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    martes, 7 de febrero de 2006

    TRASVASE, EL AGUA QUE SE TIRA AL MAR: LOS EXPERTOS HABLAN.













    LAS AGUAS QUE SE PIERDEN EN EL MAR: ¿A DÓNDE VAN?


    MARÍA ROSARIO VIDAL-ABARCA GUTIÉRREZ/


    Uno de los temas más recurrentes en todos los medios de comunicación sigue siendo la derogación del Trasvase del Ebro. Los motivos parecen ser variados y complejos, pero al que más se refieren los políticos, comentaristas y personal en general, es a las enormes cantidades de agua que se pierden en el mar por el río Ebro y lo útil que podría ser para Murcia. Este argumento, por simple y recurrente en la vida pública, ha calado con tal fuerza que parece muy difícil de desmantelar, aún cuando no es más que una percepción totalmente desprovista de base científica.

    El agua forma parte de un ciclo hidrológico, el cual se renueva anualmente a escala mundial. Nunca existen pérdidas de agua, es más, se tienen datos sobre la constancia de la cantidad de agua que forma parte del ciclo desde hace millones de años. Así que se produce un grave error cuando se hace esta afirmación. Pero el agua además de un recurso utilizable por el hombre, forma parte de los ecosistemas, es decir, en la naturaleza no está en bolsas o cubetas acumulada para ser utilizada inmediatamente, en realidad la encontramos en los ríos, los lagos, los humedales, los acuíferos, etc. Ella los forma y los mantiene y de ella dependen el transporte de materiales con los nutrientes necesarios para producir vida y que puedan funcionar correctamente. Así que el delta del Ebro, por ejemplo, lo formó el agua, ella lo mantiene y la extracción de una parte de sus caudales significaría su desaparición.

    Varios estudios científicos, han demostrado que con un caudal entre 300 y 100 m3/s, el agua marina subiría unos 18 kms río-arriba desde la desembocadura del Ebro, y si fuera menor de 100 m3/s entonces llegaría hasta los 32 kms río-arriba, lo cual significa alterar su fauna y su flora fluvial. Pero además, al impedir la salida del agua más dulce al mar, cargada de sedimentos y nutrientes, habría una disminución muy significativa de la producción piscícola y de mariscos de la plataforma continental. El riego de los arrozales del delta con agua salada, significaría la salinización del suelo y la disminución de su producción. Por no hablar de la destrucción de los ecosistemas deltáicos (lagunas someras, dunas, estepas salinas, etc) o los ligados a la dinámica de estos flujos de agua, o del hundimiento del delta consecuencia de la reducción en un 90% de los sólidos que transportaba el río antes de la construcción de las 170 presas que los retienen, o del retroceso de la línea de costa como consecuencia del desequilibrio entre la erosión del mar y la deposición de materiales solidos por el río, etc.

    Creo firmemente que si a los murcianos nos dijeran que está demostrado científicamente que un tipo de actividad humana haría desaparecer el Mar Menor, estaríamos en contra de ella ¿o no?.

    Parece que existe una machacona insistencia en desprestigiar el trabajo científico objetivo, cuando los resultados obtenidos no se adecuan a los intereses particulares de quien está utilizando la información. El uso de afirmaciones no contrastadas científicamente, lleva a engaño y a la confusión sobre qué es y qué significa el medio natural, sus beneficios y también sus irregularidades naturales, y de las consecuencias de su uso irracional. No quisiera interpretar que tras estas afirmaciones de escaso rigor científico, se esconden intereses ocultos que nada tienen que ver con el desperdicio o mal uso de los recursos naturales, en general y del agua, en particular.

    María Rosario Vidal-Abarca Gutiérrez es catedrática de Ecología. Universidad de Murcia.

    1 comentario:

    Anónimo dijo...

    http://directivamarco.blogspot.com/2006/01/el-agua-que-vierte-el-ebro-al-mar.html