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    sábado, 17 de diciembre de 2005

    APROBADO UN TRASVASE A MURCIA: LOS BANCOS DE AGUA












    REGIÓN
    CUADERNO DE BITÁCORA
    Una nueva dinámica trasvasista
    MANUEL BUITRAGO/


    La cesión de derechos de agua entre cuencas hidrográficas, aprobada ayer por el Consejo de Ministros, abre un interesante abanico de posibilidades y de reflexiones que puede superar el debate actual sobre la gestión del agua y la política trasvasista. La cesión de derechos, los llamados bancos de agua, lleva al terreno económico el aprovechamiento de los recursos hídricos para determinadas actividades, como la agrícola, que en el caso de la cuenca del Segura sufren un preocupante colapso debido a la ausencia de excedentes en los pantanos de la cabecera del Tajo, algo que por otra parte no es nuevo.

    Quizás estamos asistiendo a una revisión de la dinámica trasvasista, o de que los trasvases vuelvan al ámbito de donde nunca debieron salir. (Una reflexión para todos: ¿los trasvase son buenos o malos? O acaso qué tipo de trasvases). Por un lado, y aquí andamos de puntillas, estos bancos de agua vienen precisamente a reforzar y a consolidar la utilidad el acueducto Tajo-Segura de más de 300 kilómetros que comunica Guadalajara con Murcia. Ya no se trata de depender exclusivamente de los sobrantes de Entrepeñas y Buendía, como en los últimos 25 años; sino que el Ministerio de Medio Ambiente permite que dos comunidades de regantes de Murcia y de Madrid, o de Almería y Granada, por ejemplo, formalicen un contrato para la compra venta de agua, con la principal condición por el momento de que unos y otros tengan legalmente reconocidos sus derechos. Ya hay conversaciones avanzadas para la transacción de entre 30 y 40 hectómetros cúbicos, una cantidad respetable.

    No sólo los agricultores, sino también la Mancomunidad del Taibilla, como organismo abastecedor de 2,5 millones de habitantes, podrán concurrir a este mercado. Las disponibilidades de agua con esta fórmula están por ver, pero la reforma de la OCM y el anunciado recorte y/o desaparición de las subvenciones europeas a determinados cultivos que consumen grandes cantidades de agua (hasta 12.000 metros cúbicos por hectárea y año) hacen presagiar que habrá caudales de sobra para las cuencas más deficitarias, complementarios a los recursos ordinarios para situaciones de extrema sequía como la actual.

    Dado que el agua ya no será gratis (al margen de determinados derechos históricos), y que estará más vinculada a su gestión y rentabilidad, cabe esperar un uso más ajustado a las necesidades del momento. Asimismo, las comunidades que cedan sus derechos podrán recibir cantidades millonarias por un agua que no van a utilizar y que en algunos casos hasta les sale gratis.

    Pero hay otros aspectos igualmente destacables. Al tratarse de una operación entre particulares, el Ministerio y el Consejo de Ministros tendrán menos presión a la hora de decidir desembalses. Como es el mercado, a la postre, el que se impone, los caudales que circulen por los bancos de agua entre cuencas no dependerán exclusivamente del Gobierno central. La Administración tendrá que certificar en todo caso que se cumplen los requisitos; y evitar los abusos y los daños al ecosistema.

    No obstante, hay que tocar madera. El Ministerio quiere empezar piano, piano para evitar tensiones innecesarias. Si las primeras operaciones se saldan con éxito, eso animará a los protagonistas de este nuevo escenario y de otros futuros (¿por qué no extenderlos a otras cuencas?); y tendrán menos sentido las disputas políticas y los acaloramientos territoriales. Al fin de cuentas los bancos de agua son un compromiso del PSOE, y de Narbona en particular. Si funcionan estos trasvases, que sea con todas las consecuencias; y con mucha cautela. De momento, mejor no tensar la cuerda ni lanzar las campanas al vuelo.

    :-)

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