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    jueves, 29 de enero de 2009

    REACCIONES A LA SENTENCIA SOBRE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA: "DIOS LO QUIERE"



    “Seguiré negandome a que los míos entren en clase de Ciudadanía, me niego a que adoctrinen a mis hijos, sólo la Ley de Dios que expresan con claridad nuestros obispos y la moral y ética de nuestra derecha que Rajoy y Aguirre quieren aplicar en nuestro país, asaltado por marxistas y ateos, que unidos con otros terroristas pretenden imponer unas creencias satánicas. El Supremo está vendido al poder rojo y masón, ocupemos el estado y demos ejemplo de nuestra valentía histórica."

    Este es un comentario anónimo en ABC.es a cuenta de la sentencia del Tribunal Supremo sobre ciudadanía. Hasta hace un rato los había incluso mejores, aunque ya los han borrado: “Como mi hijo me salga maricón por culpa de ZP… que se vayan preparando los rojos porque vamos a ir a por ellos como en el 36″.

    Visto en escolar.

    19 comentarios:

    Anónimo dijo...

    No solo son unos fascistas, además están enfermos.

    luxury dijo...

    En cuanto les llevas la contra, guerra civil, lo llevan en los genes..

    Reverendo Pohr dijo...

    Hay que ver hasta dónde llega el fanatismo. Si el Tribunal Supremo, que suele estar compuesto por jueces mayoritariamente conservadores, falla en este sentido será por algún buen motivo. Y dudo mucho que el Tribunal Constitucional vaya a resolver de manera diferente (al contrario que algunos puntos de la ley que obligaba la enseñanza obligatoria de religión, que hubiese sido declarada tarde o temprano anticonstitucional porque favorecía claramente a una confesión religiosa en un Estado constitucionalmente ACONFESIONAL).

    Que un estado (como el nuestro: "social y democrático de derecho") propugne la enseñanza de unos determinados valores tiene su lógica y no tiene porque atentar contra la práctica privada y particular de una religión. El problema surge con la concepción radical de la práctica religiosa, en la cuál uno se considera por encima de los demás ("la mía es la única verdadera") y cree que su fe debe ser impuesta. Es cuando se cree paranoicamente que otros pretenden hacer lo mismo, se rompen los lazos de entendimiento y... se acaba mal. ¿No aprenderemos nunca en este país?

    Anónimo dijo...

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    ADVERTIDO QUEDAS.

    Anónimo dijo...

    El PP está muy tocado, moribundo, a raíz de que se publicara hace una semana en "El País" las pruebas de la existencia de una trama de espías ilegales pagados con dinero público en la Comunidad de Madrid.

    ¡Es el mayor escándalo que salpica al principal partido de la oposición desde el famoso caso Naseiro y la conspiranoia sobre el 11-M!.

    Sólo le faltaba a la extrema derecha, muchos de ellos fundamentalistas católicos, el varapalo del Supremo a la objeción de Educación para la ciudadanía.

    Hasta tal punto es así, me refiero al desconcierto que corre dentro del PP, gracias al periodismo de investigación, que Rajoy ha dado su última rueda de prensa en el jardín de su casa, allí ha grabado un video, entre los suyos, para que no se le pregunten sobre estos temas.

    Rajoy está acorralado, no ha actuado antes, a pesar de tener en sus manos unos dossieres, desde hace dos años, en el que se reflejaban estos hechos. ¿Por qué no ha tomados medidas?, se pregunta la mayoría de ciudadan@s.

    Las tres unidades parapoliciales han estado funcionando en la Comunidad de Madrid paralelamente, con el objetivo de extorsionar a personajes de su propio partido y conseguir contratas millonarias, además de escenificarse el control de Caja Madrid e intentar desbancar a los marianistas.

    ¡Todos los medios coinciden en calificar este comportamiento de mafioso!.

    Ahora entedemos mejor el afán privatizador de Esperanza Aguirre, el crimen organizado, las mafias y sus espías, su principal instrumento, y lo que está detrás de todo este asunto: LA CORRUPCIÓN.

    Elena

    Anónimo dijo...

    ¡Osti tú! Si ya tienen tan pocos argumentos que hasta se dedican a amenazar con boicoteos de la página. Supongo que éste es un fantasma, pues si no es así está declarando públicamente que ha cometido un delito; ¡en este caso es un t...!
    Todos estos que no acatan la sentencia lo que deben hacer, pienso, es seguir sin mandar a sus hijos al colegio, como objetores que son del sistema educativo español, y apechugar con las consecuencias que tal decisión conlleve, como hicieron otros en otras épocas que pisaron cárceles incluso por su forma de pensar y que en aquel momento fueron tratados como delincuentes por sus ideales.

    Anónimo dijo...

    Ex miembros del CNI son contratados por cualquier mafioso/a para extorsionar, chantajear e incluso cambiar unas letritas en los escritos de un buen comentario o e-mail.

    ¿No decían que Roca, el de la operación Malaya, trabajaba para el CNI en la época de Trillo?
    Seguro que en Los Alcázares tenemos a alguno más por descubrir. ¿Qué sabrá Chema Gil de estos asuntos?... ¿No conocerá Chema Gil a algún ex miembro del CNI?

    luis dijo...

    Al anonimo que grita:
    Joder tio, tienes una diarrea cerbral que ya, ya.
    Eres un fanatico asqueroso.
    Saludos, tambien para ti.

    Anónimo dijo...

    ¿Por qué no investigan en Murcia al que se hace llamar "De la Cierva" por avisar al actual alcalde pachequero de que los de Anticorrupción tenían en el punto de mira las corruptelas del Ayto. de Torre Pacheco? ¿Sólo hay que pedir dimisiones por parte de la oposición? ¿No hay muchas responsabilidades penales en estos asuntos?

    ¿Cuántos espías ilegales tenemos en S. Esteban?

    ¿Cuáles son sus contactos en la judicatura?

    ¿Por qué no se abrió una comisión de investigación en su día?

    Anónimo dijo...

    Para el que grita
    SALUD REPUBLICA Y MEMORIA

    Anónimo dijo...

    Estoy convencido de que en Murcia, el PP tiene montada también una red de espionaje parapolicial. He oido decir muchas veces que utilizan a policias locales para tales fines.¿Quién puede investigar esto? ¿A quién le compete?¿Puede un policia local de paisano, hacer de escolta de un politico del PP?

    Jr dijo...

    al facha ese que deej de amenazar con que nos va a hackear el blog,un slaudo epeprufo

    Jr dijo...

    hola a todos, al ultra derechista ese que amenza con cerar este blog,menos amneazas anda listillo

    Anónimo dijo...

    o sé si un policía local de paisano puede hacer de escolta de un cargo del PP. Lo que sí está claro que algunos dirigentes del PP que tienen cargos públicos (alcaldes) usan a estos agentes locales como escoltas propios (amparándose en su cargo, supongo) y no debe ser ilegal, por tanto. Lo que sí que pienso yo es que es inmoral, al menos (¿Para qué necesitan éstos políticos de por aquí escoltas? ¿Por qué se aprovechan de su puesto para estar protegidos a cargo del erario público?

    Anónimo dijo...

    COMO PODEIS VER NO SOLO ESTA GENTE NO RECONOCE LOS DESMANES DE LA GUERRA CIVIL NI SIQUIERA DE CARA A LA GALERIA
    SINO QUE ESTA ORGULLOSA Y DISPUESTA A REPETIRLOS.
    VIENDO COSAS COMO ESTA ME DA VERGUENZA DE VIVIR EN UN PAIS COMO ESTE, DONDE HAY TANTO BORREGO, TANTO CAFRE POR LA VIDA
    EN FIN...
    DONDE HAY GENTE QUE NO SOPORTA QUE PIENSEN DIFERENTE QUE ELLOS, QUE NO SOPORTAN NO LLEVAR SIEMPRE RAZON, ESTA POLEMICA DE EDUCACION PARA LA CIUDADANIA, SI VIVIERAMOS EN UN PAIS CULTO Y EDUCADO ESTARIA YA ZANJADA, NI SIQUIERA HUBIERA EXISTIDO, PERO COMO DESGRACIADAMENTE VIVIMOS EN UN PAIS DE ANALFABETOS, Y PARA MAS DESGRACIA LOS MAS ANALFABETOS SON LOS QUE TIENEN DINERO Y PODER, PUES ASI NOS VA, LO PRIMERO ES QUE ESA ASIGNATURA SE DA EN MUCHOS PAISES, LO SEGUNDO ES QUE NADIE SE METE CON QUIEN QUIERA DAR RELIGION, QUIEN QUIERA QUE LA DE Y QUIEN NO QUIERA QUE NO LA DE.
    ¿O ES QUE LO QUE NO QUIEREN ES QUE SE LES ENSEÑE A SUS HIJOS CIERTOS VALORES DEMOCRATICOS? YO CREO QUE LO QUE ALGUNOS QUIEREN ES QUE A SUS VASTAGOS SE LES SIGA ENSEÑANDO EL "UNA GRANDE Y LIBRE" Y RELIGION ULTRAMONTANA COMO UNICA MANERA DE PERPETUAR EL REGIMEN ANTERIOR Y NO DESCANSAR HASTA QUE LA IZQUIERDA ESTE APLASTADA, TRANSMITIENDO EL ODIO, DE GENERACION EN GENERACION, ESO ES POR LO QUE LO HACEN NO POR DEFENDER LAS CREENCIAS RELIGIOSAS, ES MAS TENIA QUE DARLES VERGUENZA DE LLAMARSE CATOLICO, POR QUE SON PERSONA QUE DISFRUTAN CON EL SUFRIMIENTO DE OTROS QUE LES DA IGUAL, SON PERSONAS SADICAS, QUE DEFIENDEN QUE EL MEDICO HAY QUE PAGARSELO Y QUE SI NO AHÍ TE MUERAS COMO EN EEUU NACION A LA QUE TANTO APRECIAN...

    Anónimo dijo...

    SU HIJO APARTE DE MARICON LE VA A SALIR VAGO.

    Darth Vader dijo...

    Peperufo, de acuerdo contigo en la malsana imposición que sigue habiendo en este país por el ataque tan esquizoide a la asignatura educación para la ciudadanía. Quisiera saber tu opinión al respecto de esta reflexión que he leído de un profesor en la web sobre la asignatura en cuestión. Aquí la tienes:
    "CONTENIDO ANTROPOLÓGICO Y ÉTICO DEL CURRÍCULO DE EDUCACIÓN PARA LA
    CIUDADANÍA
    Toledo, 14 de abril de 2007
    Prof. María Lacalle Noriega
    Planteamiento: ¿moral pública frente a moral privada?
    Cuando decimos que la asignatura de Educación para la Ciudadanía es un intento de
    adoctrinamiento por parte del Estado no nos estamos inventando nada. Fuentes del Ministerio de
    Educación así lo han reconocido. Y tanto en la Ley Orgánica de Educación como en los Reales
    Decretos que la desarrollan se insiste una y otra vez en la necesidad de formar la moral cívica de los
    alumnos.
    Y esto a pesar de que el artículo 27 de la Constitución proclama la libertad de enseñanza y
    reconoce que los padres son los primeros y únicos responsables de la formación religiosa y moral de
    sus hijos. Sin embargo, los textos que regulan la asignatura hablan de las “obligaciones del Estado
    en la formación de todos los ciudadanos y ciudadanas en valores y virtudes cívicas”. ¿De dónde
    salen esas supuestas obligaciones del Estado? ¿Desde cuándo el Estado se tiene que ocupar de la
    formación en valores y virtudes? ¿No pertenece eso, más bien, al ámbito de la libertad de enseñanza
    de los padres?
    El Gobierno interpreta el artículo 27 en el sentido de que la formación religiosa y moral, que
    corresponde a los padres elegir, pertenece al ámbito privado. Mientras que en el ámbito público la
    primacía y la responsabilidad es del Estado. A través de Educación para la Ciudadanía se quiere
    imponer una ética civil obligatoria en la esfera social y que las convicciones morales y religiosas
    queden relegadas a la vida íntima y familiar.
    Claramente, esto supone una invasión por parte del poder público de un terreno que no le es propio,
    como es la educación moral. Y no cabe separación entre moral privada y moral pública. La moral es
    una porque la persona es una. Comportarse conforme a unos principios en la vida social y conforme
    a otros en la vida familiar es una falta de coherencia, no tiene sentido.
    El Gobierno utiliza la excusa del pluralismo para justificar su adoctrinamiento. Considera que en una
    sociedad multicultural es necesario encontrar un mínimo común ético que haga posible la
    convivencia. Se dice que están en circulación una pluralidad de códigos morales diferentes que
    provocan la perplejidad de los padres y la desorientación moral de los hijos. De ahí la necesidad de
    extraer el mínimo común ético como obligatorio para todos. Los padres siguen siendo libres para
    transmitir su fe y sus creencias, sólo en el ámbito privado, y siempre que no choquen con ese mínimo
    común ético, que es obligatorio para todos.
    ¿Es posible encontrar ese “mínimo común ético”?
    Antes de continuar con el análisis de la asignatura, es importante hacer un paréntesis para plantear
    una pregunta decisiva: ¿es posible encontrar ese “mínimo común ético”?
    Está claro que es muy necesario, pero, ¿es posible? ¿Hay algo que sea común a todos los hombres,
    por encima de la diversidad de razas, de culturas, de religiones? Sí lo hay: la naturaleza humana.
    Todos participamos de una misma naturaleza, y esa naturaleza es normativa. Es decir, de la
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    naturaleza humana brotan una serie de principios, que descubrimos con la razón, y que nos permiten
    discernir el bien del mal.
    Es la ley natural. Y en virtud de la ley natural podemos decir que es bueno lo que es conforme a la
    naturaleza humana y que es malo lo disconforme. Es bueno todo aquello que se adecua a la
    naturaleza del hombre, todo aquello que permite que la persona se desarrolle plenamente como
    persona. Es malo todo aquello que es contrario al ser del hombre, aquello que le destruye, aquello
    que le embrutece.
    Hoy día no se reconoce esto porque se ha perdido la noción de “naturaleza”, el concepto metafísico
    de “naturaleza”. Y, además, se reduce lo específicamente humano al ámbito de la cultura. Se
    considera que la persona es totalmente autónoma, que la cultura no tiene ningún fundamento
    objetivo, y que todo se puede alterar, de manera que todo queda a merced del arbitrio y del poder,
    del consenso, del deseo.
    Ciertamente, no se puede negar que el hombre existe siempre en una cultura concreta, pero tampoco
    se puede negar que el hombre no se agota en la cultura. El progreso mismo de las culturas, y su
    diversidad, demuestra que en el hombre existe algo que las trasciende: este “algo” es la naturaleza
    del hombre. La naturaleza es la medida de la cultura y es la condición para que el hombre no sea
    prisionero de ninguna de sus culturas, sino que defienda su dignidad personal viviendo de acuerdo
    con la verdad profunda de su ser.
    ¿Cómo es la ética que se transmite en Educación para la Ciudadanía?
    De manera que ese “mínimo común ético” es necesario, es posible y lo encontramos en la ley natural.
    El problema es que no es esto lo que les van a enseñar a nuestros hijos. No les van a enseñar a
    guiarse por la ética natural. Entonces, ¿qué les van a enseñar? ¿De dónde sale ese mínimo común
    ético? ¿Cuáles son sus principios básicos?
    Lo que van a enseñar a los niños y niñas de toda España es una ética basada en el laicismo, en el
    relativismo, en el positivismo y en la filosofía de género. Vamos a analizar brevemente cada uno de
    estos principios.
    Una ética laicista
    En primer lugar, hay que decir que la asignatura está profundamente impregnada de laicismo. Aquí
    hay que hacer una precisión para no confundir laicismo y laicidad.
    La “laicidad” es la libertad de religión. En un Estado laico no se impone la religión, sino que se le
    deja espacio libre. La laicidad es algo positivo. Los problemas surgen cuando se trata de ir más allá
    y se intenta eliminar la religión de la vida social. Esto ya es laicismo. Y el laicismo impide la libertad
    religiosa. Ya no es ese elemento de neutralidad que abre espacios de libertad a todos. Es más bien
    una ideología que se impone a través de la política y no concede espacio público a las religiones,
    sino que las relega al ámbito de lo privado y a la conciencia individual.
    Volviendo a la asignatura, dicen sus defensores que es neutral con respecto a las religiones puesto
    que no habla de ellas para nada. Pero esa supuesta neutralidad es falsa. Por un lado, porque cierra
    por completo la mirada de los alumnos a la trascendencia, y, por otro lado, porque en caso de que
    esa mirada religiosa la hayan recibido en su familia, se les dice que pertenece al ámbito privado, y
    que sus convicciones no se pueden “notar” en el ámbito público.
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    Hay asignaturas que se pueden enseñar sin hacer referencia a Dios. Se puede explicar matemáticas
    sin hacer referencia a Dios, pero no se puede pretender, como pretende la asignatura, que los
    alumnos formen y desarrollen su propia identidad y conciencia moral prescindiendo absolutamente de
    la referencia a la trascendencia. El ser humano necesita plantearse la pregunta sobre Dios para
    resolver los principales enigmas de la vida. Esta pregunta tiene que ser planteada, aunque sea para
    negarla. En Educación para la Ciudadanía ni siquiera se plantea. No se niega que Dios exista, pero
    se le ignora como si no tuviese nada que ver con la vida. Se deja sin respuestas lo más importante.
    Todavía peor, se impide que surjan las preguntas. Y esto no es ser neutral.
    Las religiones, dicen, deben quedar recluidas al ámbito privado y no pueden ser factores de
    construcción de la vida social porque son una fuente de problemas e impiden el progreso y la
    libertad. Así lo expresa el Manifiesto del PSOE titulado Constitución, laicidad y educación para la
    ciudadanía.
    Los partidarios del laicismo radical están convencidos de que sólo eliminando la religión se puede
    conseguir un mundo mejor. Lo cual es radicalmente falso, y la historia lo ha demostrado. Aquéllos
    regímenes políticos que han pretendido borrar por completo a Dios no han conseguido mejores
    personas ni sociedades más justas. Pero es que, además, cuando se suprime la dimensión religiosa
    de la existencia se produce un vacío que no puede quedar así, sin nada. Se suprime la religión para
    imponer en su lugar una doctrina obligatoria: la doctrina del Estado laicista, que se impone como
    doctrina única, forzosa y excluyente. Es el agnosticismo impuesto por la fuerza de la ley, lo cual es
    radicalmente contrario a la aconfesionalidad del Estado proclamada en la Constitución, pues se
    impone como obligatoria la confesión laicista. Por eso, como señalaba recientemente el Cardenal
    Antonio María Rouco compaginar laicismo radical con libertad de enseñanza resulta imposible.
    Una ética relativista
    En segundo lugar, Educación para la Ciudadanía impone una ética relativista. Los defensores de la
    asignatura utilizan aquí el mismo argumento de antes: dicen que es absolutamente neutral, porque no
    impone ninguna ideología. Pero es que el relativismo es una ideología que implica una concepción
    profunda de la vida y del ser humano.
    El relativismo sostiene que todo lo que se refiere a Dios y al sentido de la vida es inaccesible porque
    los hombres somos unos seres limitados incapaces de conocer la verdad. Nuestro conocimiento es
    parcial e incorrecto. Por eso afirman que todas las opiniones son igualmente aceptables y válidas.
    Según dicen, para poder convivir en paz es necesario reconocer que nadie tiene razón. El relativismo
    y la tolerancia son presupuestos necesarios de la democracia. En el currículo de la asignatura se
    insiste en la tolerancia como si fuera la mayor de las virtudes. Y se identifica tolerancia con
    aceptación acrítica de todo. Todo vale. Todo debe ser permitido. Todo es igualmente bueno.
    Desde el relativismo se considera que la tolerancia es incompatible con el convencimiento de que
    algo es verdadero. El perfecto ciudadano es aquel que no tiene ninguna convicción ética
    permanente. Para evitar el enfrentamiento hay que dejar de tener ideas propias. Y es que la
    tolerancia relativista no es tanto una actitud intelectual sino vital, pues se trata de aceptar la posición
    de los demás no en razón de sus argumentos sino como renuncia a los propios. Esa falsa tolerancia
    acaba convirtiendo en bueno y justo lo que no lo es. Tenemos ejemplos más que suficientes para
    comprender esto.
    Los textos legales que regulan la asignatura no hacen más que repetir que se trata de formar
    ciudadanos con sentido crítico, pero para adoptar un punto de vista crítico ante cualquier cosa es
    necesario tener unos principios que sirvan de referencia. Sin ellos, no hay crítica que valga. Sin ellos,
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    la sociedad está expuesta a cualquier engaño. La manipulación es tanto más fácil cuanto más amorfa
    es la sociedad y menos convicciones tiene.
    Es falso que el relativismo sea condición necesaria para la democracia. Es justo lo contrario. En una
    democracia la verdad tiene que estar en el centro de la vida pública. Si no hay verdad la
    democracia se convierte en humo pues se impondrá la posición que más votos obtenga, no la más
    justa o la mejor para el bien común.
    Una ética positivista
    En tercer lugar, Educación para la Ciudadanía impone una ética positivista. No se reconoce la
    existencia de ningún criterio objetivo de justicia, por lo que el único criterio ético es lo “legal”: lo que
    está permitido por la ley es bueno.
    En los textos que regulan la asignatura se dice que el mínimo común ético que se quiere imponer se
    fundamenta en los derechos humanos, pero, atención, en “los derechos humanos en su carácter
    histórico y cambiante”. Y ¿en función de qué cambian? En función del consenso social.
    Dicen que el mínimo común ético se fabrica, no se descubre. Se fabrica con el diálogo y el
    consenso. De manera que el uso de la razón y la referencia a las exigencias propias de la
    naturaleza humana son desplazados por el culto irracional a la voluntad de la mayoría.
    Resulta difícil defender la existencia de los derechos humanos sin que tengan un fundamento objetivo,
    pues si no existe un “por qué”, todo queda en manos del consenso, del acuerdo político, de los
    intereses de distintos grupos o ideologías. Y si todo depende de los intereses en pugna o de los
    deseos de unos cuantos, ¿sigue teniendo sentido hablar de derechos humanos?
    Cuando no hay un fundamento objetivo todo es susceptible de cambiar según por dónde soplen los
    vientos. Las grandes decisiones morales del hombre se subordinan al voto de la mayoría. Antes todos
    tenían derecho a la vida, ahora los niños no nacidos no lo tienen, y dentro de poco tampoco lo
    tendrán las personas mayores. Ahora el aborto es considerado una libertad, y en muchos foros ya se
    considera un derecho. Antes, no hace mucho, el matrimonio era la unión de un hombre y una mujer.
    Ahora es la unión de dos personas. Por ahora. Pronto veremos que matrimonio es cualquier cosa. En
    algunos países ya hay voces que reclaman el matrimonio en grupo. Es cuestión de tiempo que lo
    pidan aquí también. ¿Por qué no? Una vez que desaparece el criterio de lo justo por naturaleza
    como fundamento objetivo, entonces se puede admitir cualquier cosa.
    Lo cierto es que los derechos humanos se fundamentan en la ley natural, en la existencia de unos
    criterios morales que son anteriores a los acuerdos nacionales o internacionales, y que están por
    encima de cualquier diferencia de raza, religión o cultura. Precisamente por eso la ley natural
    constituye la única base posible para una auténtica ética común, la única base para la construcción
    de una sociedad justa. Sin embargo, cuando no se reconoce un criterio objetivo de justicia los
    derechos humanos quedan vacíos de contenido, y la democracia se convierte en tiranía.
    La filosofía de género
    En Educación para la Ciudadanía subyace una antropología basada en la filosofía de género. Esta
    filosofía sostiene que cada uno puede elegir su propia identidad y orientación sexual con
    independencia de su sexo biológico.
    La filosofía de género parte de una antropología dualista que separa en la persona humana su
    dimensión corporal de su dimensión psicológica y espiritual, lo cual lleva a defender que la identidad
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    genérica no está determinada por la identidad sexual, sino que depende de la psicología de cada
    uno y de la cultura en la que vive. Además, la persona es completamente autónoma y la libertad una
    fuerza absoluta: en consecuencia, cada uno puede “construirse” como quiera. Esta concepción de la
    persona encaja perfectamente con los elementos éticos de Educación para la Ciudadanía: si no hay
    Dios, ni verdad, ni naturaleza de la cual se deriven exigencias ni principio alguno, entonces, que
    cada uno haga lo que quiera.
    Los defensores de esta filosofía afirman que la humanidad no está dividida en hombres y mujeres,
    sino en heterosexuales, bisexuales y homosexuales. Creen que cualquier actitud y orientación sexual
    resultan justificables, y es la sociedad la que debería cambiar para incluir, junto con el masculino y el
    femenino, otros géneros en el modo de configurar la vida social.
    La filosofía de género se ha ido implantando en España en los últimos años de una manera
    rapidísima. Se ha incorporado a la legislación en todos los ámbitos – civil, penal, mercantil… – de
    una manera u otra. El último ejemplo es la Ley aprobada el pasado mes de marzo en virtud de la
    cual se puede cambiar “la inscripción relativa al sexo de una persona en el Registro Civil, cuando
    dicha inscripción no se corresponde con su verdadera identidad de género”.
    En la asignatura Educación para la Ciudadanía esta filosofía está presente en todas las etapas y de
    una manera obsesiva. Por una parte, se rechaza cualquier diferenciación entre varón y mujer,
    llegando a identificar desigualdad con discriminación. Por otra parte, se insiste machaconamente en
    la posibilidad de elegir la propia identidad de género y orientación sexuales. También aparece de
    manera reiterada el concepto de homofobia, entendiendo por tal la no admisión como normal y
    buena de cualquier orientación sexual. En este sentido conviene recordar que el pasado 21 de junio
    se aprobó en la Comisión de Educación y Ciencia del Congreso una proposición no de ley para
    establecer en la escuela medidas contra la homofobia y a favor del reconocimiento de la diversidad
    afectivo-sexual, así como la aceptación de las diferencias, que permita superar los comportamientos
    “sexistas”.
    Últimamente se habla mucho del “derecho a la libre determinación sexual”, como si la libertad fuera
    una fuerza omnipotente. Pero, nos guste o no, la libertad tiene unos límites, y no puede ir más allá
    de la propia naturaleza.
    No es difícil imaginar las consecuencias terribles que puede producir la enseñanza de una
    antropología basada en la filosofía de género en los niños y adolescentes. La confusión que se les
    puede provocar en torno a su propia identidad sexual es tan grave que puede conducirles a la
    patología y a una vida desgraciada.
    Estamos ante un caso claro de intervencionismo estatal
    Después de todo lo dicho creo que está claro que estamos ante un caso de intromisión del Estado en
    la libertad de enseñanza, pues se pretende imponer una concepción moral y del ser humano como
    obligatoria. Y no sólo es un ataque a la libertad de enseñanza. La cosa parece todavía más grave.
    Porque si se elimina cualquier criterio objetivo de justicia, el Estado acaba erigiéndose en la fuente
    última del Derecho y de la moral, y la sociedad civil corre el peligro de desaparecer.
    En el fondo eso es lo que se busca en todas las ideologías totalitarias: la progresiva abolición de los
    cuerpos intermedios, porque es más fácil controlar a los individuos aislados y solos ante el Estado
    omnipotente. De ahí la obsesión por privar de influencia social a la Iglesia Católica, que es una voz
    independiente y que puede resultar crítica e incómoda. Y de ahí, también, el ataque a la familia.
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    La asignatura Educación para la Ciudadanía no concede espacio ni autoridad a los padres. Es cierto
    que se les permite elegir el tipo de formación religiosa y moral que desean para sus hijos, pero ¿qué
    validez tiene esa elección si luego el Estado les impone otra moral y otra concepción del hombre y
    del mundo? Así lo han declarado recientemente los Obispos: “Si el sistema educativo obligara a
    recibir otra formación de la conciencia moral, violentaría la voluntad de los padres y declararía
    implícitamente que la opción hecha por ellos en el ejercicio de sus derechos no es considerada
    válida por el Estado”.
    En los Reales Decretos que desarrollan la LOE no se menciona para nada la autoridad de los padres
    ni la importancia de la familia en la formación de los niños. Esto resulta tan patente y escandaloso
    que el Consejo de Estado ha advertido al Gobierno que debería incluirse en el currículo de la
    asignatura el respeto a padres y profesores y la aptitud para aprender y escuchar su consejo y
    orientación. La familia estorba en todo este proceso de adoctrinamiento. Por eso hay que atacarla, o
    debilitarla. Y una de las formas de debilitarla consiste en minimizar la autoridad y la influencia de los
    padres.
    Conclusión
    En definitiva, la asignatura, tal y como está planteada, es inaceptable. En el fondo no es nada
    nuevo, ya se veía venir. En los últimos años estamos asistiendo al avance de una cultura nihilista que
    empobrece el sentido de la existencia humana y relativiza en el campo ético hasta los valores
    fundamentales. Y todo esto no se realiza de una manera abierta, sino bajo la sutil metodología de la
    indiferencia, del relativismo, del “buenismo” que hace pasar por normales todos los comportamientos,
    de modo que no se suscite ningún problema moral. Es toda una ingeniería social.
    El Papa Benedicto XVI señalaba recientemente que hay tres principios irrenunciables para los católicos
    en la vida pública: “la protección de la vida en todas sus fases, desde el momento de la concepción
    hasta la muerte natural”; el “reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como
    unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa frente los intentos de hacer
    que sea jurídicamente equivalente a formas radicalmente diferentes de unión que en realidad la
    dañan y contribuyen a desestabilizarla, oscureciendo su carácter particular y su papel social
    insustituible”; y “la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos”.
    En España, en la actualidad, los tres están en peligro, en grave peligro. Esta asignatura atenta
    directamente contra el tercero e indirectamente contra los dos primeros. Si queremos construir una
    sociedad libre y auténticamente humana tenemos que hacer algo. Seamos buenos “ciudadanos” y
    luchemos por lo que es justo."
    Lástima que esta tan "profunda" reflexión caiga al final por su propio peso ya que él mismo acaba imponiendo lo mismo que supuestamente según él trata de imponer esta asignatura. Terrible cómo están algunas cabezas pensantes, porque ésta sí lo es. Insisto, me gustaría saber tu opinión si terminas viendo esta reflexión.

    Anónimo dijo...

    Que sea homosexual no lo considero malo, pero que se hiciera del PP, sera un duro revés, sinceamente.


    Hasta que no se le quite a la iglesia el poder de decisión que tiene en este pais, seguirá habiendo fascismo.


    catalino

    Anónimo dijo...

    a la iglesia ni agua. es lo ellos hacen con el pueblo.

    FUERA