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    viernes, 6 de octubre de 2006

    SIMILITUDES ENTRE EL PROCESO IRLANDÉS Y VASCO.














    El fin del IRA
    ha servido a los mentecatos habituales para ponerse a repetir a coro que los conflictos de Irlanda del Norte y el País Vasco no tienen nada que ver. Que son peras y manzanas, por utilizar terminología de botellón (la propia de adolescentes algo bebidos). Los tontos habituales continúan su letanía explicando que en Irlanda del Norte hay dos comunidades religiosas enfrentadas desde hace siglos, algo que no ocurre en el País Vasco. ¿Habrán ido a Harvard estos sesudos analistas para alcanzar tan alta sabiduría?

    Por supuesto que ambos conflictos no son idénticos. Y claro que tienen semejanzas. Para que no se ponga a rebuznar la caverna, citaré un artículo publicado por Felipe Sahagún, el 12 de abril de 1998, tras el acuerdo irlandés de Viernes Santo. Sahagún es uno de los periodistas más prestigiosos en temas de política internacional y miembro del Consejo Editorial de El Mundo, así que en principio es difícil catalogarlo como marxista-separatista. Su reflexión se titulaba, significativamente, "Los dos conflictos son semejantes":

    Los dos conflictos se definen por la falta de consenso sobre los sistemas constitucionales existentes. El acuerdo del Ulster ha pasado por la renuncia de Londres y Dublín a seguir imponiendo sus soluciones constitucionales particulares. Las encuestas en los dos países muestran el cansancio de la mayoría y el apoyo abrumador al diálogo y a la paz. Tanto en el Ulster como en el País Vasco los violentos son una minoría cada vez más aislada dentro y fuera de sus países.

    El acuerdo del Ulster no habría sido posible sin la mediación estadounidense, la integración de Irlanda y Gran Bretaña en la UE y el apoyo financiero de Bruselas. En el País Vasco ese papel mediador puede ocuparlo la Iglesia Católica y la UE estaría más que dispuesta a ayudar tras un acuerdo previo entre Madrid y París, pues sin Francia la paz en Euskadi es imposible.
    A punto de entrar en la Unión Monetaria y cedida gran parte de la autonomía militar a la OTAN, un problema de soberanía no debería ser un obstáculo insuperable tampoco en España.
    La nueva generación de vascos no puede culpar ya a España de su conflicto como sus padres y abuelos culparon al régimen de Franco. De la misma manera que los irlandeses de hoy, a diferencia de sus padres, han dejado de ver en Gran Bretaña el chivo expiatorio de todos sus males.

    En el Ulster la solución ha pasado por treguas indefinidas; el diálogo con todos, incluidos los presos; la renuncia de todos a sus aspiraciones más radicales, y cuatro años de medidas de confianza. Los atentados no han cesado. Siempre quedarán disidentes. Pero, tanto en cantidad como en calidad, el odio y la violencia acumulados en el Ulster son iguales o más profundos que los del País Vasco. «En el País Vasco no hay una fuerza como el Sinn Fein para negociar en nombre de ETA», dicen los pesimistas. Tras unos 50 intentos de diálogo con ETA desde 1975, algunos muy serios, es evidente que el rol del Sinn Fein en Euskadi lo tiene que jugar y lo puede jugar el PNV.

    Lo que ha sido posible en el Ulster, salvadas todas las diferencias, debe ser posible, incluso más fácil, en Euskadi. Se ha perdido ya mucho tiempo, pero más vale tarde que nunca.


    Periodismo Incendiario. Comentarios.

    3 comentarios:

    Grumman dijo...

    se puede decir mas alto, pero no mas claro.

    socialista andaluz dijo...

    Pues si, de acuerdo en todo.

    Anónimo dijo...

    No puede el PP colaborar un poquito? No puede dejar de utilizar el terrorismo?