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    viernes, 26 de agosto de 2011

    ¿QUÉ HEMOS HECHO PARA MERECER ESTO, SEÑOR RUBALCABA, SEÑOR ZAPATERO?



    La reforma de la constitución que fija el equilibrio presupuestario y el control del déficit público ya está aquí. PSOE y PP han acordado entre otras cuestiones asumir el déficit anual que marque la Unión Europea a cambio de renunciar a fijar una cifra concreta en el articulado. Decir la Unión Europea es tanto como decir Alemania, que tiene marcado un déficit de 0,35% en su constitución. Es decir, la cifra realmente permitida - que se fijará en una ley orgánica- estará poco más por encima, con lo que perdemos definitivamente una valiosa herramienta fiscal contracíclica, y desde luego, ya no se podrá incurrir en un déficit de dos dígitos, como el que sacó a España de la recesión económica hace casi un año. ¿Qué hubiese sido de nosotros si en 2009 el mundo no hubiese tirado de déficit, cuando los halcones del neoliberalismo estimulaban su economía y pedían un tiempo muerto en la aplicación de las reglas del capitalismo? Estaríamos en una depresión económica y en un corralito financiero nacional y mundial. Peligros que por cierto vuelven a rondarnos por las políticas de austeridad impuestas desde Alemania y que los republicanos pretenden en EEUU. La reforma constitucional asumida por los socialistas españoles es tanto como reconocer que la socialdemocracia no sirve y que Keynes es un pelacañas funcional. Que la derecha europea tiene razón. Que hay que anteponer déficit, deuda o inflación a crecimiento económico, empleo y justicia social. La socialdemocracia puede coyunturalmente hacer un sacrificio y aplicar una política de ajuste -consecuencia de la llamada crísis de deuda- pero otra cosa bien distinta es grabar a fuego en nuestra carta magna el recetario económico del Partido Popular. Por ahí no podemos pasar si pretendemos seguir llamándonos socialistas o socialdemócratas.



    Zapatero ya no tiene defensa. Muchos hemos entendido el esfuerzo que ha hecho -a costa de su propia imagen y la de su partido- por salvar al país de las garras del rescate financiero. Por ello algunos irreductibles que entendemos la buena voluntad del presidente hemos apoyado algunas medidas -duras pero imprescindibles- para luchar contra el déficit. Son imprescindibles y necesarias no porque sean las adecuadas sino porque nuestros socios y las instituciones supranacionales que mantienen nuestra solvencia en pie nos las exijen. Pero esas instituciones se equivocan: la austeridad nos lleva a la recesión de nuevo y posteriormente a la depresión económica. Alemania y Francia ya están en crecimiento nulo -datos del segundo trimestre- y EEUU no anda mucho mejor. Solo una nueva ronda de estímulo económico salvará al mundo de una nueva tormenta financiera. Lo dicen señores de la talla de Nourini o Krugman. Y si bien Zapatero debe gobernar lo que le resta y torear con las directrices que le imponen "desde arriba", Rubalcaba está fuera del gobierno. De él se esperaba que liderara la socialdemocracia en España y por extensión en Europa. No lo ha hecho ni lo va a hacer. Sorprende y decepciona. Decepciona y sorprende. Destrozar las siglas y la alternativa al PP -que no es otra que el PSOE- para años es tan temerario como dejar escrito en nuestra constitución el dogma neoliberal. Está bien pensar en un país por encima del propio partido; pero la integridad y supervivencia de un partido como el PSOE es también muy importante para el devenir del país. No es inteligente que un partido se inmole por su país a dos meses de las elecciones, cuando se sabe que la reforma no calmará a los mercados -por lo anteriormente dicho- y porque la única consecuencia será que el amado país quedará en manos -por muchos años- de la derecha económica y conservadora que representa el PP, desprovistos además de un discurso de oposición creíble y diferenciado a los ojos de los ciudadanos.



    Esperábamos liderazgo en Rubalcaba pero está decepcionando. Alguien debe hacer frente a Merkel y a los halcones del neoliberalismo. El problema ya no es de deuda o de déficit. Quizá lo fuera hace 3 meses pero los mercados ya no castigan los déficits sino las pobres perspectivas de crecimiento económico, la incapacidad para generar ingresos y las altas tasas de paro. Esto se ve claramente cuando constatamos que con un déficit del 11,2% pagábamos por nuestra deuda un interés menor que con un déficit cercano al 6%, cuando cumplimos a rajatabla los límites marcados anualmente por Bruselas. Más tarde o más temprano los grandes pensadores de este engendro se darán cuenta de su error. Porque habrá que tirar de deuda pública de nuevo. Porque el BCE tendrá que regar de nuevo el sistema financiero -y sobre todo a los Estados- de dinero, poniendo en marcha la máquina de fabricar dinero. Estimular de nuevo las economías hasta que salgan de su anemia y reducir el déficit, no vía reducción de gastos, sino por medio de los ingresos -vía aumento de la recaudación- derivados de la consecuente inflación, provocando la devaluación del euro para hacernos más competetivos y favorecer nuestras exportaciones. Los eurobonos constituyen la otra pata irrenunciable, el dique definitivo para frenar la crísis de deuda, pero Alemania se opone. ¿Nadie va a levantar la voz, ni siquiera el "rejuvenecido" candidato? Hay una alternativa económica viable que alguien debe defender en Europa. Zapatero está preso de las circunstancias pero Rubalcaba está liberado de responsabilidades y tiene poco que perder -pues su derrota es practicamente segura- para liderar ese nuevo proyecto, para levantar la voz. Pero no lo hace ni parece que lo vaya a hacer. No solo invalida una posibilidad de victoria sino que bloquea la futura oposición al gobierno de Rajoy. Es una decisión torpe a corto plazo, a medio plazo y a largo plazo.



    Un socialista puede aparcar sus principios temporalmente por el bien común, por fuerza mayor, consecuencia de una coyuntura de urgencia económica acuciante; pero nunca puede renunciar a ellos - y por escrito- de por vida, porque entonces ya no será socialista ni socialdemócrata, se llamará otra cosa. Y en esas circunstancias nos encontramos millones de personas, militantes y simpatizantes. ¿Qué somos ahora? La solo idea de ejercer de palanganeros de las políticas de Aznar, Bush, Merkel o Rajoy me produce una enorme tristeza. No había necesidad alguna de hacernos el harakiri cuando quedan un puñado de sesiones en un parlamento que en un mes se disolverá. Lo podían haber dejado en manos y en la responsabilidad de los futuros ganadores y ejercer, ahora sí, liberados del todo del peso del gobierno, una verdadera oposición socialdemócrata que ilusione, contagie y despierte al resto de fuerzas políticas del mismo signo en toda Europa. Si Rubalcaba cree que con el maquillaje de última hora ha salvado el barco de la deriva se equivoca. Queda la vergonzante maniobra para eludir un referendum, para burlarle la voz a la ciudadanía española. Toda su campaña a la basura: tanto gesto y acercamiento al 15-M para nada. Aprobar semejante atrocidad por la puerta de atrás y de espaldas a la ciudadanía es indefendible. Hacerle la cama al PP es absolutamente despreciable. No se entiende.

    Señor Rubalcaba. ¿Y ahora con qué cara los simpatizantes y militantes socialistas vamos a defender este proyecto?

    jueves, 5 de mayo de 2011

    EL CIS PRONOSTICA EL HUNDIMIENTO ELECTORAL DEL PSOE EL 22-M: ALGUNAS REFLEXIONES



    1. El CIS pronostica un mapa practicamente azul en España con el PP como fuerza mayoritaria en casi todas las comunidades autónomas. El PSOE se hunde en intención de voto en todas las regiones e incluso podría perder feudos históricos como Extremadura, Castilla La Mancha, y capitales como Sevilla o Barcelona. Ciertamente estos resultados pueden ser desoladores para los socialistas, pero también se pueden salvar los muebles, ya que muchas "plazas" estarán disputadas por un escaso margen de votos y no se decidirán hasta incluso pasadas algunas semanas tras las elecciones, debido a las posibles alianzas, circunstancia con la que los socialistas parten con cierta ventaja. Mientras tanto al PP no le vale con vencer, tiene que arrasar y convencer después de las expectativas que han trasladado las encuestas, que son un arma de doble filo. Pueden movilizar a tu rival y ponerte el listón tan alto que termines ahogándote en un vaso de agua.

    2. El Partido Popular mejora ampliamente en sus principales feudos (Madrid, Valencia, La Rioja, Murcia, etc) y el PSOE se hunde en los mismos como oposición. Los ciudadanos no responsabilizan de la crísis económica a las autonomías y castigan la marca electoral que gobierna el país. Solo la mala imagen de Zapatero tapa y oculta la mediocridad del líder de la oposición y la de muchos de los candidatos del PP, con gestiones muy deficientes en sus respectivas responsabilidades. No se entendería de otra manera que por ejemplo Camps o Valcárcel mejoren resultados gobernando dos comunidades en quiebra técnica y con cifras de paro alarmantes mientras se castiga a la oposición que predijo y combatió los excesos de la política del monocultivo del ladrillo. El control de los medios de comunicación explica en parte este hecho tan insólito, amén de errores de organización y coordinación en las fuerzas de oposición.

    3. En clave nacional, de confirmarse tales resultados, habría dos posibles consecuencias. La primera, la posibilidad de un adelanto electoral a otoño, resultante de la debacle del partido de gobierno en las elecciones y la posible beligerencia de las fuerzas nacionalistas, que sustentan al gobierno, en el escenario post electoral. La segunda, Rubalcaba y Chacón, miembros del gobierno, empezarían a no resultar candidatos solventes con aspiraciones a la victoria. Mejorarían los resultados pero sin posibilidad de gobernar. Cabe preguntarse si el castigo del electorado socialista se mantendría en una segunda elección visto el precedente de 1995, donde una debacle autonómica y municipal dejó paso a un escenario de empate técnico entre los dos partidos en las generales. Tenemos otros ejemplos en Europa donde es habitual castigar en elecciones municipales a los gobiernos centrales. Merkel, Sarkozy, Berlusconi, han perdido recientemente elecciones, con debacles históricas.

    4. El futuro de los socialistas se decide por lo tanto a los puntos.,Caer estrepitosamente como pronostica el CIS pasaría por buscar y relanzar a un candidato rupturista, renovador y alejado del "Zapaterismo". Salvar los muebles, mantener los gobiernos de Extremadura y Castilla La Mancha, daría posibilidades a Rubalcaba para la batalla con Rajoy. Los resultados de las autónomicas y municipales no son extrapolables a las generales pero generan una tendencia casi definitiva en la coyuntura de crísis actual. Son más temibles los resultados psicológicos y anímicos que los que dicten las cifras de votos. El partido puede salir derrotado psicológicamente o reforzado a pesar de la adversidad. Lado positivo: en campaña el PSOE no puede más que mejorar y el PP empeorar esta radiografía pre-electoral.

    5. El PSOE paga los efectos de la crísis económica pero también su pésima política de comunicación. Las reformas no se han explicado diligentemente. Hay una quiebra de confianza de un gobierno que aplica recetas necesarias pero que infunde una imagen de precariedad e improvisación que no transmite la solvencia y confianza necesarias. La gestión del gobierno central definitivamente pesará en la decisión de los electores más de lo que los socialistas desearían. Los socialistas deben hablar en clave autónomica y municipal pero no deben huir del cuerpo a cuerpo en temas nacionales porque serán los que decidan en gran medida estas elecciones. Por ejemplo: los ciudadanos utilizan un "frame" repetido por los populares y no resuelto por el PSOE: "nosotros creamos empleo y los socialistas lo destruyen, ya solucionamos una crísis en 1996, lo haremos otra vez". El PSOE debe combatirlo y diseñar un discurso de contrarréplica porque tendrá que enfrentarlo en todas las campañas.

    6. Con un país con casi 5 millones de parados y una economía estancada, el partido no ha sabido conjugar el ajuste fiscal comprometido con las instituciones europeas con una respuesta social al drama del desempleo. La razón, no traspasar ciertas líneas rojas que se ha marcado el partido en materia de educación, sanidad o cultura. El PSOE debería marcar algunas prioridades y entender que la situación económica en España es de emergencia nacional, citaré algunos ejemplos en sucesivos puntos. Y aunque tarde, siempre se está a tiempo de explicar qué se está haciendo, cómo y por qué. Los socialistas tienen 15 días para provocar una reacción en su electorado, hay cosas por hacer e intentar, y sobre todo no hay que rendirse a pesar de las encuestas. Por ejemplo no se ha explicado el peso y la responsabilidad de las comunidades en el desempleo, ni las competencias propias de las diferentes administraciones ni se han trasladado propuestas que interesen realmente a los ciudadanos en materia económica. Tenemos que volver a la senda reformista para ilusionar a nuestro electorado.

    7. Los ciudadanos de las comunidades autónomas donde los socialistas son oposición no entienden por qué apoyan las medidas de austeridad aplicadas por el gobierno central y sin embargo son beligerantes con los ajustes que nacen de los gobiernos autonómicos del PP. Hay que ajustar los discursos. Los ciudadanos entienden mejor algunos ajustes que otros, y son especialmente comprensivos si reciben una explicación de por qué son necesarios y en qué medida les benefician a medio plazo. Toca exigir responsabilidades pero también trasladar el mensaje de que los sacrificios son necesarios y además son la garantía de que nadie quede abandonado a su suerte en medio de la crísis. La diferencia debe ser clara: unos hacen los ajustes por convicción, otros para mantener la cohesión social. Los socialistas ahorran para repartir y ayudar a los que necesitan ayuda de los poderes públicos, los populares como una estrategia centrada en la justificación de la privatización y el negocio con los servicios públicos.

    8. Los socialistas deben dar una respuesta social al drama del paro. Actualmente, y posiblemente en los próximos años no será posible crear empleo neto por lo que millones de españoles quedarán expuestos a situaciones de precariedad y dificultades vitales varias. Es posible, por ejemplo, articular una batería de medidas como mantener y multiplicar la ayuda de 400 euros a los desempleados que agoten su prestación, al menos hasta que la economía sea capaz de crear empleo neto. Si la cobertura por desempleo es del 75% hay que llegar más allá, y ahí las comunidades autónomas tienen mucho que decir. Se debe plantear una solución social a las ejecuciones hipotecarias que dejan en la calle a miles de personas, sin poner en peligro la viabilidad de nuestro sistema financiero. Dichos esfuerzos deben conjugarse con ajustes adicionales en partidas "intocables" como la educación y la sanidad. Estamos en un estado de emergencia, los ciudadanos lo entenderán perfectamente.

    9. El país está pidiendo un cambio, un revulsivo, de partido o de líder. Millones de ciudadanos tienen problemas de subsistencia económica, de desempleo, de endeudamiento, y además incertidumbres con el futuro. Los socialistas no están respondiendo de momento a esas necesidades en pre-campaña pero pueden hacerlo todavía. Los ciudadanos cuando les falta el pan no se interesan por la transparencia, la corrupción, si en las aulas hay 30 alumnos o si las listas de espera son mayores o menores, si hay suficiente política cultural o si el medio ambiente está en peligro: solo piensan en trabajar, en ganar dinero, en vivir una vida digna, en salir del agujero. Hay que hablar de lo que interesa a la gente. El PSOE debe diseñar una estrategia económica y social para combatir estas necesidades ciudadanas, extendiendo la red de protección social y ajustando gastos si fuera preciso para que no se dispare el déficit. Insisto, en Alemania 4 millones de personas reciben una prestación pública de 400-500 euros a cambio de 15 horas de trabajo mensual en tareas de colectividad. Debemos asumir que nuestra tasa de paro estructural ronda el 15%, y la época del ladrillo intensivo no volverá. El escenario es "qué hacer con 2-3 millones de ciudadanos" que no volverán a encontrar empleo en mucho tiempo.

    10. La crísis nos ha demostrado que no existen líneas rojas ideológicas. Los conservadores tuvieron que asumir el keynesianismo durante dos años, incluyendo rescates públicos, aumento del gasto social y nacionalizaciones varias. Los progresistas tuvieron que aceptar posteriormente la ortodoxia en la lucha contra el déficit generado por dichos planes de estímulo. Se necesitan ideas nuevas, propuestas sociales austeras y sostenibles. Y sobre todo, hay que explicar con crudeza la realidad. Los ciudadanos necesitan un líder en quién confiar y que el Estado del Bienestar no se convierta en una palabra vacía como las famosas "reformas estructurales". Hay tiempo. Hay margen. Buenos candidatos. Se puede mejorar. Si el PSOE resiste y el PP no alcanza sus objetivos, el testigo y el problema cambiará de acera. Que el PP no cante victoria. El resultado estará reñido porque del hundimiento a la derrota digna no hay una distancia insalvable. No se debe caer en el derrotismo ni menos aun empezar con luchas internas que no llevan a ningún sitio. Porque hay partido. Hay que dar la batalla aunque sea jugando al estilo "Mourinho". Ya vendrán tiempos mejores para jugar como el Barça de Guardiola.

    miércoles, 9 de marzo de 2011

    ZAPATERO, SOLUCIÓN O PROBLEMA PARA LAS SIGLAS PSOE


    Parte de guerra: Zapatero se ha convertido en un lastre para las siglas PSOE. Los colaboradores y asesores del presidente, y muy especialmente Pepe Blanco, representantes de la torpeza política y la desidia personal, constituyen otro agujero negro para el futuro inmediato de los socialistas. La ejecutiva parece no estar a la altura, y desde luego, no ofrece garantías para un cambio, al menos una transición para el partido, por el servilismo y sumisión al líder. El grupo parlamentario está debilitado, en el Congreso y el Senado, por portavoces como Alonso, solo escucharle es como oir una canción de cuna, soporífero. Incido en el ex-ministro Alonso, por muchas cualidades personales y profesionales que pueda tener, porque representa perfectamente el estado actual de este PSOE: docil, lento de reflejos, torpón, pusilánime. Sin sangre en las venas. La crísis de gobierno acometida meses atrás no ha servido absolutamente de nada; bueno, está empezando a producir un efecto no deseado, Rubalcaba está sufriendo el desgaste que Zapatero sufría hasta ese momento. La política de comunicación sigue siendo pésima, no solo no mejora, empeora. Sigo sin ver a ese magnífico político, Ramón Jauregui, parece que lo tienen escondido cuando es con diferencia uno de los políticos más creíbles y con mejor presencia de todo el arco parlametario. Hay ministros y ministras que no cuentan y que no tienen una agenda política visible. Otros u otras, siguen dotando al ejecutivo de ese poso de frivolidad que ultimamente destila Zapatero. Que Leire Pajín sea ministra es una burla para los ciudadanos, pueda ser esta apreciación más o menos justa. Panorama desolador.

    Hace tan solo una semana daba la impresión de que Rubalcaba representaba una salida digna para el PSOE, un cartel poderoso para salir a competir en las elecciones de 2012, incluso con posibilidades de ganar. Sin embargo la pésima actuación del ministro en el asunto de los "110 km/h" y sus problemas de salud han debilitado en una sola semana las posibilidades y fortalezas de Alfredo Pérez Rubalcaba, tan necesarias para procurar esa imagen de rectitud, coherencia y capacidad que tanto ansía el país, y no solo el partido. Cuando decimos que en política un año, un mes o una semana es mucho tiempo y que pueden cambiar las cosas, no es una expresión gratuita. Sinceramente, donde hace una semana veíamos vitalidad, hoy vemos incertidumbre: Rubalcaba convence pero empieza a sembrar dudas. Empieza a pesar como una losa el caos inducido por Zapatero y su cabezonería por retrasar su declaración de renuncia o reelección. Los ciudadanos perciben el caos, el desorden y el "sálvese quien pueda" en un partido que se desmorona. Solo los barones regionales, que se juegan sus habichuelas en 2 meses, son capaces de apretar las tuercas al líder, para forzar su salida, antes de la cita electoral. Han cambiado las caras, no ha cambiado nada más. Todo sigue igual.

    En una semana hasta el más fiel socialista se debe haber dado cuenta de que o este partido fuerza un cambio de dirigentes, o los españoles cambiarán el gobierno, por muchos años. Hay quien ya se resigna a la derrota y empieza a hacer cábalas con Carmen Chacón o Eduardo Madina como futuros líderes de la oposición y presidenciables para 2016. A mí me parece bien hablar de ellos como presidenciables para 2016 si partimos de que iremos a las urnas en 2012 para ganar. y que ganaremos. Si en 2012 el PSOE no gana o no logra evitar una mayoría holgada del PP, olvídaos de las elecciones de 2016, porque las tienen ganadas los populares de antemano. Sí, diréis que si en una semana puede cambiar el panorama, en 4 años puede caer hasta un meterorito que destroce la tierra. Pero 2012 será mejor que 2011, y 2013 mejor que 2012, y así sucesivamente. Lo más probable es que en 2015-2016 la economía española haya purgado sus excesos inmobiliarios y el empleo y la economía crezcan con cierta fuerza. De nuevo el PP podrá vender que "fue llegar ellos y mejorar las cosas". Por eso digo que en el partido de 2012 se juegan 8 años de gobierno. Que nadie se engañe pensando lo contrario. Quien gane en marzo de 2012 tiene un 80% de posibilidades de permanecer hasta 2020. En 8 años el PP puede hacer mucho daño al estado del bienestar y a las instituciones (como la justicia) con el aval de una economía que vuelve a resurgir de las cenizas.

    Zapatero y sus asesores siguen haciendo gala de una torpeza patológica. Retrasando lo inevitable, están poniendo en peligro a los posibles sucesores, incluso están invalidando esa estrategia de ceder el testigo para lograr un cambio de ritmo que despierte a los desencantados e indecisos votantes socialistas. Los dirigentes socialistas están incitando indirectamente a una rebelión contra la ejecutiva socialista después del batacazo electoral de mayo. El partido puede dividirse, romperse y sublevarse, por las buenas o por las malas. Parece que será por las malas. Ya no es suficiente con una encendida declaración de renuncia del presidente del gobierno a la reelección. O Zapatero despeja la "x" o quien sabe lo que puede desembocar después de los resultados del 22-M. Que haya primarias o no dependerá de la disposición de Rubalcaba y de los apoyos que pueda tener para ser candidato. Estoy convencido de que el ministro no irá a unas primarias. En ese caso, si Carmen Chacón está dispuesta a presentar batalla, ganará por incomparecencia de un rival, o algún mirlo blanco tendrá que salir desde las sombras para plantear un nuevo proyecto político que sea capaz de ganarse las confianza de los ciudadanos. Llegado el caso, deseo que sea así porque Carmen Chacón me suscita muchas dudas.

    El PSOE se está jugando las habichuelas para 8 años. Su cohesión, su unidad y su credibilidad como organización. Yo empezaría a plantear esa necesidad imperiosa de cambio, de ruptura, sin perder un ápice de dignidad como partido y organización, y eso pasa por no renegar de Zapatero. No merece el presidente que le demos una salida que sea poco menos que honrosa: por la puerta grande, pero puerta al fin y al cabo. El presidente y secretario general puede decidir abrir un proceso por las buenas, ordenado y desde la cohesión del partido, para provocar una transición, o provocar una sublevación general contra su causa que divida en el debate público a la organización entre seguidores y detractores. Lo quiera o no, las bases y los barones regionales han decidido que ha llegado su hora. ¿Lo hará? Espero un gesto suyo pronto que evite una guerra civil en el PSOE. Lo que es indudable es que el PSOE necesita un cambio tranquilo. Visteme despacio que tengo prisa. En un año, elecciones generales. ¿Será Zapatero solución o problema para las siglas PSOE? Tic, tac.

    lunes, 28 de febrero de 2011

    ¿Y POR QUÉ SÍ? ¿Y POR QUÉ NO? ¡ANTICIPACIÓN!


    En el PSOE no aprenden. Siguen despreciando a la opinión pública y a la ciudadanía cuando rehusan explicar las razones y motivaciones que justifican las decisiones que van adoptando, consecuencia de su acción política y de las circunstancias y coyunturas cambiantes. Es bastante decepcionante, sobre todo para las bases socialistas, conocer una batería de medidas, leyes, proposiciones de leyes o votaciones en el Congreso y Senado, sin la correspondiente explicación y justificación que apoye el que se haya adoptado una postura u otra en un tema concreto. Cansa, frustra, desinforma. Basta recordar la última decisión adoptada por el Consejo de Ministros, la limitación de velocidad para ahorrar combustible. Para empezar el ministro mejor preparado del gobierno llegó a utilizar la palabra "improvisacion" en la rueda de prensa consiguiente, craso error en comunicación política. Pero la mala actuación política del gobierno no se explica por un lapsus concreto o puntual, hasta los mejores los cometen como le ha pasado a Rubalcaba, sino que cristaliza en otros errores de bulto muy generalizados y ya habituales para desgracia de los simpatizantes socialistas y para fortuna del PP. Hay errores de previsión, de discurso y de planificación muy evidentes que nunca me cansaré de repetir y que parecen una remora del Zapaterismo desde sus comienzos, aún en lo mejor de la época dorada socialista en 2004: errores que venían de serie.

    La mala actuación política de los socialistas se fundamenta, no solo en la incapacidad de responder a la pregunta "¿por qué adoptamos esta medida?" sino en la incapacidad de anticipar las dudas, opiniones y críticas que la ciudadanía pueda relacionar con la citada medida. Si nadie en el gobierno de España fue capaz de preveer que automáticamente una parte muy importante de españoles iba a relacionar la reducción del límite de velocidad con un mayor afán recaudatorio, entonces es que estamos gobernados por gente más o menos inteligente, pero muy boba y estúpida. Porque ser inteligente y listo son dos conceptos diferentes. En política puedes sobrevivir si eres listo aunque no seas muy inteligente, pero no al revés. Los listos "Camps", "Fabra" "Aguirre" tienen muy claro cómo y donde se baten el cobre. Saben que es mejor 3 ideas bien definidas, y una estrategia de "combate político" muy perfilada, que tratar de abarcar demasiados temas y confundir a los ciudadanos con explicaciones confusas y a veces contradictorias. El éxito de Aguirre se explica por la simplicidad del personaje y en sus trabajados automatismos: nunca arriesga, nunca profundiza, no es una política estadista; por eso nunca se sale de la orilla, donde se siente segura, y se mueve mejor que nadie. Zapatero y los suyos aún no han aprendido que en la simplicidad, en el sentido común, y en la cercanía, está la clave que te permite conectar con el ciudadano medio.

    Volvemos a las imprevisiones y a la falta de planificación. ¿Por qué este partido y este gobierno no tiene preparado un argumentario "preventivo", preparado para el ciudadano de la calle, que se distribuya a las agrupaciones y medios de comunicación, que complemente la explicación objetiva de las medidas y decisiones adoptadas? Cuesta poco tiempo y esfuerzo que mientras un equipo de técnicos esté diseñando la elaboración de determinado plan haya un equipo político diseñando su defensa pública. Los ciudadanos merecen explicaciones y necesitan razones de peso para convencerse de que las decisiones adoptadas son correctas y no responden a motivaciones de frivolidad política o incompetencia manifiesta. Por ejemplo, los ciudadanos españoles, y sobre todo el electorado progresista que hoy se muestra desmovilizado en las encuestas, merece conocer las razones que llevan al PSOE a votar en contra de la dación en el pago de la hipoteca (entregar el piso anula la deuda con el banco). Hay argumentos suficientes, aunque puedan ser más o menos estéticos, que explicarían esta oposición. ¡Explíquenlos! Votar en contra de dicho planteamiento (lanzado desde la izquierda a la izquierda del PSOE), sabiendo que goza de un apoyo social mayoritario, y a pesar de todo no conceder la más mínima explicación es un atentado brutal contra la buena práctica política. Señores del PSOE, ¿cómo explican su posición a un currito español, a un jubilado, a un joven de este país? Si bajan al ruedo, y se explican, y añaden algunos ejemplos, y se molestan en preparar argumentarios, seguro que muchos de esos ciudadanos que se indignan y se sienten traicionados, apoyarían y entenderían decisiones que, superficialmente pueden parecer regresivas, pero que en el fondo, van por el buen camino y representan mayor progreso para el futuro.

    Una política de comunicación que se precie debe ofrecer y vender las políticas que se van a adoptando, pero debe ir más allá, preparando el terreno y anticipando las críticas que se seguirán a continuación. Una rueda de prensa de 10 es aquella en la que se comunica "qué" se va a hacer, "por qué" se va a hacer, "por qué no se hace lo que el sentido común dictaría", y finalmente, anticipar punto por punto los ataques consiguientes de la oposición, para desarmarlos. "Desarmar al enemigo" es una estrategia de marketing político muy conocida y poco utilizada, y consiste en anticipar de antemano los argumentos del rival, rebatiéndolos punto por punto logrando que el elector esté tan advertido como informado sobre futuras contrarréplicas. Ésto desarma, dejando sin posibilidad de maniobra al disurso político alternativo. Nuestro gobierno y el PSOE no solo no desarman al PP, ni siquiera advierten a los ciudadanos de los discursos con los que implementarán su labor de oposición; pero es que además, sistemáticamente se dejan huecos, "autopistas", flancos libres, por donde los críticos pueden colar y desarrollar sus argumentos sin oposición, impactando en la opinión de la ciudadanía. Supone llegar muy tarde, como es habitual en los socialistas, ofrecer la explicación o el desmentido dos o tres días después, cuando la opinión pública ya se ha formado una opinión que es muy difícil de revertir. Esto es de primero de Sociología y se ejemplifica en la efectividad de soltar un rumor, aunque sea falso. Los estudios sociológicos explican que un rumor o una información falsa lanzada premeditadamente es muy difícil de revertir incluso con una batería poderosa de desmentidos. ¿Por qué no desarmar al rival y no dar lugar a ello?

    Es muy sencillo. ¿Por qué se toman decisiones y no se explican a la ciudadanía? ¿Por qué no hacer las cosas bien desde el principio? ¿Por qué parece que el gobierno y el partido está dirigido por verdaderos asnos? ¿Por qué a veces parece que ya se han rendido? Si se ponen las botas, y empiezan a trabajar con eficacia, hay partido. Que no cunda el desánimo pero el tiempo corre en nuestra contra y los errores, aunque sean pequeños, se acumulan y se pagan. Estamos en el tiempo de descuento. Un despiste más y no llegamos a tiempo de salvar los muebles. Rajoy cada día, cada minuto, está más cerca de Moncloa. Y el PSOE sigue con ese halo de torpeza y despiste que desanima y torpedea la moral de los suyos. El batacazo en las elecciones municipales y autonómicas será histórico. Esperemos que esa expresión de desencanto sea suficiente y entonces alguien, de una vez, se ponga las pilas y de un golpe de autoridad en la mesa, en Moncloa y en Ferraz. Mal pintan las cosas como para cometer más errores. Zapatero puede evitar que la sangría destroce el poder territorial del partido. Los candidatos deben tomar distancia del líder socialista si no quieren recoger los rayos de descontento con la marca Zapatero. Zapaterismo sí-Zapaterismo no, configuración de las listas, y renovación del mensaje político: las 3 claves para un resultado digno dentro de dos meses. ¿Hay movimientos acertados en este sentido? En algunas comunidades sí, en otras no. Se reflejara en las urnas el 22-M, seguro, en los resultados de las diferentes federaciones socialistas.

    miércoles, 23 de febrero de 2011

    CON RUBALCABA, HAY PARTIDO


    Las encuestas de intención de voto reflejan un panorama desolador para los socialistas semana tras semana, y los pronósticos parecen acercar a Mariano Rajoy a la presidencia del gobierno, mientras la figura de Zapatero se desvanece entre el descontento de su propio electorado. Si bien es general la percepción de que los socialistas sufrirán un importante desgaste electoral en las elecciones autónomicas y municipales de mayo, quedan aun por despejarse dos incognitas a corto-medio plazo, muy decisivas para el futuro del partido: conocer la magnitud del castigo tras el 22-M, y dilucidar si ese castigo tendrá continuidad en las elecciones generales de 2012. Hay teorías para todos los gustos al respecto: quienes dan por ganador a Mariano Rajoy, incluso con mayoría absoluta; y quienes aún atisban ciertas posibilidades de reacción para el PSOE. En cualquier caso, como todos intuímos con mayor o menor convicción, los escenarios "a priori" pueden variar si los partidos saben mover bien sus piezas, en política, meses, semanas, días, dan para mucho, casi como los segundos en un partido de baloncesto. Con Zapatero y Rajoy en el subsuelo de la valoración que tienen los españoles de su gestión política, no sería sensato ni que los unos se dieran como ganadores absolutos ni que los otros bajasen los brazos en señal de derrota, porque no todo el pescado está vendido, ni mucho menos. Algunas claves importantes hay que señalar al respecto.

    La distancia en las encuestas entre los dos grandes partidos, entre 10 y 15 puntos, no se traduce en un significativo trasvase de votos del PSOE al PP. Mientras la fidelidad en el voto de los populares supera el 80%, en el caso de los socialistas apenas supera el 50%, con Zapatero de candidato. Los indecisos representan una porción todavía importante, rondando el 25%. Y los partidos minoritarios recogen migajas en el peor momento para las grandes marcas, principalmente para el PSOE, pero el efecto del voto útil volverá a estar encima de la mesa cuando se acerque la fecha de las urnas, sobre todo por el escaso perfil y carisma de los candidatos alternativos. Zapatero y Rajoy están peor valorados que nunca, y nos encontramos en un escenario donde el electorado exije un cambio. ¿Pero qué cambio? En las encuestas aún no se dislumbra que ese cambio deba materializarse en un cambio de siglas, sino de líder. Esto nos lleva a concluir que el votante socialista no está pensando en votar a Rajoy sino que está desmovilizado, desilusionado y con un ánimo de derrota inevitable, mientras que el votante del PP está movilizado y con la certeza de que "la victoria es segura". Este escenario puede cambiar y en Génova lo saben. En Ferraz, confían en ello, a pesar de temer la magnitud del desgaste por la crísis.

    Un primer análisis debería centrarse en si esa desmovilización en los socialistas corre a cargo de la marca "Zapatero" o de la marca "PSOE". Según las encuestas, la fidelidad en el voto socialista aumentaría alrededor de 20 puntos con un cambio de candidato, lo que demostraría que es la marca del presidente del gobierno la que resta puntos a las expectativas del PSOE y que el electorado aún estaría dispuesto a confiar en este partido, pero con otro líder a la cabeza. Caso similar aunque menos dramático de partida para el líder de la oposición, que si bien no parece restar tanto para su marca, tampoco suma apoyos, incluso la valoración que tienen de él sus votantes y simpatizantes deja mucho que desear y no garantiza una victoria solvente en las urnas. Hasta ahora el PSOE aguantaba la moral en base a que Zapatero salía mejor parado (valorado) en las encuestas que Rajoy, pero ese escenario ha cambiado, a un empate técnico. El PP por su parte aspira a ganar por asfixia del rival, castigado por el peso de la crísis económica, y por el deterioro de su líder y secretario general, en horas bajas, y practicamente amortizado, según considera una mayoría de pesos pesados y barones de su propio partido, que ansían, como agua de mayo, su relevo o renuncia a encabezar el cartel electoral socialista. Con ello pretenden evitar que las elecciones del 22-M sean un plebiscito "Zapatero SÍ, Zapatero NO".

    La primera batalla por la sucesión la han dado precisamente los barones socialistas, quienes en privado (y algunos en público como Barreda) verbalizan que la figura del presidente puede arrastrar las expectativas electorales socialistas en las comunidades y municipios que elegirán representantes en apenas dos meses. Han pedido por activa y por pasiva a Zapatero un gesto en forma de renuncia explícita antes de la citada fecha, cosa que creo, se terminará produciendo. En las bases del partido la percepción es la misma, incluídos los jóvenes que aun le profesan admiración y esto es lo que decantaría definitivamente la balanza en favor de su renuncia. En breves semanas, en el mes de marzo o entrado abril, de forma sorpresiva, el presidente del gobierno anunciaría su negativa a la reelección en las urnas, para alivio de barones, presidentes y líderes regionales. A partir de ahí, se abriría un abanico de posibilidades, que merecen un análisis más sosegado. Zapatero ejercería de presidente y secretario general, no habría en ningún caso una dimisión; el candidato habría que buscarlo, a través de un consenso generalizado, o de unas primarias abiertas con diversos candidatos. En cualquier caso, con un candidato alternativo a Zapatero, el escenario cambiaría, y Rajoy, tendría que ponerse, y mucho, las pilas, por si acaso.

    Si analizamos nuestro pasado reciente y el de nuestros vecinos europeos, observamos un comportamiento electoral en el centro-izquierda (aunque no exclusivo de esta ideología) en el que los gobernantes socialdemócratas aparecen excesivamente castigados en las encuestas en épocas de crísis o desgaste, pero a la hora de acudir a las urnas, ese amplio rechazo queda reducido y minimizado a pocos puntos, y en algunos casos, quedando intactas las posibilidades de reelección de líderes o partidos practicamente denostados por la demoscopia. Podríamos irnos atrás en el tiempo, a los años 93 y 96, dos elecciones en las que las encuestas daban ventajas a los populares cercanas a los 10-20 puntos. El PSOE terminó ganando las primeras y perdiendo por un solo punto las segundas. Dirán, y cierto es, que mientras Gónzalez sumaba, Zapatero resta. Pero de momento este dato nos debería servir como muestra de que los votantes y simpatizantes socialistas tienen un espiritu crítico que no tienen los votantes conservadores, esto es cierto, pero que a la hora de la verdad, la sola idea de un gobierno presidido por un representante del PP, termina movilizando a ese mismo electorado, minimizando la derrota o aumentando exponencialmente, según avanza la campaña, las posibilidades de victoria.

    Tenemos muy presente el caso alemán, con Gerard Shroëder siendo canciller, y con todas las encuestas en su contra al final de su primer y segundo mandatos, con una Alemania en crísis por los costes de una reunificación complicada y con la división de la izquierda alemana, una vez el canciller acababa de aplicar las recetas que hoy aplica Zapatero, casi 9 años antes, que explican la pujanza de la economía alemana debido a su capacidad de adaptación/flexibilización en situaciones de crísis como la actual. Shoëder ya abordó la reforma de edad de jubilación, la reforma laboral y reforma del sistema financiero con los sindicatos y sus propias bases en contra. Shroëder también ganó sus segundos comicios con las encuestas en contra, y sorprendentemente, y de nuevo, quedó en un empate técnico con Angela Merkel en las elecciones de 2005 cuando el SPD se desintegraba en una sangría de dimisiones, ministros incluídos, por el giro de la política económica defendida por el canciller. Solo su mala relación con su antiguo número 2, que fundó un nuevo partido, impidió su reelección. Al final, Merkel fue presidenta gracias a la unión entre conservadores y socialistas, que formarían gobierno. Por los pelos, como Gónzalez en 1996.

    David Cameron sienta un precedente preocupante para Mariano Rajoy. Una ventaja sideral en las encuestas que fue perdiendo fuelle y terreno hasta el último día, donde todavía se percibían posibilidades para los laboralistas, quienes finalmente no renovaron gobierno por la decisión de Clegg, líder de los liberales, de corte socialdemócrata, que finalmente decidieron apoyar a un nuevo primer ministro, dada la nula credibilidad del primer ministro saliente. Cameron ejemplifica la estrategia de la derecha europea y española y pone en serio pre-aviso a los votantes progresistas: una campaña de perfil moderado, sin apenas propuestas, y con la única estrategia de dejar que la crísis cueza en su salsa al gobierno de turno. Brown era sin duda el peor candidato que tuvo jamás el PL, pero Cameron tuvo que sudar y mentir como nunca para salir victorioso. Solo una vez confirmado como primer ministro mostró su verdadera cara desarrollando una política de recortes, ajustes y privatizaciones brutal que ha llevado a la calle a miles de ingleses, principalmente jóvenes, indignados, y estafados por la aparente moderación pre-electoral del líder conservador. Bastará al líder socialista que se enfrente a Rajoy recordar la experiencia inglesa para poner en guardia a los "despistados" por los cantos de sirena del Partido de los Trabajadores (PP). Como también podría hacer mención a las políticas que el PP aplica en comunidades y ayuntamientos donde gobierna.

    ¿Qué lecciones podemos sacar para España y para las elecciones de 2012? Una muy evidente: que el electorado socialista está durmiendo, pero puede despertar. Una segunda: que el principe que despierte del soporífero sueño a los votantes de centro-izquierda no puede ser Zapatero. No puede ejercer de revulsivo quién ha tenido que ejercer de anestesista, empujado por los mercados y los vicios de una burbuja inmobiliaria que le explotó en las manos El electorado progresista castigará y demostrará su cabreo en las elecciones autonómicas y municipales, no sabemos en qué medida, pero parece que así será. Lo que es bastante dudoso, por no decir improbable, es que ese electorado extienda el castigo en otras sucesivas elecciones. En España y en Europa, la izquierda expresa con contundencia su resignación castigando en elecciones consideradas secundarias (consideración que no comparto en absoluto). Lo normal y razonable es que ese mismo electorado desmovilizado se asuste del poder que el PP puede aglutinar, conseguir, recuperar y/o mantener en las elecciones de mayo. Sería suficiente un toque de atención a la marca "PSOE", y suficiente la visión de tener un alcalde o un presidente autonómico conservador, aplicando políticas regresivas, privatizando servicios sociales, utilizando como un instrumento de propaganda las televisiones públicas, sin la menor sensabilidad social. Los funcionarios públicos españoles ya están viendo que no es lo mismo tener un presidente del PP que del PSOE, sobre todo los murcianos y los manchegos, las dos caras de la misma moneda en las medidas que unos y otros adoptan para reducir el déficit publico.

    La única posibilidad de que el PSOE salve los muebles en 2012 pasa por la elección de un nuevo candidato. Un candidato capaz de movilizar a las bases, capaz de crear ilusión y consenso, convicción, en el electorado socialista. Todas las encuestas señalan a Alfredo Pérez Rubalcaba como el único capaz de revertir el desánimo en la familia socialista, como el catalizador del descontento de sus filas. En el PP le temen más que a nadie, sus asesores y sociólogos saben que el vicepresidente tiene mucho tirón entre los suyos, y el respeto de ese sector centrista de la población, el que decide las elecciones y que se está pensando avalar o no la candidatura de Mariano Rajoy con pinzas en las narices. Alfredo debería ser la apuesta, como he afirmado en reiteradas ocasiones, por el realismo que transmite, y la seguridad y fortaleza que representa frente a la frivolidad y el "buenismo" de Zapatero, no lo olvidemos, el presidente más progresista y valiente que ha conocido este país, pero desdibujado por su exceso de verborrea y por rodearse de malos y peores consejeros. Hasta los barones que repudian a Zapatero buscan la foto con el ministro, porque no resta, suma. Por eso la orden del PP es derribar a Rubalcaba, de la forma que sea y como sea, eso es muy significativo. Algo dirán sus encuestas internas que les preocupa tanto. Rubalcaba tiene pocos puntos débiles, por no decir ninguno, ni siquiera lo sería su edad. Tiene el respeto incluso de la parte más moderada del electorado del PP aunque ese respeto se transforme en odio visceral por el simple temor a que su capacidad mil veces demostrada deje en mal lugar a su propio candidato. Pero, ¿y las alternativas a Rubalcaba? Parece que no preocupan al PP.

    Carme Chacón parece querer dar batalla, como Bono, aunque ninguno de los dos daría la talla suficiente para incomodar a Rajoy, y no garantizan un resultado ni siquiera digno para los socialistas. No mejorarían significativamente a Zapatero como cartel. La ministra de Defesa carece de carisma y de liderazgo, y a pesar de sus años en la política arrastra una imagen de inexperta, seguramente injusta, pero muy resaltada por ser el fuerte de Rubalcaba, su potencial alternativa en caso de primarias. Bono quiere maniobrar en la sombra como hace años pero es considerado un infiltrado del PP para el sector más progresista , pujante y joven del PSOE, mientras que no termina de conectar con el electorado crítico de los populares, muy minoritario. Blanco no es una opción seria por su imagen frívola. Fernández Vara se descarta de la carrera, y Tomás Gómez tiene bastante con lidiar con el toro de Madrid, que tiene mala pinta, todo sea dicho. Solo Rubalcaba puede ofrecer ese subidón de adrenalina necesario para revetir las encuestas. Estamos hablando seguramente del mejor orador y parlamentario que ha conocido la política española. Un azote brillante del PP. El peor enemigo, como han reconocido fuentes del partido de Rajoy.

    El escenario podría ser el siguiente. En marzo de 2012, la economía española crea empleo neto, y empieza a conocer cifras macroeconómicas aceptables a pesar de que logicamente la tasa de paro sigue siendo alta; todas las reformas impopulares están hechas, y el peso de las mismas se ha diluído en las espaldas de Zapatero. Rubalcaba moviliza desde el primer momento al electorado, y la campaña electoral, y las metidas de pata de Rajoy y sus colaboradores ponen en guardia a los simpatizantes socialistas, quienes empiezan, de nuevo, a plantear la necesidad de un voto útil para evitar que el PP concentre demasiado poder en sus manos despues de su victoria en las elecciones autonómicas y municipales y con las primeras fotos de los escándalos de Gürtel aun en la retina. Hay debates electorales, donde la capacidad de Rubalcaba deja en evidencia la inacción y ruindaz de Rajoy, que carece de propuestas. Si alguien es capaz de desnudar las miserias del PP ese es Rubalcaba. Mucha gente puede empezar a apreciar que mejor es cambiar de plan que no tener plan y que el PP ha apostado por el hundimiento del país como caballo ganador, que vende humo. Rajoy no tiene con quien pactar en caso de ganar por minoría mientras que la relación personal de Rubalcaba con los líderes y portavoces de los partidos nacionalistas y de oposición es excelente. A ningún grupo le interesará dar su apoyo al PP, despues de la experiencia de 1996 pues temerán desgastes en sus feudos y electorados, especialmente CIU. Y mientras tanto, ETA "cerrando el chiringuito", desatando la verborrea de la extrema derecha, el "TDT PARTY".

    Conclusión: es probable un escenario similar al de 1996, o a los que se enfrentó el ex-canciller aléman Shroëder. Los socialistas con un nuevo candidato solo pueden crecer. Puede que no sea suficiente o sea demasiado tarde, pero al menos habrá partido. La batalla se jugará escaño a escaño, provincia a provincia, voto a voto. Rubalcaba debe rodearse de un equipo experto, preparado y ciertamente renovado aunque eso suponga recuperar a viejas glorias del socialismo como Solana, Boyer o Borrell. Chacón deberá ejercer como número 2 para movilizar las bases socialistas de Cataluña. Si Rubalcaba tiene éxito será una excelente vicepresidenta, portavoz y ministra de Interior para dar el salto después a la presidencia, y si no en cualquier caso, será una buena líder para la oposición, el relevo generacional natural. Por eso todavía no ha llegado la hora de Chacón, y se equivocaría dando un paso adelante en estos momentos. El gran partido es en marzo de 2012 y debe capitanearlo el mejor. Porque con Rubalcaba de candidato, habrá partido, seguro. Mientras tanto toca salvar los muebles en mayo, donde se juega otro titulo (o varios), menos valorado pero no menos importante. Los socialistas tienen que resistir. Dependerá de muchos factores pero principalmente de uno. Atentos a Zapatero.

    lunes, 29 de noviembre de 2010

    ODA A LA IZQUIERDA ESPAÑOLA: RESCATAR A LA BANCA Y REDUCIR EL DÉFICIT PÚBLICO SON MEDIDAS PROGRESISTAS (PUES SÍ)


    El descalabro electoral del PSC en las elecciones catalanas es un síntoma inequívoco de la crísis pragmática que sufre la izquierda española, todavía en shock por los duros efectos económicos, sociales e ideológicos de la recesión económica. Aunque existe un análisis interno en clave catalana que explica la debacle de Montilla es evidente que la difícil situación económica ha pesado mucho, desmovilizando a los votantes socialistas. Pido serenidad y cabeza fría. Si algo hemos aprendido de esta crísis es que las cosas no son tan sencillas como todos pensábamos; que la situación económica mundial ha sido y es enormemente compleja; que ni los mejores economistas de este mundo han sabido encontrar una solución factible e inmediata a la misma; que no existe una medida o unas medidas "estrella" para acabar con la lacra del paro; y que los excesos se deben pagar en economía como en la vida "real" con épocas de austeridad, algo que aprendimos desde pequeños en algunas fábulas de Esopo. Los Estados, las empresas y las familias están enfermos, es evidente: sobreendeudados, con ingresos a la baja, y teniendo que hacer frente a pagos y gastos cada vez mayores. El único remedio conocido a este mal se llama austeridad y ahorro. Igual que el obeso que debe purgar su sobrepeso con dieta, o el asmático que tiene que pincharse epinefrina en una crísis, la economía española requiere ahora remedios que no son "simpáticos". Una base social muy diferenciada de la izquierda española no acepta ni entiende que estos años de colesterol en vena haya que purgarlos, aunque no sea simpático, con ciertos sacrificios. Como la economía seguirá estancada por un tiempo por obra y gracia del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y no se generarán ingresos suficientes para mantener nuestro nivel de vida (antaño nos hubiésemos pagado a crédito una operación de reducción de estómago) no hay otro remedio que la clásica "dieta", y los "medicamentos" en vena, entre otras putadas, para superar nuestro sobrepeso ladrillero y recuperar la vitalidad perdida.

    Desde que el presidente Zapatero anunció su duro plan de ajuste he tenido innumerables discusiones con amigos y conocidos simpatizantes de lo que podríamos llamar "izquierda social española". Me expresaban su disgusto porque se sentían traicionados por el PSOE: pocos meses antes, el presidente hablaba de una salida de la crísis por la izquierda, y que los débiles no cargarían con el peso y la responsabilidad de una crísis que no habían creado. De la noche a la mañana y por sorpresa, descubrimos que un Estado miembro de la UE falseó sus cuentas, y terminó quebrando (Grecia) ante la desconfianza de los inversores. Cuando ya salíamos de una terrible crísis financiera aparecía de las sombras un nuevo temor en los mercados, sobreviniendo una nueva crísis, esta vez de deuda. Habíamos superado una enfermedad llamada "recesión" con un medicamento llamado "gasto público/planes de estímulo" pero sin apenas tiempo de levantarnos de la cama, llegó otra enfermedad, muy distinta, en forma de crísis en los mercados de deuda. ¿Qué hacer? No era lógico aplicar el mismo medicamento para dos enfermedades tan distintas, de la misma manera que un médico no combate igual una infección vírica que otra bacteriológica. Eso era evidente. Y por eso de un día para otro el presidente socialista español pasaba de hablar de gasto público a hablar de reducción del déficit y de duros ajustes en salarios, pensiones e inversión pública: cambia la enfermedad, cambia el diagnóstico, y lógicamente, cambian los remedios. Esto es lo que no entienden los policías morales de la izquierda española, los que llaman traidor a Zapatero. Ahora dicen que es un pésimo médico. ¿Es de izquierdas reducir gastos y congelar sueldos? -me preguntaban mis amigos-. Y yo les respondía que en esta coyuntura sí, y que esas decisiones eran además de progresistas, las más necesarias y las más adecuadas para nuestro enfermo (la economía española) dadas las nuevas circunstancias,. ¿Por qué? Porque la cara de la crísis (la enfermedad) había cambiado de golpe: ya no preocupaba que el sistema financiero quebrara y que el mundo se diluyese en una recesión; ahora los mercados, los que financian a los estados, a las comunidades autónomas, ayuntamientos, empresarios y ciudadanos, empezaban a dudar de que pudiésemos devolver nuestras deudas, su dinero.

    Insisto con la metáfora para que hasta los iletrados en economía lo entiendan bien. Todos sabemos que la cura a aplicar no es la misma cuando sube la fiebre que cuando baja o cuando te sube la tensión que cuando te baja. Es sentido común. Pero esa izquierda ideologizada al extremo no entiende ni quiere entender que los ajustes económicos en situaciones de urgencia pueden ser medidas progresistas, y lo son. Veremos si son capaces de entenderlo, y lo trataré de explicar yo, ya que el gobierno no lo hace, ni parece que vaya a hacerlo el PSOE. Reducir el déficit y rescatar a la banca (como se hizo en su momento) son dos medidas progresistas en una coyuntura de crísis (de enfermedad); que sí. Son los medicamentos y las curas necesarias para recuperar la salud de España (del mundo), su economía, y la de sus ciudadanos. Esa izquierda hiperideologizada no lo entiende y se atasca en un absolutismo ideológico que insulta la inteligencia. Primero no entiende que estamos en una situación excepcional, una crísis de una envergadura solo comparable al crack del 29. Estamos discutiendo, ante la alegre mirada de la derecha, si el paracetamol es bueno sí o no, independientemente de que tengamos fiebre o no; o de si la dieta es buena o no, independientemente de que si tenemos sobrepeso o anorexia. La izquierda moral clama diciendo que estas cosas son buenas o malas siempre (gasto público siempre, reducción del déficit nunca). Y así, al que tiene hipercolestoremia la izquierda más izquierda (Cayo Lara, sindicatos) respondería "más embutido, más carne roja, no sea que pierda grasa y se muera de hambre". Y así, al que tiene gripe, la izquierda más izquierda respondería "paracetamol, ibuprofeno, tonterías, no necesitamos medicamentos". Zapatero es de derechas, esa es la conclusión, porque combate el déficit y "ayuda" a los bancos. Esos son los mantras de aquellos que, con sus absolutismos ideológicos y su incapacidad estadística, van a poner en bandeja el gobierno al Partido Popular.


    Voy a defender que el rescate bancario es una medida progresista. Vamos a partir de que solo existían dos soluciones cuando el sistema financiero se colapsó, solo dos, y ahora no viene al caso analizar el origen de tal colapso pues es conocido por todos (especulación, descontrol, subprime, Madoff, etc). Los gobiernos tenían dos opciones. La primera era rescatar a la banca; y la segunda era no rescatarla. Pros y contras. Si rescatamos, es una inmoralidad enorme, pero salvaremos nuestras economías de la quiebra, de un corralito financiero que terminarían pagando la mayoría de los ciudadanos y sobre todo los más débiles. Si no rescatamos, habremos dado una lección moral y ética a esos brokers y especuladores de Wall Street, pero nuestros "estados del bienestar" desaparecían sin el crédito financiero, y sabemos quienes pagarían eso, desde luego no esos peces gordos: nosotros los ciudadanos. Sin sistema financiero ningún estado tendría fondos suficientes para pagar la nónima a sus funcionarios, ninguna empresa liquidez para pagar a sus trabajadores, ningún trabajador una renta para vivir dignamente. Por no hablar de que los ahorros y los depósitos de miles de españoles (en España viven millones de personas aparte de Emilio Botín y Florentino Pérez) se irían por el retrete. ¿Qué era más progresista, rescatar o no rescatar? Para esa izquierda que quiere resquebrajar y vilipendiar al presidente del gobierno, lo "progre" era no rescatar a la banca. Además quieren hacernos creer que una persona con la sensibilidad social y la honradez de Zapatero pensó antes en los bolsillos de Botín que en los pobres parados, los ahorradores o los curritos de este país. Ni González Pons llegaría a plantear semejantes canalladas. Pero es el fuego amigo al que estamos acostumbrados, y que permite, que de vez en cuando, el Partido Popular gobierne. Sigamos.


    La demonización del sistema financiero es una enorme hipocresía y me dirijo a todos esos "progres de pedigrí" que han puesto en duda mis principios y mi ideología en tantas conversaciones y mensajes en este blog. El problema no es el sistema financiero ni el capitalismo en sí, sino su desregulación, el descontrol de los mercados que da pie a la especulación y la pérdida de peso de los estados en la economía en favor de las liberalizaciones masivas que se defienden desde la derecha política y económica mundial: ésta es la batalla que hay que dar para reformar de una vez por todas el sistema financiero para que cuatro sinvergüenzas especuladores no vuelvan a poner el mundo patas arriba cuando se les antoje y quieran jugar al Monopoly a nuestra costa. Críticos sí, pero que nadie olvide que ese sistema financiero es imprescindible y de él, se aprovecha el trabajador, el obrero, y el ciudadano, y sin el cual, no podríamos tener la calidad de vida que disfrutamos en las economías occidentales, España entre ellas. Sin el sistema financiero (un grupo de personas que aportan capital privado para financiar a estados, empresas y personas) todos nos deberíamos regir por el "tanto gano, tanto gasto". Sería imposible comprar un gran número de bienes, y de acceder a una buena cantidad de servicios si ese sistema financiero desapareciera. Ese sistema financiero tiene nombre de tarjeta de crédito, pago a plazos, hipoteca o prestamo. El dinero, queridos comisarios de la izquierda, no cae del cielo. Si los bancos son tiranos, muy bien, no hagamos uso de ellos, nadie nos obliga a hacerlo; y sí, cobran intereses por arriesgar su dinero, faltaría más. Si no queremos pasar por sus condiciones, ahorremos, alquilemos y seamos muy austeros. Adelgacemos el estado del bienestar y nuestras economías domésticas. Y si tenemos que comprar un televisor de 1500 euros, nada de ir a una multinacional y hacer uso de sus financieras para pagar en cómodos plazos sin intereses; ahorremos 100 euros cada mes y en 15 meses podremos comprar ese maravilloso televisor. Éste es solo un ejemplo pero piensen en las empresas y en los autónomos. Pongamos que servidor tiene una buena idea, y quiere montar un negocio, pero cosas de la vida, la inmensa mayoría de ciudadanos no tenemos la suerte de tener un padre multimillonario que nos pueda prestar el dinero en mano. El demoniaco sistema financiero lo hace, lógicamente a cambio de un interés, y gracias a esto, millones de personas en el mundo son hoy empresarios, crean puestos de trabajo, y obtienen beneficios. Igual que millones de personas pueden tener casa, coche, viajes y otros gastos que, sin sistema financiero, no estarían a nuestro alcance.


    Si la izquierda española apuesta ahora por la estabilidad presupuestaria, que lo diga, y nos olvidamos de los bancos. Tanto ingreso, tanto gasto. En la casa, en la empresa y en la administración pública. Pero claro, el Estado del Bienestar no se sostendría ni se entiendería sin fondos públicos crecientes, sin un aumento exponencial del gasto público, sin acudir al endeudamiento público: porque siempre queremos más progreso, más derechos, más y mejores prestaciones, y cada vez somos más ciudadanos, somos más viejecitos, hay más parados, los jóvenes necesitan becas, hay más dependientes, etc. Pero creemos que el dinero cae del cielo y es gratis. El Estado, como una empresa o una familia, para mejorar su calidad de vida, tiene que endeudarse, pedir prestado dinero, mucho dinero, porque los ingresos no dan para tanto. Y alguien al otro lado, tiene que atenerse a prestarlo, lógico. Con ese dinero se pagan carreteras, se construyen colegios y hospitales, se pagan nóminas, se dan ayudas a empresarios y prestaciones al parado; a crédito, porque de golpe, no se podrían cubrir tantos gastos sociales (somos 45 millones de españoles), igual que nadie de golpe tiene 200.000 euros en mano para pagar la hipoteca, y lo resuelve a plazos con un banco. Pero la izquierda "moralista" no se rinde y ofrece soluciones, y dice "subid impuestos a los ricos, a las sicavs". Tonterías, se hace y se ha hecho, pero el ingreso es tan pequeño como eliminar un ministerio, es estético pero nada más, esto es algo que todos reconocemos. Y la izquierda moral entonces contraataca "luchad más contra la economía sumergida". Se hace, pero sin sangrar en estos momentos, ¿por qué? Porque valientes policías de la izquierda moral, quienes viven y subsisten de esa economía negra en época de crísis son los menos pudientes, los más desfavorecidos, los más desgraciados, los que sin contrato, reciben cuatro duros por hacer un "mandado" o por "arreglar tal chapuza". O eso o nada que comer. Si encima te echas sobre ellos, muchos de ellos autónomos y trabajadores parados de larga duración con la soga en el cuello, ¿qué estaríamos diciendo? Que se machaca a los débiles mientras a los bancos...ya sabéis lo que sigue. ¿Es que se cree esta gente que las bolsas de economía sumergida están en Telefónica, El Santander o El Pozo? No, se encuentran en las zonas más deprimidas. Hay que luchar contra al fraude, siempre, pero éste no es el momento de cargar las tintas sobre ese tema. No es tan fácil ni tan justo como se piensa.

    Esto nos lleva a la cuestión de la reducción del déficit, horror, el demonio, vade retro. Esos malditos mercados nos exigen recortes porque dicen que a lo mejor no pagamos lo que un día nos prestaron para crecer más y mejor, porque los españoles con muy buen criterio no nos conformábamos con ser un país de pandereta, subdesarrollado, queríamos ser como nuestros vecinos del norte. Pero claro cuando hablamos de los mercados nos imaginamos a unos señores vestidos de frac, multimillonarios, en la piscina de su lujoso chalet, con copa y puro, clamando contra nosotros, pobres de nosotros, mileuristas desnudados. ¿Pero quienes compran nuestra deuda para financiar el crecimiento de nuestra economía? Esa deuda que permite que vayamos más allá de nuestros ingresos y tengamos más y mejores servicios púbicos, más y mejores derechos, mejores hospitales, mejores profesores, más policías en las calles, crédito para nuestras empresas. Pues son Inversores privados, entre los que se cuentan por ejemplo, a muchos pensionistas alemanes que invierten parte del dinero logrado tras una vida de trabajo en bonos españoles; o particulares franceses, trabajadores italianos o inversionistas ingleses que deciden meter sus ahorros en un lugar seguro, nuestra deuda, confiando en que cuando se cumplan los plazos, la recuperarán con un pequeño interés. No solo hay grandes empresarios y grandes tiburones en los mercados de deuda, y en eso estamos muy confundidos. ¿O es que en este país no hemos comprado o conocido a alguien que haya comprado letras del Tesoro? Sí particulares, personas como usted y como yo, unas más adineradas, otras más humildes, quizá tú que lees has formado parte de esos terribles mercados alguna vez. El problema es que como la economía no va del todo bien, y ven caer a otros países, creen que el dinero de sus ahorros, invertidos en deuda española, no se lo vamos a poder devolver como pactamos. Problemón al canto. Si no se fían, lo retirarán o nos lo renovarán a un tipo de interés elevadísimo, lo que ocasionará que aumenten nuestros gastos financieros...y aumente nuestra deuda más todavía, haciendola más insostenible si cabe...la pescadilla que se muerde la cola. ¿Debe el gobierno tomar medidas, por impopulares que sean, para persuadiar a esos inversores privados de que nuestra deuda sigue siendo segura, para ellos, y para nuevos y futuros inversores? Parece crucial, ¿verdad? Sin gasolina no funcionan los coches. Sin dinero, no funcionan las economías, ni con Rajoy de presidente (permitidme la ironía).

    Sigamos. Esos mercados solo creen que podamos devolverle su pasta si reducimos gastos a mansalva, dado que nuestra tasa de paro es alta y la posibilidad de que la economía crezca con fuerza los próximos 4-5 años es mínima. Piensan en los pufos de nuestros bancos y en la burbuja inmobiliaria y temen que debajo de las alfombras tengamos mucha mierda. Ven que nuestros ingresos se desplomaron con la crísis, y que los gastos crecieron, porque hubo que salir el rescate de la banca, y de la economía despues, en forma de planes de estímulo y prestaciones sociales para parados, entre otros. Esperan por lo tanto gestos contundentes que demuestren que les vamos a devolver su dinero, cueste lo que nos cueste, porque es suyo, no nuestro. El asunto es muy serio para nuestro futuro (por eso el presidente habla de las bases del crecimiento de los próximos 25 años) porque si fallamos un pago, no nos volverán a prestar, y dejaremos de ser fiables para los prestamistas y los inversores; consecuencia, sin gasolina (dinero) nuestra economía se hundirá sin remedio y por muchos años. Por eso el gobierno rebaja sueldos, y congela pensiones, y se muestra duro y contundente, precisamente porque son recortes cuantificables fácil, rápida y directamente, además de que son una muestra de fortaleza, y de que vamos en serio. ¿Por qué no se recortan otras partidas, por qué no se suben más los impuestos, por qué no se lucha contra al fraude? Se han recortado otras muchas partidas, entre ellas las infraestructuras. Se han subido los impuestos, IVA y tramos del IRPF, pero los mercados consideran que subirlos mucho más estancaría el crecimiento español; y se lucha contra el fraude pero no es una medida que satisfaga a los inversores, porque no es cuantificable.

    Pondremos el ejemplo de una empresa (España) que acude a un banco (los mercados) a pedir un crédito para pagar nónimas y otras deudas. El banco mira las cuentas de la empresa y observa en su contabilidad que los números son rojos, es decir, que gasta más de lo que ingresa ; entonces el banquero responde al gerente de la empresa que si quiere el crédito/prestamo, tiene que reducir gastos ya que como hay crísis los ingresos tardarán en subir unos años; que de lo contrario es evidente que no podrá devolver el prestamo, y para la banca, eso conllevaría un enorme riesgo. - "¿Quiere el crédito o no?" - "Sí, si no, mi empresa quebraría y tendría que cerrar dejando en la calle a todos mis trabajadores suspendiendo pagos". - "Entonces queremos un plan de saneamiento, y lo queremos ya, cuantificado y creíble". Esa empresa que se podría llamar "Ibresa SL" debería reducir gastos en lo corriente (agua, luz, teléfonos), sueldos (rebaja salarial) y otros conceptos (seguros, refinanciar deudas, etc), algo cuantificable y creíble. No sería creíble que el gerente dijera "voy a vigilar a mis trabajadores para que no se escaqueen del trabajo y sean más productivos". Así no te darían ningún crédito. Por eso la lucha contra el fraude no es una medida efectiva para los mercados.


    ¿Y que hay del paro? La primera y única medida posible contra al paro a día de hoy es reducir el déficit público y privado. Recortar gastos y ahorrar. Para que los mercados, esos inversores privados, sigan comprando deuda española, y pueda fluir el crédito hacia nuestros bancos y cajas, y éste pueda llegar a empresarios para que puedan crear empresas y emplear trabajadores, a particulares para que puedan consumir casas, coches, bienes y servicios varios, y la economía se vuelva a reactivar cuando retorne la confianza. Sin esa condición (que vuelva la confianza en los mercados y fluya el crédito) no se creará empleo en cantidad. Sin esa condición no es posible mantener el estado del bienestar, no será posible cobrar una pensión o una prestación por desempleo, porque no habrá dinero suficiente para cubrir a todos los beneficiarios. Por eso las medidas de Zapatero son progresistas, sociales, y adecuadas. Son recortes para que en el futuro no haya más recortes, y podamos seguir creciendo, y progresando en derechos, modernizando y ampliando nuestro estado del bienestar. Al PP todo esto le da igual, y por eso atacan la solvencia de España. Nuestra quiebra significaría recortes sociales mayores, y tener que renunciar a nuestro estado del bienestar, dando paso a una cadena de privatizaciones en sanidad y educación, reduciendo prestaciones por desempleo, ayudas sociales, aboliendo derechos. Es lo que siempre han querido y lo que ya hacen allá donde gobiernan con potentes mayorías. Solo hay que mirar a Cameron. ¿Es preferible reducir un 5% los sueldos o echar a medio millón de funcionarios? Otra exigencia de esos mercados es que adoptemos una reforma laboral. España crea mucho empleo cuando crece y destruye mucho empleo cuando cae. El problema se llama temporalidad. La única forma de reducir la temporalidad es hacer más atractivo para el empresario el contrato fijo. Eso unicamente se consigue abaratando el despido y utilizando jornadas de trabajo parciales, para que en vez de empleos se destruyan horas de trabajo y se equipare la necesidad de capital humano a la producción de la empresa en cada momento. Por eso otros países no tienen nuestras tasas de paro: no resciden puestos de trabajo, rescinden horas de trabajo. Os aconsejo que leáis la nueva reforma laboral porque es mucho más que una reducción en la indemnización del despido. Es interesante y va por el buen camino.

    En resumen cunde lo de "Zapatero es de derechas, y por eso mejor el original que la copia". Zapatero es muy malo lo dicen los datos, Aznar es muy bueno, tambien lo dicen los datos. Esto está en la calle y en el PSOE no saben ni quieren explicarlo. Vamos, que si a un presidente le toca bailar con una crísis económica (una recesión mundial) lo tiramos al pantano y le echamos la culpa de todo, y si a otro le toca una época de bonanza, es cojonudo porque él lo vale, así sin ningún criterio, sin tener en cuenta la coyuntura, la situación, los condicionantes y la económica mundial. Sin tener en cuenta que tenemos 17 presidentes autonómicos que manejan más presupuesto que el gobierno central (¿nadie se queja de Esperanza, de Camps, y compañía?) y 8000 alcaldes cojonudos. Vamos que España ha quebrado por culpa de Zapatero, que construyó 800.000 viviendas al año y especuló hasta la saciedad y se lo llevó calentito en trajes y dinero en B. El mismo que sacó una nueva ley de suelo para poner freno a la especulación urbanística y se lo comían con patatas hasta los curritos obreros que estaban encantados con el ladrillo; hasta llevaron la ley a los tribunales por inmiscuirse en competencias autonómicas, decía el PP. Cojonudo, aquí nadie ha metido la pata, empresarios, trabajadores, particulares, solo "algunos" políticos...claro coño, esto es España, no iba a ser de otra forma. Cambiemos de presidente porque a lo mejor, cambiando al presidente, mejora la economía, por arte de magia.

    Lo que algunos plantean es aterrador, y es lo que llevó a personajes muy oscuros al poder; como las cosas van mal, culpemos al muñeco, y no cambiemos nada, que vuelvan los de antes o el primer populista de turno, y sálvese quien pueda. Que la propia izquierda contribuya a esto es desolador. Que reciten el mantra pepero es, descorazonador. No entienden a Zapatero y no conocen los problemas de nuestra economía, que no son fruto de 2 ni de 3 ni de 10 años. Los arrastramos décadas. Tenemos con Zapatero la crueldad que no tenemos con otros responsables de la recesión y del paro. Es como si una empresa le va mal por la crísis, y echamos a patadas al empresario, por muy honrado que sea, y ponemos otro, porque aquel lo ha hecho muy mal al tener que despedir trabajadores. No importa si los bancos le han cerrado el crédito, si la gente consume menos, y si otras empresas tambien sufren la crísis: hay que echarlo a patadas, por mucho que haya sudado para salvar la empresa. Mejor poner a otro empresario aunque sea un sinvergüenza sin escrúpulos, que lo único que ha dicho es que con él la empresa iría mejor (sin decir cómo ni cuándo), con la salvedad de que sus mini-empresas están igual de quebradas o peor (CC.AA y ayuntamientos), y peor aún, en las que se permite y se premia que se hagan desfases contables y los trabajadores cobren en negro. Cojonudo.

    Yo creo que el PSOE y Zapatero han cometido errores, más de forma que de fondo, porque los contenidos de su política económica han sido consensuados en el G-20 y otros foros como la UE. No se han adoptado medidas que otros no hayan adoptado. Porque la crísis mundial necesitaba una respuesta coordinada mundialmente: primero estímulo económico y después reducción del déficit, dos recetas para dos enfermedades diferentes. Zapatero ha hecho lo mismo que Merkel, Obama o Sarkozy. Todos hemos aprendido que en épocas de crísis los dogmas no tienen sentido. Unos muy conservadores tuvieron que abrazar el gasto público en contra de sus principios, otros después tuvieron que abrazarse a la reducción del déficit en contra de los nuestros, todos han tenido que dejar de lado sus ideologías por el bien de sus economías y de sus países. Y ante estos sacrificios, tenemos un PP que no solo no tiene propuestas, sino que disfruta con la crísis, alienta el desánimo, ampara la corrupción e incluso se atreve a lesionar los intereses españoles con ataques públicos a la solvencia de nuestras cuentas públicas: les importamos un bledo. Dan lecciones de economía sin decir nada, pero dejan un rastro maloliente que les delata: la Comunitat Valenciana es la campeona del déficit y la deuda, así como a nivel municipal, la ciudad de Madrid es campeona en déficit y deuda, y para muchas décadas. Esos son los ejemplos de austeridad del PP, por no hablar de las tasas de paro altísimas y de la corrupción galopante en sus feudos de poder, una tomadura de pelo a los ciudadanos.

    Con Rajoy todo es posible, dicen, pero podría empezar a dar ejemplo allá donde gobierna. Lo peor es que la gente se cree que si vuelve el PP volverá automáticamente la época dorada del ladrillo. Hay gente que lo cree de verdad. Y ese es un error muy grave. Solo un partido como el PSOE puede reformar el modelo productivo del país y dinamizar la economía con reformas valientes porque históricamente ha sido el partido que ha hecho las grandes reformas en España, incluso las más dolorosas (¿qué reforma o medida hizo el PP en sus años que se recuerde como un gran avance social, quitando la Ley del Suelo del 98?). Que los electores decidan pero yo no veo ninguna alternativa en la oposición, real y objetiva. Ni siquiera en la oposición de izquierdas, que exige irresponsablemente más colesterol y más veneno para el enfermo aduciendo que morirá pero sufrirá menos. Los socialistas preferimos que el enfermo sufra más pero siga viviendo. No le hagamos más el juego a esta derecha tan peligrosa y entendamos, intentémoslo al menos, al que es, con sus aciertos y sus errores, el presidente más progresista que ha conocido España: José Luís Rodríguez Zapatero. La alternativa es Rajoy de presidente, Montoro de ministro de economía y Cospedal de vicepresidenta. No es lo mismo señoras y señores de la izquierda pura e inmaculada. Las recetas de los sindicatos y de IU basadas en seguir aumentando el gasto público nos llevan a la suspensión de pagos. No se puede gastar más en este escenario, tan complicado en los mercados financieros, tenemos que ser austeros. No sigan por ese camino, porque no es razonable más política expansiva, es contraproducente y puede acabar con el enfermo en el cementerio.

    Conclusión: los socialistas deberían dejar atrás todos sus complejos porque se está haciendo lo que hay que hacer, lo correcto. Porque nuestros ajustes son más progresistas que las lecciones que nos pretenden dar a nuestra izquierda y a nuestra derecha. Somos razonables y tenemos los pies en el suelo. El partido debe acometer una campaña nacional para explicar sus medidas en un lenguaje claro y sencillo, parecido (y mejorado a poder ser) al que empleo en este artículo. La gente no es tonta pero no tiene suficiente información. Es más, la poca que tiene, es la suministrada por un PP que solo repite que el problema es "Zapatero". Este pequeño tirón de orejas va dirigido a esa izquierda intelectual que ha abandonado al gobierno más progresista, socialista e izquierdista que hemos conocido. Ellos en sus artículos, en sus editoriales, en sus blogs, han abandonado al presidente y ahora reniegan de él. El mismo que se partió la cara con lo más retrógrado del país para implantar medidas sociales de calado. Ahora no es posible seguir avanzando porque no queda gasolina en el motor y la prioridad es conseguir combustible. Combustible para seguir avanzando en políticas y derechos sociales. Cuanto antes mejor. Por eso cuanto antes hagamos y aceptemos esos ajustes necesarios, antes podremos volver a ejercer la centralidad de nuestras políticas y nuestra propia ideología. La alternativa en 2012 no tomará ese camino. Nosotros decidimos.

    miércoles, 20 de octubre de 2010

    UN ANÁLISIS SOBRE LA REMODELACIÓN DEL GOBIERNO


    "Llegan personas con un perfil político muy claro, con gran capacidad de comunicación, con capacidad de explicar a la sociedad española lo que estamos haciendo para completar una tarea de gran envergadura, la de las reformas para la recuperación. Ese es el sentido de los cambios". El presidente del gobierno parece haber entendido el valor de la pedagogía en la acción política, que se hace más imprescindible si cabe en época de reformas de calado como las que se están acometiendo en nuestra economía. Zapatero ha reaccionado con contundencia, y por sorpresa como es habitual en él, remodelando en profundidad un gobierno que pedía a gritos un relevo, por el escaso perfíl político de sus miembros. Precisamente el nuevo gobierno adquiere un marcado peso político, con una reubicación de cargos y competencias más que razonable, y la incorporación de nuevas aunque conocidas caras, con mayor bagaje y cintura política, y con el encargo presidencial de comunicar y explicar a los ciudadanos "qué" se está haciendo y "por qué" para superar la crísis económica. Con la aprobación de los prespuestos generales y la remodelación del gobierno, ahora sí, Zapatero pasa definitivamente al ataque para remontar las encuestas.


    En líneas generales los cambios me parecen acertados, y constituyen un balón de oxígeno, no solo para el gobierno y el PSOE, sino también para sus militantes y simpatizantes. Es especialmente gratificante el peso político que el presidente ha otorgado a Alfredo Pérez Rubalcaba, el mejor parlamentario, orador y comunicador del partido, y posiblemente de todos los Parlamentos surgidos en democracia. Su ascenso es el símbolo del cambio de gobierno, y toda una declaración de intenciones: efectivamente, toca explicar, comunicar y defender un proyecto político. Nadie mejor que Rubalcaba para ello. Se mantiene como ministro del Interior, además de ser vicepresidente y portavoz del gobierno; esto puede significar que Zapatero espera gestos de ETA y/o su entorno que el ministro puede capitalizar. Es por ello que parece claro que en caso de que el presidente decida no presentarse a la reelección, Rubalcaba tiene todas las papeletas para tomar el mando de la nave socialista para la cita de 2012. Hay que hacer una mención especial a la sustituída, Maria Teresa Fernández de La Vega, todo un símbolo para una etapa de progreso y grandes logros sociales. Incansable trabajadora, preparada como nadie, Maria Teresa mostraba claros síntomas de agotamiento en su labor gubernamental, pero especialmente en sede parlamentaria, donde cada miércoles era superada por la frescura y desparpajo de Sáez de Santamaría. Había terminado su momento.


    Ramón Jauregui es otro de esos valores eternos en el partido, y otra persona que suscita el consenso y la simpatía mayoritaria en el partido, como Rubalcaba. Otro excelente comunicador, una persona que transmite cernanía y honestidad como pocos; a buen seguro cumplirá con su papel como primer espada en el gobierno, y será un magnífico ministro de la presidencia. Solo con los cambios de Rubalcaba y Jauregui, la crísis de gobierno habría merecido la pena. Ellos mejor que nadie tendrán y sabrán explicar aquellas razones que justifican las reformas, como en éste blog me he desgañitado a mostrar, y que si los ciudadanos conocen, pueden aceptar y hasta empatizar. Con la fortaleza y el peso político de estos dos sabuesos se pretende además dejar en evidencia el "no discurso" de Rajoy, que estaba calando por la ausencia de réplica en el gobierno y el partido. Ahora podremos visualizar un relato fiable para la crísis y su salida, y también habrá voces que denuncien el silencio y juego sucio de un Rajoy sin propuestas, ni ideas ni soluciones para la crísis, rodeado de corrupción, carente de sentido de estado, y con la carga de no haber arrimado el hombro en años, deseoso de que las cosas vayan mal para su propio beneficio e interés. Habrá que pasarle factura.


    Valeriano Gómez es la nueva cara para el temido Ministerio de Trabajo, y representa un acierto a la vez que un gesto político para con los sindicatos. Su militancia en UGT, donde ha sido asesor de Cándido Méndez, a la vez que su posición afín al movimiento sindical, permite aventurar una nueva etapa política de diálogo social. Valeriano sabe explicarse bien, y sabe generar espacios de acuerdo. Su personalidad amable y afable le lleva a caer bien "automáticamente" y a transmitir una imagen cargada de empatía que lo identifica rápidamente como "uno de los nuestros". Junto a él, aparece el nombre de Rosa Aguilar, un gesto a la izquierda más izquierda del electorado socialista, estrategicamente designada para una cartera especialmente apreciada por los movimientos ecologistas. Siempre ha estado en las quinielas y siempre ha suscitado, al menos en la militancia, consenso y simpatía por igual. Será un revulsivo en imagen y discurso, gracias a la enorme frescura que ofrece a pesar ser ya una política veterana con muchas batallas a sus espaldas. Trinidad Jimenez irá a Exteriores, algo que también y siempre estuvo en las quinielas. Será una magnífica representante para España, como lo ha sido Moratinos, un prestigioso diplomático que ha ejercido con una enorme dignidad su labor.


    El movimiento con Leire Pajín tiene varias lecturas. Sale de la secretaría de organización que ocupará el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, un barón y peso pesado, con suficiente preparación y experiencia como para dirigir el partido, y ofrecer una imagen contundente y serena, alejada de la mediocridad que vendía Pajín. Leire aterriza en el ministerio más "simpático", por cercanía con el presidente o como agradecimiento a su fidelidad todos estos años, en un claro intento de "blanquear" su imagen. Es posible que lo consiga porque Leire no es tan mediocre como parece; necesita un buen asesor de imagen, nada más. Pepe Blanco recupera peso y competencias en el partido, que sin duda se fortalecerá por su influencia en la organización, ganada a pulso durante años. Permanece además como ministro de Fomento asumiendo Vivienda. Chacón, Garmendia, Chavez, Gabilondo, y otros tantos permanecen en el gobierno. Salen Corredor, Espinosa y Aído. Por rizar el rizo, mencionar que yo hubiese puesto a Bibiana en Sanidad y política social. Es una política de raza, una gran desconocida, inteligente, con un discurso compacto, y muy capaz. Espero que en Andalucía, donde puede ser cartel electoral, sepan aprovecharla. Ya por pedir, hubiese ascendido a Eduardo Madina como portavoz del grupo parlamentario socialista. Más pronto que tarde, sucederá.


    En resumen y en definitiva: Zapatero ha reaccionado. Zapatero ha escuchado. Zapatero está vivo y los simpatizantes socialistas hoy tenemos más moral que ayer. Rajoy tiene motivos suficientes para dudar de su victoria y de su estrategia para ganar las elecciones, porque el electorado socialista con estos pesos pesados en primera línea despertará. En 2012 la economía estará creciendo y creando empleo. Sí, la tasa de paro será alta, pero lo que cuentan son las tendencias, y parece que por entonces será al alza, salvo imprevistos. Como mínimo, hay partido. Hay esperanza.

    miércoles, 13 de octubre de 2010

    ZAPATERO Y EL POST-ZAPATERISMO


    Las alarmas están encendidas en la sede socialista de Ferraz. Un halo de terror recorre todas y cada una de las sedes y agrupaciones socialistas: las encuestas dejan a los socialistas 14-15 puntos por debajo del PP, y la aparente unidad en torno al líder que reinaba en el partido parece descomponerse por momentos, después del toque de queda de la victoria de Gómez, primer síntoma de debilidad interna de Zapatero para sus detractores, que los tiene dentro y fuera del partido. ¿Por qué hemos llegado a esta situación? La crísis económica erosiona a los gobiernos inexorablemente, y lo podemos ver en el resto de europa. Pero aquí el desgaste ha sido mayor. Y es que el gobierno español no ha sabido explicar las medidas económicas adoptadas, ni ha sabido ni querido argumentar públicamente los "por qués" para que la ciudadanía entendiese y acompañase estas decisiones. Hay un enorme déficit y desconexión en la comunicación con la sociedad española que hay que corregir de inmediato.



    Las encuestas señalan un escenario difícil pero no tan negativo si las analizamos con cautela. El PP no gana adeptos ni seguidores, es un partido estancado. Es el PSOE el que se desploma por la desconfianza generada en sus votantes más "izquierdistas", que no entienden los recortes adoptados en mayo. Zapatero es un líder cuestionado que no genera confianza ni entre los sectores más importantes de su electorado. Hay un serio problema de imagen, de solvencia pública, y de credibilidad, acrecentado por el bajísimo perfil del consejo de ministros. Por esta razón, todo el peso de las decisiones cae sobre la figura del presidente. ¿Está quemado Jose Luís Rodríguez Zapatero? Es pronto para afirmarlo. Lo que es aboslutamente cierto es que Zapatero está amortizado.



    El debate sobre su sucesión está sobre la mesa. ¿Debe o no debe repetir? Según el escenario económico, su presencia en el cartel podría ser positiva o no. Si como parece la economía en 2012 crece, pero lo hace todavía debilmente, el presidente sería carne de cañón, y un blanco fácil. También es posible que a mitad de 2012 la economía crezca con mayor fuerza, algo que no es descartable, aunque la tasa de paro siga rondando el 18-19%. Ahí quizá tendría su oportunidad, sin garantía ninguna, porque su imagen ha sido machacada mediáticamente, incluso por los medios más afines, antes Prisa, y ahora el grupo mediático que dirige Roures. Con Zapatero de candidato el riesgo de éxito es muy incierto. Todo dependerá de la situación económica y de la raza del presidente, reaccionando con un discurso más pedagógico, y un grupo de ministros más reducido y con un mayor perfil político.



    Si Zapatero no repitiese como candidato, el abanico de posibilidades se abre para el PSOE. Un cambio de líder y de discurso puede despertar a esa masa de votantes que hoy apuestan por la abstención. Personas que se dicen desencantadas pero que, cuando vean que la derecha puede volver al sillón, irán a votar, e incluso lo harían con Zapatero de candidato. El plus para ganar lo podría dar otro candidato, solvente y capaz, con encanto y carisma, para el electorado socialista. Y aquí es donde circulan algunos nombres que todos conocemos.



    Alfredo Pérez Rubalcaba sería el candidato capaz de ganar con solvencia a Mariano Rajoy. Tiene un enorme prestigio dentro del electorado socialista, y la simpatía del sector más progresista, que admira su determinación, fortaleza en el discurso, y carácter negociador. Es sin lugar a dudas el mejor parlamentario que ha pisado el Congreso de los Diputados. El mejor valorado en las encuestas, que se pueden disparar si obtiene algún éxito extra en la lucha contra ETA, que no se puede descartar. Parece que Alfredo podría reanimar al enfermo, y que su presencia motiva y moviliza al electorado. En contra su edad y su disposición. Pero bien que Alfredo podría llevarnos a la reelección, y cuando la economía despunte allá por 2014, dimitir y dejar paso a un nuevo valor que tome el testigo con una situación más favorable y positiva.



    Pepe Blanco es el gran perdedor en la carrera presidencial despues de los enormes recortes sufridos en Fomento. Hace unos meses parecía el mejor colocado, pero ha perdido fuerza por el camino. Hoy nadie apuesta por él por mucho que concentre poder orgánico y aduladores que le animan a dar el paso. No ofrece una imagen de solvencia y credibilidad que ofrezca garantías. Demasiado "Zapaterista", lleva grabado a fuego la marca presidencial. A mí modo de entender, no sería un buen candidato. Un buen ministro, un buen dirigente, y hasta un aceptable secretario general.



    Carmen Chacón es la niña bonita de Zapatero, protegida en el ministerio de Defensa, donde nadie se suele quemar. Muchos la ven como la sucesora ideal. Comparto que tiene enormes cualidades, pero dudo mucho que éste sea su momento. No la veo aún preparada para un escenario como el actual, donde tendría que navegar en aguas aún azotadas por la crísis. Necesita aguas más tranquilas para dar el salto, y aunque tiene un recorrido importante a pesar de su juventud, el capitán o capitana del barco debe tener las espaldas muy anchas, y la experiencia muy contrastada, para no caer en las garras de la derecha. Quizá, enlazando con la opción Rubalcaba, podría ser esa presidenta sucesora en 2014-15, con el viento y las encuestas de cara, para ganar en 2016.



    Otros candidatos. Me gusta especialmente el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara, quien puede representar aire fresco, y una opción renovadora muy interesante. Es seguramente uno de los dirigentes más pedagógicos (de esos que hablan para que el pueblo le entienda) y de los mejor preparados. ¿Un tandem Vara-Chacón? Podría ser interesante. López Aguilar fue durante años el sucesor en la sombra, más en el corazón de la militancia que en las entrañas del partido. No tiene el perfil adecuado aunque su calidad política y humana es indubable. Recordemos que ya perdió el duelo de las elecciones europeas con Mayor Oreja, y he de decir, que dejando mucho que desear en los debates electorales. Patxi López es el lehendakari vasco, por lo que es improbable como alternativa a Zapatero. Por último, algunos se atreven a poner encima de la mesa el nombre de Tomás Gómez: ya sería tener mucha suerte el que Tomás fuese el próximo presidente madrileño. Si no lo consigue, borren su nombre de cualquier quiniela, para muchos años, o quizá para siempre.



    En definitiva, el PSOE está herido pero muy vivo. Cualquier estímulo por débil que sea, se llame reactivación económica, o cambio de líder, puede levantar el ánimo y la respuesta en las urnas puede volver a ser espectacular. No hay mejor oportunidad para los socialistas y mejor garantía que tener de contrincante a Rajoy. El escenario de marzo-abril de 2012 será de crecimiento moderado y creación de empleo. Veremos si entonces el PP puede mantener el discurso. No hay que caer en el desánimo. Queda año y medio, y eso sabemos que es mucho tiempo. Después de las municipales Zapatero tendrá que tomar una decisión. Estoy seguro de que acertará. Si tiene que seguir seguirá, si se tiene que apartar, lo hará. Rubalcaba podría brillar. Chacón podría estar a la altura. Y no hay que descartar un mirlo blanco. En cualquier caso, el presidente debería empezar a actuar desde ya. Un cambio de gobierno y una verdadera política de comunicación. Y a partir de ahí, quizá empecemos a remontar.



    ¿Quién es vuestro favorito y/o mejor opción para un eventual relevo en caso de que Zapatero decida no presentarse a las elecciones de 2012? Hagan apuestas.