz, miembro de la ejecutiva de Ferraz y del equipo de campaña del candidato Rubalcaba, liderará la lista al Congreso, relegando a Saura a un segundo lugar. Rafa Gónzalez Tovar quedaría al margen, con Ramón Ortiz encabezando la candidatura al Senado. Se cierran las listas oficialmente -con casi un 40% de rechazo- pero el debate no se ha cerrado: la herida sigue abierta y sangrando. ¿Son éstos los nombres más adecuados para representar al PSOE en la región el 20-N? ¿No son las mismas caras de siempre, las que nos han llevado de derrota en derrota? ¿Ha funcionado de nuevo la famosa "mesa de camilla" del PSRM? El desánimo cunde entre los militantes. Hay quien ya ha bautizado estas candidaturas como las de "la mayor derrota electoral de la historia del PSRM-PSOE en la región de Murcia". Todo parece indicar que así será. La cuestión es si esa derrota aplastante puede o no atenuarse "jugando" con otros nombres, con otros candidatos; la incógnita de si existe la posibilidad de que "con otros nombres" el resultado pudiese ser -a estas alturas- mejor o de lo contrario "todo el pescado está vendido de antemano".

    Ciertamente si los simpatizantes y militantes se muestran cabreados, frustrados e indignados con las "listas de la discordia" se pueden perder importantes apoyos, porque el voto de castigo existe, y en algunos foros se está empezando a proponer seriamente. Hay quienes tras conocer las listas al Congreso y al Senado amenazaban publicamente con no votar al partido donde militan desde hace décadas, mientras que otros en frío dudaban y afirmaban que de hacerlo, lo harían en cualquier caso con "pinzas en la nariz". Entiendo y comparto el hastío de muchos de estos compañeros. Pero si alguien piensa que el PSOE puede conseguir en esta región -a estas alturas- un puñetero voto más porque el cartel no lo lidere Pedro Saura, Gónzalez Veracruz, u Ortiz -y lo haga otro- se engaña. Se llame Pedro, Rafa, Begoña o "la virgen María" el relevo tampoco seduciría -con total seguridad- al electorado socialista; el resultado no sería muy distinto en las urnas. ¿Por qué? Principalmente porque estamos "encabronados" con nosotros mismos. Ya se buscaría una razón para desprestigiar publicamente a los "nuevos" candidatos, sean quienes sean, dado el estado psicológico y decandente en el que se encuentra el partido. La organización está rota, dividida, anquilosada en luchas de familias, agrupaciones y clanes: ésto impide cualquier renovación, bloquea cualquier atisbo de ilusión . El PSRM es una federación fagocitada porque mantiene una estructura rígida, caduca, especialmente proclive al clientelismo, al amiguismo, en definitiva, al parasitarismo, de la que se sirven un puñado de dirigentes desde hace demasiados años. Nada ha cambiado al respecto. El PSRM es como un coche sin motor. Da igual que el piloto se llame Pedro Saura o Fernando Alonso. El resultado será el mismo.

    Quienes están pidiendo una renovación en las listas en realidad están pidiendo una purga profunda y definitiva en el partido. Es el grito desesperado de miles de militantes y simpatizantes que se sienten reiteradamente estafados por ejecutivas que promenten cambios contudentes e inmediatos que nunca acometen porque ponen en peligro la propia superviviencia de las ejecutivas y la de sus miembros dentro del partido. Los militantes están pidiendo un gesto de honestidad y grandeza en sus líderes, una señal de esperanza. Necesitan ver que alguien con peso en la organización considera al partido por encima de su propia trayectoria o interés personal. La militancia y el electorado buscan a alguien que lidere y piense en el grupo en su conjunto por encima de cualquier factor individual. Pero los que están pilotando la nave no captan el mensaje. No se trata de simplificar o banalizar el problema; de que un nombre sea mejor que otro, sino de gestos políticos -y sacrificios- que requiere una militancia que se descompone de desesperación. A veces un gesto es capaz de movilizar y esperanzar por muy arbitral o banal que se pueda considerar. Pero el gesto debe ser genuíno. No basta con decir que no te presentas en una determinada lista pero te "quedas" en la recámara con un cargo orgánico. Eso no es generosidad ni altura de miras. Es tan malo quedarse a medias como "no hacer nada". La decepción es la misma. Si no cuidamos la moral de la tropa empezaremos a quedarnos sin tropas. Y sin tropas no hay batalla -ni cargo- posible.

    Los críticos y los "indignados" con las listas aprobadas el viernes tienen razón en el fondo de sus lamentos y sus quejas están plenamente justificadas. Pero seguramente equivocan el momento, el lugar y la fecha de la protesta, queriendo plantear una batalla que no procede en estos momentos -elecciones generales- pero que sí procederá en el próximo Congreso extraordinario del PSRM que elegirá nueva ejecutiva y secretario general. Ahí se jugará el futuro del partido. Se puede ser crítico -también ahora- y se debe dar un toque a los jerifaltes del partido siempre que se pueda. Yo mismo soy crítico con el PSRM y con el propio Pedro Saura, pero sin olvidar un dato importante, demoledor: que la mayoría de militantes de este partido ha elegido, reiteradamente, a Pedro Saura como su secretario general. Pedro no ha caído del cielo, lo han puesto ahí los militantes del PSRM. Éstas listas, lideradas por María Gónzalez, están avaladas por una mayoría absoluta de delegados de la organización. ¿Qué queremos entonces? Elegimos unas listas que luego criticamos. Quizá no solo fallen los nombres, las familias y los clanes, tambien, los propios militantes.

    El debate de los nombres es solo la punta del iceberg. Una excusa para, a la desesperada, intentar despeñar a los que se aferran al poder protegidos por la estructura caduda del partido. Sí, los socialistas murcianos estamos cabreados, frustrados y cansados de la derrota, y no nos fiamos de nadie, ni de nosotros mismos. Este sentimiento derrotista lo pagaría -en estos momentos- cualquiera que se presentara con estas siglas en la región, se llame como se llame, estando o no estando Saura, con él y sin él, por muy nuevo o renovado que sea. Hay "marcas" que nos recuerdan que el problema también es de personas pero no es solo de personas. Todos estábamos de acuerdo en que Begoña mejoraba el cartel de Saura y sin embargo consiguió menos apoyos que éste. Tenemos una clara contradicción para quienes piden renovación en la listas. Sara García es una chica joven, licenciada y con preparación académica, sin aparentes losas ni enemigos declarados en su cortísima trayectoria. Me consta que no gusta -dicen que no ha hecho nada en Madrid- y que no tiene el aprecio y reconocimiento de los militantes. Luego tenemos a María Gónzalez, que también es joven y que además está en el propio equipo de Rubalcaba, y en la ejecutiva de Ferraz con Zapatero. Dos mujeres jóvenes, preparadas académicamente y que podrían representar lo que se entiende por "renovación". Pero no gustan. Se resaltan sus defectos, su procedencia, su falta de méritos, sus ambiciones personales...tampoco valen. Entonces el problema principal no es la renovación de caras, hay algo más. De nuevo lo que en realidad se busca es una purga: de clanes, de familias, de rivales, de las caras que representan el "Saurismo", el "Tovarismo" o el "Zapaterismo". Por eso ser cabeza de cartel en estos momentos no es una suerte, es una "jodida papeleta".

    ¿Quiénes podrían ir en unas listas alternativas? Hoy por hoy: si pones a alguien nuevo tendrá como "pero" que no lo conoce ni dios. Si pones a alguien joven que es "inexperto". Si pones a un dirigente experimentado dirán que "lleva muchos años viviendo de la política". Si pones a fulano de tal agrupación las otras agrupaciones dirán que tienen más peso y prioridad, o menos, y que no es justo. Si eliges a Pedro es que "es un inútil" -reconociendo que los militantes del PSRM lo son por elegirlo-, si eliges a Rafa Gonzalez Tovar es porque "se le acaba el chupe de la delegación", si eliges a María es porque "el padre la ha enchufado", si vuelve Ortiz es porque "quiere un retiro dorado", etc. Quizá éstas críticas, al menos algunas, sean fundadas. Puedo compartir algunas, otras no. Pero en realidad estamos queriendo derribar personas cuando lo que hay que tirar de arriba a abajo es el proyecto, con personas incluídas si así se decide. Pero esto no toca ahora, tendrá su momento. Siento decir que no podemos -y no debemos- tirar abajo el proyecto de Rubalcaba por inquina a Saura, Rafa, María o Sara. Ya llegará la hora en un futuro congreso extraordinario de exigir responsabilidades si procede.

    ¿Caras nuevas para el mismo proyecto? ¿Para cambiar de caras no habría que cambiar antes de proyecto? Si los que exijen profundos cambios y renovaciones en las listas piensan que "otros" deberían liderarlas se equivocan. La derrota será de tal envergadura que esos nombres quedarían -y quedarán- inhabilitados para líderar el partido en un futuro, de por vida. Saura y Ortiz pintan muy bien en esa lista. Pintaba perfectamente Gónzalez Tovar. Creo que María comete un enorme error aceptando ir de cabeza de lista. Ella es la única que, al menos sobre el papel, tenía cierto recorrido en el futuro, aunque ultimamente estaba levantando muchas antipatías heredadas de los enemigos de su padre. Liderar una lista abocada al desastre electoral te pone en una situación cercana al punto y final. Cualquier otro nombre -de la familia de los renovadores- hubiese significado su entierro y olvido político, dado los resultados que se esperan. ¿Con qué cara se puede presentar en primavera un candidato a secretario general que apenas ha conseguido un 20% del voto en la circunscripción murciana? Quienes piden cambios ahora, renovaciones y purgas inmediatas, se equivocan de momento y de lugar. No procede. Y quienes lideran las listas, críticas aparte, hay que reconocerles que ponen la cara y el cuello para que se lo corten en nuestro nombre. Los murcianos volverán a darnos una patada y será en sus traseros. Si les compensa el sueldo y el viaje a Madrid es otra cosa. Hay que reconocerles también cierto grado de compromiso y valentía. Seamos prácticos. El 20-N el partido lo juega Rubalcaba, y los votantes mirarán a Rubalcaba, no a los representantes por Murcia; salvo que nosotros mismos pongamos el foco en ellos para descargar nuestra rabia y frustración por las sucesivas derrotas.

    Seamos todavía más prácticos. Los socialistas murcianos tendremos muy pronto la oportunidad de elegir nuevo proyecto, nuevo secretario general, y nuevas personas. De arriba a abajo. Con nuevas caras, las mismas caras, o mejores caras. Lo decidirán como siempre los militantes, los mismos que eligieron en el último Congreso al señor Saura, los mismos que apostaron por Begoña, los mismos que el viernes se expresaron a través de sus delegados y apostaron por una lista que curiosamente a nadie convencía. No hay mal que por bien no venga por las razones que he expuesto. Pero mientras llega el congreso extraordinario los propios militantes y las propias agrupaciones tendrán que reflexionar profundamente sobre cúales serán sus prioridades: ganar una cuota de poder y un cargo dentro de partido o ganar unas elecciones. Hasta ahora no solo los "Sauras" han pensado en lo primero por encima de lo segundo, gran parte de la militancia ha jugado a lo mismo. Que reflexionen los militantes porque serán ellos los que decidirán cómo, dónde y cuando se renovará definitivamente este partido. Mientras tanto no estaría de más recordar que nuestro rival político tiene un nombre. No se llama María, Pedro, no se llama Ramón. Se llama Partido Popular.

    viernes, 16 de septiembre de 2011

    LO QUE MARIANO RAJOY DEBE A LA REGIÓN DE MURCIA (PARA QUE NO SE OLVIDE)


    Todo parece indicar que Mariano Rajoy Brey será el próximo presidente del gobierno. No solo las encuestas dibujan una probable mayoría absoluta o parcial del PP, sino que en la calle se respira ansiedad y expectación por el cambio político, esperando que éste traiga de la mano un cambio profundo en lo económico. Hay muchas expectativas puestas en un futuro gobierno conservador, más de las que el propio Rajoy desearía. De ahí que en los últimos días el líder popular alterne mensajes en positivo ("España tendrá un gobierno fiable que favorecerá la recuperación económica") con llamadas a la sensatez ("no tenemos una varita mágica para resolver los problemas"). El todavía jefe de la oposición y su equipo electoral saben la enorme responsabilidad que representa el hecho de que el Partido Popular vaya a concentrar en muy pocas semanas un poder político sin precedentes en la historia democrática española: gobierno central, practica totalidad del poder autonómico, practica totalidad del poder municipal. Sin el escudo de Zapatero y con una mayoría absoluta o suficientemente holgada, Rajoy tendrá que responder a las expectativas y demandas de una ciudadanía que ha entregado las llaves de todas las administraciones del país -y su confianza casi ciega- al Partido Popular.

    Nunca un líder de la oposición llegó al poder con una valoración ciudadana tan baja como Rajoy. Es un hecho que Mariano es un tipo poco querido y con escaso tirón para el conjunto de los ciudadanos a pesar de su inevitable victoria en las urnas el próximo 20-N. En realidad hay una excepción a esta desafección personal por Rajoy, una pequeña región española del sureste, la región de Murcia, la única comunidad autónoma de este país donde Mariano Rajoy aprueba en valoración ciudadana y donde el PP se ha disparado bajo su dirección, elección tras elección, sin encontrar un techo en apoyo electoral, mientras la oposición sigue sin encontrar un suelo donde parapetar el golpe. Si en la España donde no se "vibra" con Rajoy -suspende en valoración- los populares suscitan expectativas positivas, en Murcia éstas están mucho más justificadas por la valoración y el apoyo anteriormente referido. Rajoy tiene cuentas pendientes con los españoles y dentro de ese grupo, especialmente con los murcianos. Cuentas que, más pronto que tarde, una oposición digna y renovada debe poner encima de la mesa, recordar y reclamar para su adecuado cumplimiento. Con todo el poder en sus manos, Rajoy, Valcárcel y los alcaldes populares de la región ya no podrán justificar omisiones, maltratos o errores con el parapeto de Zapatero. El vértigo para algunos dirigentes del PP acostumbrados al recurso fácil del "enemigo exterior" puede ser considerable.

    Sería bueno recordar y refrescar lo que Mariano Rajoy nos debe, por justicia, a los ciudadanos de la región de Murcia. Lo que durante 8 años nos ha prometido gracias al empuje y la beligerancia de los diputados, senadores, alcaldes, concejales y gobernantes autonómicos del PP murciano. Ha llegado el momento -está al llegar- de que esas demandas sean convenientemente atendidas. De lo contrario, los dirigentes del Partido Popular nos habrían estafado. Nos habrían engañado. Tamaño apoyo electoral en la comunidad autónoma y en nuestros ayuntamientos merece una respuesta acorde, rápida y generosa por parte del futuro gobierno presidido por Mariano Rajoy, sopena de dejar en la estacada a quienes desde sus púlpitos regionales han vociferado supuestos maltratos de Madrid hacia nuestra región. Si como han defendido reiterada y machaconamente los miembros del PP sus demandas al gobierno de Zapatero eran justas, suponemos -por lógica aplastante- que Rajoy las atenderá para subsanar el maltrato -que no es tal con los datos en la mano- o de lo contrario, esos mismos miembros del PP, que presumen de ser "murcianos antes que del PP", se verán obligados a denunciar y combatir la desidia de su propio presidente y líder en el gobierno y en el partido. De momento, démosles el beneficio de la duda.

    Muchos tenemos claro lo que pasará, pero de momento solo podemos hipotetizar. Sí podemos hacer algo desde ya. Recordar lo que Rajoy debe a los murcianos, lo que tiene que cumplir a partir del momento en que tome posesión como presidente del gobierno, con la misma celeridad, estado en las cuentas públicas y situación económica que se exigió al presidente del gobierno socialista Jose Luís Rodríguez Zapatero. Es decir, sin demora ni excusas de ningún tipo, pues lo que es justo y lo que nos pertenece, debe ser repuesto inmediatamente, siguiendo el argumentario del Partido Popular de la Región de Murcia. A saber:

    - Un trasvase del Ebro y la consolidación del trasvase Tajo-Segura
    - 4600 millones de euros de deuda histórica y aumento de la inversión pública en los PGE de 2012 para la región de Murcia
    - Un AVE directo a Madrid por Albacete a más de 3oo kms/h
    - Apoyo político y presupuestario para el corredor mediterráneo
    - Desarrollo de las autovías y obras públicas pendientes de competencia estatal
    - "Plan Lorca" mejor dotado presupuestariamente
    - La rebaja del IVA del 18% al 16% que perjudicaba a consumidores y empresarios murcianos
    - La reposición del 5% rebajado a los funcionarios de la región de Murcia
    - El aumento porcentual de las pensiones contributivas congeladas por el gobierno socialista
    - Reforma del Régimen de Financiación Local para dotar de fondos adicionales a los ayuntamientos murcianos
    - La rebaja a la mitad de la tasa de paro en la Región de Murcia como prometió Rajoy para España en 2010 (o su equivalente de los 3,5 millones de puestos de trabajo)
    - Eliminación de la rebaja en la indemnización al despido desarrollada en la última reforma electoral del gobierno socialista
    - Cumplimiento estricto del objetivo de déficit sin reducir el gasto social (educación, sanidad, prestaciones)
    - Flexibilización de la Ley Antitabaco que perjudica a los hosteleros murcianos
    - Abolición de la ley del matrimonio homosexual y de la última reforma del aborto que amenazan a las familias de la región de Murcia
    - Reposición del cheque-bebé (3000 euros prometidos en su momento por el PP)
    - Etc

    El PP ha apoyado explícitamente algunas de estas propuestas, y ha combatido y se ha opuesto al desarrollo o supresión del resto, a pesar de entrar en evidente contradicción con sus principios de austeridad en el gasto público. Las primeras se refieren principalmente a promesas electorales, a supuestos maltratos e incumplimientos del gobierno socialista con la región de Murcia y algunas reformas que no se acometieron o se acometieron mal en perjuicio de la economía española. Las segundas se refieren principalmente a medidas de ajuste y reformas estructurales que fueron duramente combatidas por los populares porque atacaban a los más débiles, a la clase trabajadora, junto a algunas leyes sociales ampliamente censuradas porque atacaban la "libertad económica y social y de culto" de los españoles.

    No se entendería que las primeras no fueran acometidas a la mayor brevedad. No se entendería que las segundas no fueran enmendadas con la misma celeridad para sustituírlas por las recetas y alternativas que en su momento planteó el Partido Popular. El poder es responsabilidad. Las promesas están grabadas a fuego. Las excusas, de la índole que fueran, no valían para Zapatero, por lo tanto tampoco deben valer para Rajoy. Se acerca la hora de cumplir lo prometido. Se acerca la hora de la verdad. Llega el momento donde el PP podrá pasar de las pancartas a los hechos. Rajoy, Valcárcel, señorías, senadores, diputados regionales, los murcianos estamos expectantes. ¡Mariano, no nos falles!

    PD: Tengo la absoluta convicción de que Rajoy no cumplirá ninguno de los compromisos adquiridos con la región de Murcia. Quedará en evidencia, o no. Como el PP murciano que callará, otorgará y justificará. Quedarán también en evidencia, o no. Depende de si enfrente, en esta región, el PSRM-PSOE logra conformar un proyecto y un equipo capaz de representar una alternativa creíble y sensata a los gobiernos del Partido Popular. A partir del 20-N los socialistas deben ponerse a ello y renovar, de una vez por todas, las estructuras, los líderes, las ideas y las propuestas para volver a ser un partido importante, que cuente de nuevo para los murcianos.

    PD2: Echo de menos que algún dirigente nacional y regional ponga en este tipo de aprietos al señor Rajoy. Y de paso, que alguien le apriete las tuercas a Valcárcel en nuestra propia región.

    viernes, 26 de agosto de 2011

    ¿QUÉ HEMOS HECHO PARA MERECER ESTO, SEÑOR RUBALCABA, SEÑOR ZAPATERO?



    La reforma de la constitución que fija el equilibrio presupuestario y el control del déficit público ya está aquí. PSOE y PP han acordado entre otras cuestiones asumir el déficit anual que marque la Unión Europea a cambio de renunciar a fijar una cifra concreta en el articulado. Decir la Unión Europea es tanto como decir Alemania, que tiene marcado un déficit de 0,35% en su constitución. Es decir, la cifra realmente permitida - que se fijará en una ley orgánica- estará poco más por encima, con lo que perdemos definitivamente una valiosa herramienta fiscal contracíclica, y desde luego, ya no se podrá incurrir en un déficit de dos dígitos, como el que sacó a España de la recesión económica hace casi un año. ¿Qué hubiese sido de nosotros si en 2009 el mundo no hubiese tirado de déficit, cuando los halcones del neoliberalismo estimulaban su economía y pedían un tiempo muerto en la aplicación de las reglas del capitalismo? Estaríamos en una depresión económica y en un corralito financiero nacional y mundial. Peligros que por cierto vuelven a rondarnos por las políticas de austeridad impuestas desde Alemania y que los republicanos pretenden en EEUU. La reforma constitucional asumida por los socialistas españoles es tanto como reconocer que la socialdemocracia no sirve y que Keynes es un pelacañas funcional. Que la derecha europea tiene razón. Que hay que anteponer déficit, deuda o inflación a crecimiento económico, empleo y justicia social. La socialdemocracia puede coyunturalmente hacer un sacrificio y aplicar una política de ajuste -consecuencia de la llamada crísis de deuda- pero otra cosa bien distinta es grabar a fuego en nuestra carta magna el recetario económico del Partido Popular. Por ahí no podemos pasar si pretendemos seguir llamándonos socialistas o socialdemócratas.



    Zapatero ya no tiene defensa. Muchos hemos entendido el esfuerzo que ha hecho -a costa de su propia imagen y la de su partido- por salvar al país de las garras del rescate financiero. Por ello algunos irreductibles que entendemos la buena voluntad del presidente hemos apoyado algunas medidas -duras pero imprescindibles- para luchar contra el déficit. Son imprescindibles y necesarias no porque sean las adecuadas sino porque nuestros socios y las instituciones supranacionales que mantienen nuestra solvencia en pie nos las exijen. Pero esas instituciones se equivocan: la austeridad nos lleva a la recesión de nuevo y posteriormente a la depresión económica. Alemania y Francia ya están en crecimiento nulo -datos del segundo trimestre- y EEUU no anda mucho mejor. Solo una nueva ronda de estímulo económico salvará al mundo de una nueva tormenta financiera. Lo dicen señores de la talla de Nourini o Krugman. Y si bien Zapatero debe gobernar lo que le resta y torear con las directrices que le imponen "desde arriba", Rubalcaba está fuera del gobierno. De él se esperaba que liderara la socialdemocracia en España y por extensión en Europa. No lo ha hecho ni lo va a hacer. Sorprende y decepciona. Decepciona y sorprende. Destrozar las siglas y la alternativa al PP -que no es otra que el PSOE- para años es tan temerario como dejar escrito en nuestra constitución el dogma neoliberal. Está bien pensar en un país por encima del propio partido; pero la integridad y supervivencia de un partido como el PSOE es también muy importante para el devenir del país. No es inteligente que un partido se inmole por su país a dos meses de las elecciones, cuando se sabe que la reforma no calmará a los mercados -por lo anteriormente dicho- y porque la única consecuencia será que el amado país quedará en manos -por muchos años- de la derecha económica y conservadora que representa el PP, desprovistos además de un discurso de oposición creíble y diferenciado a los ojos de los ciudadanos.



    Esperábamos liderazgo en Rubalcaba pero está decepcionando. Alguien debe hacer frente a Merkel y a los halcones del neoliberalismo. El problema ya no es de deuda o de déficit. Quizá lo fuera hace 3 meses pero los mercados ya no castigan los déficits sino las pobres perspectivas de crecimiento económico, la incapacidad para generar ingresos y las altas tasas de paro. Esto se ve claramente cuando constatamos que con un déficit del 11,2% pagábamos por nuestra deuda un interés menor que con un déficit cercano al 6%, cuando cumplimos a rajatabla los límites marcados anualmente por Bruselas. Más tarde o más temprano los grandes pensadores de este engendro se darán cuenta de su error. Porque habrá que tirar de deuda pública de nuevo. Porque el BCE tendrá que regar de nuevo el sistema financiero -y sobre todo a los Estados- de dinero, poniendo en marcha la máquina de fabricar dinero. Estimular de nuevo las economías hasta que salgan de su anemia y reducir el déficit, no vía reducción de gastos, sino por medio de los ingresos -vía aumento de la recaudación- derivados de la consecuente inflación, provocando la devaluación del euro para hacernos más competetivos y favorecer nuestras exportaciones. Los eurobonos constituyen la otra pata irrenunciable, el dique definitivo para frenar la crísis de deuda, pero Alemania se opone. ¿Nadie va a levantar la voz, ni siquiera el "rejuvenecido" candidato? Hay una alternativa económica viable que alguien debe defender en Europa. Zapatero está preso de las circunstancias pero Rubalcaba está liberado de responsabilidades y tiene poco que perder -pues su derrota es practicamente segura- para liderar ese nuevo proyecto, para levantar la voz. Pero no lo hace ni parece que lo vaya a hacer. No solo invalida una posibilidad de victoria sino que bloquea la futura oposición al gobierno de Rajoy. Es una decisión torpe a corto plazo, a medio plazo y a largo plazo.



    Un socialista puede aparcar sus principios temporalmente por el bien común, por fuerza mayor, consecuencia de una coyuntura de urgencia económica acuciante; pero nunca puede renunciar a ellos - y por escrito- de por vida, porque entonces ya no será socialista ni socialdemócrata, se llamará otra cosa. Y en esas circunstancias nos encontramos millones de personas, militantes y simpatizantes. ¿Qué somos ahora? La solo idea de ejercer de palanganeros de las políticas de Aznar, Bush, Merkel o Rajoy me produce una enorme tristeza. No había necesidad alguna de hacernos el harakiri cuando quedan un puñado de sesiones en un parlamento que en un mes se disolverá. Lo podían haber dejado en manos y en la responsabilidad de los futuros ganadores y ejercer, ahora sí, liberados del todo del peso del gobierno, una verdadera oposición socialdemócrata que ilusione, contagie y despierte al resto de fuerzas políticas del mismo signo en toda Europa. Si Rubalcaba cree que con el maquillaje de última hora ha salvado el barco de la deriva se equivoca. Queda la vergonzante maniobra para eludir un referendum, para burlarle la voz a la ciudadanía española. Toda su campaña a la basura: tanto gesto y acercamiento al 15-M para nada. Aprobar semejante atrocidad por la puerta de atrás y de espaldas a la ciudadanía es indefendible. Hacerle la cama al PP es absolutamente despreciable. No se entiende.

    Señor Rubalcaba. ¿Y ahora con qué cara los simpatizantes y militantes socialistas vamos a defender este proyecto?

    jueves, 26 de mayo de 2011

    LA CRÍSIS ESPAÑOLA



    Magnífico.

    miércoles, 25 de mayo de 2011

    ANÁLISIS DE LA DERROTA DEL PSRM-PSOE: PASADO, PRESENTE Y FUTURO


    El Partido Popular de la Región de Murcia volverá a gobernar 4 años más en la comunidad autónoma, y lo hará con una mayoría más aplastante si cabe, alcanzando 33 diputados en la asamblea regional frente a los 11 de los socialistas, que pierden 4 escaños de los 15 que obtuvo en las anteriores elecciones. Además los populares gobernarán en la práctica totalidad de los ayuntamientos de la región, con abrumadoras mayorías, con un durísimo castigo para el PSRM en las 3 grandes ciudades, Murcia, Cartagena y Lorca. Los socialistas rompen una vez más su suelo electoral, en una carrera cuesta abajo en la que se siguen perdiendo apoyos en el electorado murciano, con el agravante de que se ha evaporado el escaso poder muncicipal que les quedaba, con la perdida de algunos gobiernos locales tan importantes como históricos. 33 diputados del PP frente a solo 11 diputados socialistas es un balance que no esperaban ni los más pesimistas. Llega, de nuevo, el momento de la reflexión. ¿Qué está pasando en la Región de Murcia y por qué los socialistas pierden en cada elección la confianza de un mayor número de ciudadanos, hasta convertirse en un partido residual y defenestrado por los murcianos? Hablaré en primer lugar de las cuestiones de fondo que explican la debacle para terminar reflexionando sobre los defectos estructurales de la organización socialista y los pasos que a mi modo de ver se deben dar en el futuro inmediato.

    Existen varias explicaciones, varias respuestas que explican la hecatombe del socialismo murciano, pero la primera de éstas origina por defecto las demás. El PSRM-PSOE ha perdido las siglas PSRM, que es tanto como perder su nombre, su identificación y sus orígenes, su propia autonomía. Los socialistas murcianos no tienen un discurso propio, es obvio, porque éste no está cimentado en las particularidades, demandas y necesidades del electorado murciano, sino en la propia complacencia y en el discurso oficial que se diseña a más de 400 kms de distancia, en Madrid. El PSRM-PSOE se ha empeñado en representar a José Luís Rodríguez Zapatero y no a la ciudadanía murciana, a la que se debe. Un partido que prefiere defender los intereses de su partido en Madrid por encima de los intereses de sus propios electores y simpatizantes (y por lo tanto de sus propios intereses como federación y partido) necesariamente debe cosechar sucesivos fracasos electorales, cada vez más rotundos en elecciones regionales y locales. Sobre este eje, el Partido Popular ha visto facilitada su labor de gobierno en la región y de oposición al gobierno central. De un solo golpe, los populares derribaban a Zapatero y de rebote a los socialistas murcianos.

    Si los socialistas a nivel nacional han acusado a los populares de convertir la campaña autonómica y municipal en una primera vuelta de las elecciones generales, en la región de Murcia los socialistas llevan años aplicando precisamente la receta de desarrollar como eje principal de su actuación política la defensa de los intereses de su partido en clave nacional. Mala decisión ésta cuando la primera actuación de Zapatero fue la derogación del trasvase del Ebro. Torpeza de Saura, más empeñado en trabajar desde Madrid y salir en la foto con el presidente que en fortalecer el partido, y torpeza la de la candidata socialista Retegui, que en su primera entrevista se retrataba de la peor manera posible a la pregunta de "a quién admiraba más" respondiendo con el nombre del líder político peor valorado de la historia de la región de Murcia, el señor Zapatero. No confundamos tomar distancia y jugar inteligente con traicionar a tu partido y a tu secretario general, no se trata de renegar de todas sus decisiones. No hacía falta llegar a tanto. Un ejemplo clarificador de la política “seguidista” de los líderes socialistas: en 8 años, jamás hemos escuchado a los socialistas murcianos criticar, denunciar o cuestionar, siquiera someramente, una sola decisión del presidente del gobierno. No se trata entonces de responsabilizar al presidente Zapatero de los males del PSRM por mucha influencia que haya tenido en el devenir de los socialistas murcianos, pues ha sido el PSRM quien ha decidido cargar con el peso de algunas polémicas decisiones del gobierno central, con su silencio y su complacencia. Un apoyo crítico hubiese sido un paso suficiente, cuando éste hubiera estado justificado.

    Como consecuencia de una errónea estrategia política, desarrollada y defendida a ultranza por el secretario general Pedro Saura, muy cercano y hombre de confianza del presidente del gobierno, el PSRM-PSOE se ha terminado convirtiendo en un partido sin rumbo, sin identidad y sin una agenda propia, donde el mérito se ha medido en función de quién era más condescendiente y servicial con la ejecutiva socialista de Ferraz, asumiendo las sucesivas ejecutivas de Princesa una posición mercantilista y espúrea, donde muchos de sus miembros (con honrosas excepciones) medraban con el único objetivo de mantenerse, promocionar y ascender dentro de la propia organización. El PSRM renunció hace mucho tiempo a convencer y liderar un proyecto sólido, alternativo y autónomo conformándose con las migajas que se repartían desde Madrid, y por eso el partido ha acabado convirtiéndose en un medio de subsistencia económica para medio centenar de personas, las mismas caras que se repiten desde tiempos inmemorables, que van rotando de responsabilidad en responsabilidad, protegiéndose los unos a los otros, bajo el paraguas de la indiferencia de Ferraz, obstaculizando sistemáticamente la renovación de la organización.

    El PSRM-PSOE mantiene el mismo discurso y las mismas caras desde 2004, con algunas variaciones estéticas de poca relevancia, que no convencen ni a la propia militancia. No se ha variado una coma el argumentario de la primera gran derrota de los socialistas y por lo tanto, a nadie debe extrañar que los murcianos sigan dando la espalda al proyecto político del PSRM-PSOE. Es como si la ejecutiva socialista no hubiese aprendido de sus errores y se obcecaran en perpetuar posiciones ampliamente censuradas por los ciudadanos de la región de Murcia. Por ejemplo no hay un discurso sólido en materia de agua, una de las principales preocupaciones de los murcianos, y nos guste o no, una seña de identidad para esta tierra, y que define las simpatías políticas de millón y medio de conciudadanos. Primero defendimos los trasvases, después las desaladoras, y ahora no se sabe qué, parece que ninguna de las dos cosas. Porque nunca tuvimos una posición que no fuera la que se dictaba desde Madrid. Si no tenemos una posición propia sobre determinados temas y no sabemos responder a las principales preocupaciones de los murcianos en clave regional, por mucho que sean debates interesados impuestos por el Partido Popular, cualquier iniciativa está destinada a fracasar irremediablemente. Desgraciadamente no podemos dejar de hablar de lo que el PP quiere que hablemos, pues domina todas las instancias y medios regionales, y tiene muchos recursos a su disposición.

    Ciertamente Zapatero ha sido el peor embajador para los socialistas del PSRM-PSOE. Por eso se entiende menos esa obsesiva defensa enrocada de todas sus decisiones. Si bien Zapatero ha sido el presidente que mejor ha tratado esta región presupuestariamente no es menos cierto que siempre ha dejado mucho que desear en el trato institucional y la cercanía emocional que los ciudadanos agradecen y tienen en cuenta a la hora de votar; los murcianos nunca han sentido el calor de su presidente del gobierno. En Murcia siempre hemos tenido la sensación de que, acertando o no, Moncloa siempre antepuso los intereses de otras comunidades a los nuestros. Nuestros líderes deberían haber tomado mayor distancia con el presidente del gobierno, para que el electorado murciano pudiese apreciar la autonomía de ambos proyectos, a pesar de las lógicas coincidencias de fondo, evitando que la marca PSRM se diluyera excesivamente en la figura y el porvenir del propio Zapatero. La docilidad de la federación socialista murciana no ha contribuido a proteger las políticas de Zapatero, todo lo contrario. Como siempre se ha defendido que su postura era la correcta, los murcianos han llegado a la conclusión de que el PSRM-PSOE era un partido seguidista y acrítico, y por lo tanto no tenía credibilidad alguna cuando defendía medidas (la mayoría) que beneficiaban a los murcianios, pues se endosó a la federación murciana el san benito de “perro de su amo”.

    El socialismo murciano hubiese ganado credibilidad de haber puesto en entredicho algunos movimientos políticos del gobierno central, a pesar de un apoyo general y mayoritario a la mayor parte de sus propuestas, como no podía ser de otra manera. Moncloa y Ferraz hubiesen modulado, matizado y acertado con algunas decisiones controvertidas de haber tenido enfrente a una federación socialista capaz de conjugar la defensa de posiciones no coincidentes y de prestar al mismo tiempo un apoyo condicional y crítico. Zapatero siempre tuvo la presión en la nuca de Barreda, Vara y Montilla, como antes la tuvo de Chaves e Ibarra, pero nunca de Saura. Nunca de los socialistas murcianos. El escaso peso de la federación socialista no es excusa. Si en Ferraz no nos han considerado por el menor peso de esta federación, razón de más para levantar la voz y arriesgar con un proyecto político más atrevido, fuera de los guiones escritos en Ferraz. En definitiva hay que trabajar, cambiar y modular mensajes, estrategias y posiciones políticas para hacerlas cercanas a los intereses de los murcianos, y para ello tenemos que reclamar nuestra autonomía. Hasta aquí los análisis de fondo, de mensaje, de concepto. Habrá tiempo para profundizar más.

    Vayamos a los defectos internos del propio partido. La actitud condescendiente del PSRM con el PSOE, la oposición a las principales demandas de la sociedad murciana, y la escasa regeneración interna del partido, han ocasionado las peores derrotas de la historia de la organización y lo que es peor, han terminado por impregnar a toda la militancia de un halo de impotencia y frustración que anticipa, si no se toman medidas contundentes y ejemplarizantes, la descomposición del partido. La militancia exige una depuración total de responsabilidades. No se trata de que los que vienen reflexionando los últimos 8 años vuelvan a reflexionar. Es claro y notorio que reflexionar no es una cualidad inherente a la ejecutiva actual, no es lo suyo. Un gesto de dignidad en forma de dimisión conjunta de la ejecutiva sería el mejor de los comienzos para una verdadera renovación en el socialismo murciano. Aferrarse al cargo solo denota el miedo y el vértigo de perder posiciones de influencia y poder, que no hacen sino confirmar las sospechas de la militancia. Unas decenas de hombres y mujeres que se parapetan en sus cargos y se niegan a dejar paso.

    Tampoco entendería la militancia y menos aun el electorado murciano que viejas glorias y altos cargos del partido se promocionaran como recambios de un nuevo proyecto político. Las ideas son importantes, pero quien las defiende también, la cara es el primer mensaje de un proyecto, en marketing sabemos que la forma es tan importante (o más) que el fondo. Un candidato o una ejecutiva es un mensaje y una propuesta política por sí misma, sin abrir la boca. Por eso es tan importante la renovación de caras además del debate de ideas. Algunos políticos que llevan pilotando la nave socialista más de 20 años no pueden representar la ruptura con el pasado reciente que este partido necesita. Los secretarios generales de las principales agrupaciones también deben asumir responsabilidades. La depuración debe ser profunda y generalizada para que la reflexión pueda tener lugar sin la influencia de los pesos pesados que han dirigido el partido, y bloqueado su renovación. No se trata de rejuvenecer el partido ni de renunciar a la experiencia de muchos cargos orgánicos, que a buen seguro tendrán mucho que aportar. Se trata de renovar unas caras que los murcianos ya han condenado con su indiferencia y en las que no volverán a confiar aunque el discurso sea radicalmente distinto: no se fiarán. En el nuevo proyecto político del PSRM deben sumar los mayores, los más jóvenes y los menos jóvenes pero la vieja guardia debe dar un paso o dos atrás. No pueden ser la imagen de un nuevo proyecto.

    El PSRM-PSOE debe acompasar su regeneración con los cambios que se sucederán a nivel nacional. El PSOE renovará líderes y proyectos en un hipotético Congreso Federal Ordinario o Extraordinario, y el PSRM-PSOE no puede quedarse atrás. Debe aprovechar ese impulso para volver a generar ilusión en su electorado. Estamos a tiempo de recuperar la confianza de los murcianos. Pero todo o casi todo debe cambiar. Quizá los socialistas deban replantarse algunos contenidos aunque los hayan combatido estos últimos años. Otros partidos y otras federaciones lo han hecho, y tendremos que hacerlo seguramente con un paso previo, absolutamente necesario: empezar pidiendo perdón a la sociedad murciana por haberles fallado. Los murcianos se divorciaron de los socialistas hace 8 años cuando los españoles empezaron a reconciliarse con el partido a nivel nacional. Entonces tuvimos que cambiar o modular el paso pero no lo hicimos. Años después tampoco, cuando la experiencia nos decía que teníamos que transformarnos a fondo. No defendimos con brillantez nuestras alternativas, ni supimos explicarnos como los murcianos merecían. Si hacemos autocrítica y empezamos por reconocer los errores en público, quizá los murcianos empiecen a reconciliarse con nosotros, a vernos como amigos y no como enemigos de esta tierra. Solo entonces empezarán a escucharnos. Solo entonces nuestras propuestas serán tenidas en cuenta. Solo entonces, tendremos influencia y poder para convencer.

    La campaña electoral de los socialistas ha sido francamente mejorable pero no es razonable cargar el peso de la derrota sobre las espaldas de Begoña García Retegui. En 8 meses no es posible enmendar el paso de 8 años. El secretario general debería haber asumido la responsabilidad de su gestión asumiendo el cartel electoral o de lo contrario haber renunciado a su cargo con anterioridad para propiciar un verdadero cambio. Begoña nunca debió aceptar el encargo, una trampa envenenada. Una de las mejores diputadas se ha inmolado no se sabe por qué razón, cuando no era su momento ni su lugar. Begoña, por falta de tiempo o por un error de apreciación, no ha variado una coma el discurso de Pedro Saura. Hemos visto una Begoña contenida y maniatada cuando esperábamos que demostrara su cara combativa. Begoña ha jugado a ser Saura, y para ser Saura, nadie mejor que el propio Saura. La campaña ni siquiera ha servido para poner sobre la mesa los cimientos de futuros éxitos electorales. Tiempo perdido. No haber explicado en campaña las diferentes competencias a manos de las distintas administraciones es un error imperdonable. Hoy muchos murcianos siguen pensando que la responsabilidad de los problemas en sanidad, educación, dependencia, urbanismo, empleo, comercio, y tantas otras competencias, es exclusiva del gobierno central. Haber conseguido aclarar estos conceptos, cuyo desconocimiento popular permite el caldo de cultivo para las manipulaciones del PP, hubiese dado valor a la campaña a pesar de la derrota. La información y la pedagogía en este sentido (y en otros temas) es la base para que los ciudadanos, cuando empiecen a escucharnos, puedan además empezar a entendernos.

    Zapatero, la crisis, el paro, los movimientos del 15-M, la fortaleza del PP, el control de los medios de comunicación regionales, la derogación del trasvase del Ebro, la corrupción ejercida en algunos ayuntamientos socialistas, la defensa de los recortes del gobierno central y la crítica a los recortes del gobierno regional, muchas son las razones colaterales que explican el descalabro del PSRM. Éste ha sido una tónica a nivel nacional, con un PSOE castigado en las urnas en todo el territorio, pero no puede constituir excusa, cuando ya se perdía estrepitosamente en la región mientras en otros feudos se ganaba con solvencia con las siglas del puño y la rosa. Perder por 10 puntos no es lo mismo que perder con una diferencia de 40. Perder consecutivamente tantas elecciones, con resultados descendentes, es algo insostenible. Por eso es necesario partir de cero, renovar las estructuras del partido, dotarlo de vitalidad, y abrirlo a la sociedad. Imprescindible la formación de la militancia, el entrenamiento de nuestros candidatos, la especialización de los equipos de trabajo en el partido. Empezar de cero tiene la ventaja de que no hay límites ni condicionantes, todas las ideas son bienvenidas, todos importamos, todos somos iguales. El proyecto debe iniciarse con unos líderes pero debe dar valor a todos los militantes, del primero al último. Todos debemos sentirnos importantes. Pero el tiempo apremia.

    Un nuevo escenario se abre a pesar del panorama sombrío que deja al Partido Popular con la mayor concentración de poder autonómico y municipal jamás conocido en democracia. Es una ventaja que tienen pero también una enorme responsabilidad. Los cambios a peor pueden constituirse en oportunidades si el partido logra regenerarse y culmina una reconciliación con la sociedad murciana. Las oportunidades vendrán y habrá que saber aprovecharlas. De camino, recortes y ajustes sociales sin precedentes que deberán asumir las comunidades autónomas y ayuntamientos, casi todos en manos del PP. Valcárcel no podrá culpar a los socialistas de Castilla La Mancha y de Aragón del bloqueo al trasvase del Ebro y el mantenimiento del Tajo que con toda seguridad no podrán acometer y mantener. El PP murciano tendrá un problema considerable si Rajoy llega a gobernar, pues las exigencias y demandas para con el gobierno de Zapatero han sido tan altas que la no construcción del tubo del Ebro o el impago de la mareante cifra de 4.200 millones de euros de deuda histórica dejaría en muy mal lugar a los populares. Si Valcárcel como parece probable emigra a un ministerio en caso de victoria del PP en las generales o a Europa en caso de derrota, la sucesión puede sangrar a una organización unida en público pero muy dividida en privado. Ahí, entonces, a un año vista, el PSRM debe llegar renovado y fuerte. No queda tanto, por eso el tiempo apremia.

    La catarsis que el partido necesita no puede hacerse esperar. Debemos hacerla con exigencia pero con la comprensión y la generosidad que una organización como la socialista requiere. No podemos cerrar heridas abriendo otras. Tengamos tacto pero que la militancia descontenta no de un paso atrás. La actual ejecutiva y los secretarios generales tienen en su mano hacer fácil este tránsito. De ellos depende que el nuevo proyecto sea viable o que vuelva a encallar una vez más. Algunos militantes indignados ya se están movimiento con manifiestos. Es ahora cuando los dirigentes socialistas deben demostrar su lealtad al partido. Estaremos vigilantes. No valdrán paños calientes esta vez, ni medias soluciones, ni soluciones negociadas. El futuro del PSRM-PSOE no se volverá a decidir, nunca más, en las famosas mesas de camilla. Que lo tengan en cuenta. No hay vuelta atrás.

    jueves, 19 de mayo de 2011

    RUBALCABA EN MURCIA